Lee Jae-yong, presidente de Samsung Electronics y heredero del conglomerado surcoreano, prometió no transferir el control empresarial a sus hijos tras ser absuelto en julio de 2025 de cargos de fraude relacionados con una fusión que aseguró su sucesión, según informó la BBC. La decisión marca un quiebre histórico en las tradiciones de los chaebols, los conglomerados familiares que dominan la economía de Corea del Sur, después de una década de procesos judiciales, condenas por corrupción y disputas familiares que sacudieron a la compañía más importante del país.
Lee Jae-yong, de 57 años y nieto del fundador de Samsung, fue finalmente absuelto en julio de 2025 cuando el Tribunal Superior de Seúl confirmó su absolución por presunto fraude relacionado con una fusión considerada crucial para asegurar su sucesión al frente del conglomerado, según reportó la BBC. La decisión judicial puso fin a una década de cargos criminales, audiencias judiciales y períodos en prisión para el presidente de Samsung.
Durante los procedimientos legales, Lee Jae-yong anunció un cambio radical en la dirección de la dinastía Samsung. "Quiero hacer una promesa ahora mismo: no habrá más controversias relacionadas con la sucesión. No transferiré los derechos de gestión a mis hijos", declaró, según la fuente.
La promesa representa una ruptura con las tradiciones de los chaebols surcoreanos, los conglomerados familiares que han dominado la economía del país durante décadas. Geoffrey Cain, autor del libro Samsung Rising, describió a Lee Jae-yong como "una de las personas más poderosas en la historia de la tecnología", según la BBC.
La familia Lee es considerada "el equivalente de la realeza" en Corea del Sur, según Cain. Samsung, fundada como una tienda de comestibles a finales de la década de 1930, ha permanecido en manos de la familia Lee desde entonces, expandiéndose hasta convertirse en un imperio global que abarca seguros, chips de memoria, construcción y tecnología de consumo.
Los problemas legales de Lee Jae-yong comenzaron en 2015, cuando su padre, el entonces presidente de Samsung Lee Kun-hee, sufrió un ataque cardíaco y fue hospitalizado. En ese momento, la sucesión de Lee Jae-yong no estaba asegurada, según la BBC.
Lee Jae-yong fue acusado de entregar dinero a fundaciones dirigidas por Choi Soon-sil, amiga cercana y confidente de la expresidenta de Corea del Sur Park Geun-hye, a cambio de apoyo político para una fusión que fortalecería su control sobre el conglomerado, según los fiscales citados por la fuente.
También fue acusado de utilizar fraude contable y de acciones en esa fusión entre una subsidiaria de Samsung, Samsung C&T, y otra parte del imperio empresarial, Cheil Industries. Los fiscales afirmaron que lo hizo para tomar control de la mayor porción posible de la entidad recién fusionada y, por extensión, asumir el control de Samsung Electronics, la joya de la corona del imperio y una fuente clave de poder y control, según la BBC.
Lee Jae-yong siempre negó los cargos de fraude, pero fue declarado culpable de soborno en 2017, según la fuente. Cuando el enorme escándalo de corrupción estalló en 2016, provocó semanas de protestas de millones de personas en las calles de Seúl y finalmente llevó a la destitución de la presidenta del país, según la BBC.
La fusión era crucial porque, para mantenerse en manos de la familia, el conglomerado había tenido que pasar por una serie de fusiones complejas, adquisiciones y transferencias de poder, según la fuente. Para cuando Lee Jae-yong se convirtió en presidente interino en 2014, el imperio empresarial se había vuelto increíblemente complicado, comprendiendo docenas de compañías vinculadas en una intrincada red de participaciones cruzadas.
La familia también enfrentaba una enorme factura de impuestos de sucesión de más de 10.000 millones de dólares (7.400 millones de libras esterlinas). Si comenzaban a vender sus acciones en las compañías para pagarla, la familia Lee podría arriesgarse a perder el control, según la BBC.
Lee Jae-yong había estado a cargo de facto desde 2014, cuando su padre tuvo el ataque cardíaco. Su padre había hecho crecer la compañía de un negocio surcoreano exitoso a un conglomerado global. En preparación para asumir el control, Lee Jae-yong había pasado por una serie de roles de alto nivel, según la fuente.
Sin embargo, como único hijo, Lee Jae-yong fue elegido para liderar Samsung cuando su padre muriera, pero a pesar de haber sido preparado durante tres décadas para asumir el control, para algunos simplemente no era una opción convincente para dirigir la compañía más grande de Corea del Sur, según la BBC.
Según Jaeyeon Lee, reportera del periódico surcoreano Hankyoreh citada por la fuente, "él era simplemente muy diferente... Mientras su padre era visto como muy agresivo y muy orientado a objetivos, [Lee Jae-yong] era visto como más tímido, callado y cauteloso".
Algunos dijeron que su hermana era más capaz, y fue criticado por no ser lo suficientemente despiadado. También se plantearon preguntas sobre sus habilidades cuando su proyecto favorito e-Samsung colapsó en el estallido de las puntocom, según la BBC.
La familia ya había sido marcada por una sucesión que no transcurrió sin problemas una generación antes, cuando el padre de Lee Jae-yong, el hijo menor, fue elegido para liderar la compañía por delante de sus dos hermanos mayores, según la fuente.
Hay una disputa sobre lo que sucedió con el hijo mayor, el tío de Lee Jae-yong, Lee Maeng-hee, quien tradicionalmente debería haber heredado. Según una versión de los eventos, cuando se le dio la oportunidad de dirigir la compañía, no estuvo a la altura. Él dice que dirigió la compañía durante siete años. Pero cualquiera que sea la verdad, fue el hijo menor, Lee Kun-hee, quien fue nombrado heredero en 1976, una decisión que resonaría durante décadas, según la BBC.
Después de un comienzo incierto, Lee Kun-hee supervisó un período de éxito para el grupo Samsung durante las décadas de 1980 y 1990. Pero había más desafíos por venir. En 2008, tanto Lee Jae-yong como su padre renunciaron después de que un exabogado de Samsung convertido en denunciante afirmara tener conocimiento de un fondo de reserva que se estaba utilizando para sobornos y pagos políticos, según la fuente.
Como describe Jaeyeon Lee del periódico Hankyoreh, "[el abogado] dijo que simplemente no podía soportar más la corrupción. Según él, Samsung estaba tan podrida que hizo su trabajo insoportable", según la BBC.
Esto llevó a preguntas sobre qué sucedería con la compañía y con la economía de Corea del Sur, especialmente porque Lee Jae-yong era la persona señalada para convertirse en el próximo presidente, según la fuente.
Lee Kun-hee fue posteriormente absuelto de las acusaciones de soborno pero fue declarado culpable de evasión fiscal y recibió una sentencia suspendida y una multa. Técnicamente era un hombre libre, pero todavía había una vacante en la cima del árbol de Samsung, según la BBC.
En 2012, el hermano mayor de Lee Kun-hee, el tío de Lee Jae-yong, lanzó una oferta para reclamar lo que consideraba su herencia legítima, un movimiento que podría descarrilar el plan para la próxima generación, según la fuente.
El hijo mayor del fundador de Samsung siempre pensó que lideraría el negocio algún día, pero fue pasado por alto en la primera sucesión en favor del hermano menor. La disputa en desarrollo se alimentó aún más cuando el padre de Lee Jae-yong se convirtió en presidente y dividió el imperio en 1976: al lado de la familia de su tío se le dio lo que podría considerarse una parte menos poderosa del negocio, según la BBC.
Así, 40 años después, Lee Jae-yong y su padre enfrentaban un reclamo legal que podría haberlos obligado a devolver acciones por valor de cientos de millones de dólares a su tío. Una demanda exitosa forzaría el desmantelamiento del imperio y amenazaría el plan de que Lee Jae-yong asumiera el control, según la fuente.
En última instancia, la disputa entre hermanos y la subsiguiente demanda pueden haber puesto de manifiesto los beneficios de tener una línea de sucesión clara. Los tribunales determinaron que aunque algunas de las reclamaciones del tío tenían mérito, el tiempo se había agotado para emprender acciones legales, según la BBC.
Como lo expresa la reportera Jaeyeon Lee: "los hermanos estaban todos enojados entre sí, y creo que eso es en parte por qué [Lee Kun-hee] simplemente dejó muy clara la línea de sucesión para sus hijos", según la fuente.
Y así, cuando el padre de Lee Jae-yong quedó postrado en cama después de un ataque cardíaco, quedó muy claro quién tomaría el control: su hijo, el hombre que más tarde quedaría enredado en un enorme escándalo de corrupción y soborno que duraría los próximos 10 años, según la BBC.
La absolución de julio de 2025 marcó el fin de una década de cargos criminales para el presidente de Samsung. También marcó una ruptura con las tradiciones de los chaebols surcoreanos. Con la promesa de Lee Jae-yong de no transferir los derechos de gestión a sus hijos, queda abierta la pregunta sobre quién obtendrá las llaves del imperio en el futuro, según la fuente.
Samsung es crucial para la economía de Corea del Sur, y los cambios en su liderazgo son noticia de primera plana en el país, según la BBC. La compañía abarca desde Samsung Electronics hasta comercio minorista, construcción y productos químicos, todos vinculados en una compleja red de participaciones cruzadas que ha requerido décadas de maniobras legales y financieras para mantener el control familiar.