Rusia enfrenta un deterioro significativo en su capacidad de combate en Ucrania, con 30.000 bajas mensuales y avances estancados, según analistas occidentales. Mientras el presidente ucraniano Volodímir Zelenski expresa optimismo sobre un posible fin del conflicto, expertos advierten que un Vladímir Putin acorralado podría escalar la confrontación mediante operaciones de sabotaje, ciberataques y potencialmente armas nucleares, en lugar de buscar la paz.