

Un masivo ataque ruso contra la capital ucraniana dejó sin electricidad a cientos de miles de personas, causó nueve heridos y provocó la muerte de un niño de siete años, en lo que parece ser una estrategia para debilitar al país antes de la llegada del invierno.
Rusia ha incrementado sus bombardeos contra la infraestructura energética ucraniana, con el objetivo de provocar un colapso del sistema eléctrico antes de la temporada invernal. Según datos oficiales, en el último mes se han registrado 1.550 ataques contra instalaciones energéticas, de los cuales 160 alcanzaron su objetivo.
El viernes, un ataque masivo contra Kiev dejó a la capital sin electricidad y agua. El alcalde Vitali Klitschko informó que nueve personas resultaron heridas, cinco de ellas hospitalizadas. Los bombardeos afectaron principalmente los distritos de la orilla este del río Dniéper.
La Fuerza Aérea de Ucrania confirmó el ataque con misiles balísticos y drones, instando a la población a permanecer en refugios. La ministra de Energía, Svitlana Grynchuk, señaló que los expertos están tomando medidas para minimizar las consecuencias negativas.
Moscú ha intensificado estos ataques como parte de una estrategia similar a las campañas de los tres inviernos anteriores, que dejaron a la población sin calefacción en temperaturas extremas. El presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, afirmó que Rusia busca crear caos y presión psicológica.
Pese a la destrucción, Ucrania ha desarrollado estrategias de resiliencia. Maxim Timchenko, consejero delegado de DTEK, la mayor empresa energética del país, declaró que han recuperado entre el 70% y el 80% de su capacidad de generación eléctrica.
Las empresas energéticas han implementado medidas como protección de infraestructuras, sistemas de baterías de emergencia y apuesta por energías renovables descentralizadas, lo que dificulta los ataques rusos. Además, Ucrania ha incrementado las importaciones de electricidad desde países de la Unión Europea.
En las últimas 24 horas, Rusia lanzó 679 ataques contra la región de Zaporiyia, dejando al menos dos muertos, incluyendo un niño de siete años, y 11 heridos. Los ataques continúan siendo intensos y generalizados en múltiples regiones ucranianas.
La resistencia ucraniana se mantiene firme. Como declaró Timchenko: "Pueden hacer nuestra vida miserable, muy difícil... Pero no conseguirán destruir nuestro sistema energético. Sobreviviremos al próximo invierno, como hemos sobrevivido a los anteriores".