La campaña militar estadounidense-israelí contra Irán, iniciada el 28 de febrero de 2026, ha generado beneficios inesperados para Rusia mientras Moscú enfrenta su propia guerra en Ucrania, según análisis de expertos internacionales. El conflicto ha provocado un aumento en los precios del petróleo que favorece a Rusia, ha desviado la atención global de Ucrania y ha llevado a Washington a levantar restricciones sobre el crudo ruso, todo mientras analistas trazan paralelos inquietantes entre la retórica de Donald Trump y la de Vladimir Putin al justificar sus respectivas guerras.