

La tercera línea del metro de Roma abrió dos nuevas estaciones en Porta Metronia y Coliseo, revelando impresionantes hallazgos arqueológicos que transforman la infraestructura urbana en espacios de preservación histórica.
La construcción de la tercera línea del metro de Roma ha logrado un hito sin precedentes al convertir dos nuevas estaciones en verdaderos museos arqueológicos, exponiendo tesoros históricos que datan de siglos antes de Cristo. Las estaciones de Porta Metronia y Coliseo, inauguradas este martes, representan un ejemplo extraordinario de cómo la infraestructura moderna puede convivir con el rico patrimonio arqueológico de la ciudad.
Según explicó Elisa Cella, arqueóloga del Parque del Coliseo, en la estación Coliseo-Foros Imperiales se han descubierto restos impresionantes, incluyendo termas de una casa privada del siglo I antes de Cristo, ubicada originalmente en la ladera de la colina Velia. Entre los hallazgos más destacados se encuentran 28 pozos de la era republicana, con más de 350 piezas recuperadas, incluyendo una rarísima espada de madera para tejer del siglo IV-III antes de Cristo.
La construcción de esta línea de metro ha sido considerada por Marco Cervone, responsable de la construcción, como 'la obra más compleja del mundo'. La dificultad radica no solo en la geología compleja de Roma, sino en preservar el patrimonio arqueológico y arquitectónico que se extiende en múltiples estratos históricos.
Las llamadas 'arqueo-estaciones' representan una innovadora filosofía que transforma el conflicto entre construcción y preservación. En lugar de ver los hallazgos arqueológicos como un obstáculo, se han convertido en elementos de valor añadido. La estación de Porta Metronia, por ejemplo, incorporará un complejo militar del siglo III de la época de Trajano, que será convertido en un museo accesible para los viajeros.
El proceso de construcción ha sido meticuloso. Un comité técnico-científico realizó un estudio de cuatro años para medir el impacto de la línea en 14 yacimientos y 40 edificios históricos. Hasta ahora, se han recuperado 500.000 restos arqueológicos, con un monitoreo constante del terreno mediante sensores.
La ambición de estas estaciones va más allá de la infraestructura: buscan conectar a los ciudadanos contemporáneos con su historia más profunda. Como destacó Cella, el objetivo es 'transmitir el contexto histórico' y mostrar cómo vivían los antepasados en estos mismos lugares.
La expansión continuará, con planes para tres arqueo-estaciones más hacia el Vaticano: Venezia, Chiesa Nuova y San Pietro, aunque su conclusión podría llevar décadas. La estación de plaza Venezia, por ejemplo, ya ha revelado los Auditoria de Adriano y muros de tabernae de la antigua Vía Flaminia.
Este proyecto demuestra que en Roma, cada excavación es una oportunidad para redescubrir capas de historia, transformando una infraestructura de transporte en un viaje a través del tiempo.