

El panorama manufacturero estadounidense presenta señales contradictorias en octubre de 2025, con un índice PMI que subió a 52,2 puntos mientras grandes empresas como Amazon anuncian despidos masivos y la construcción de fábricas muestra signos de desaceleración tras alcanzar máximos históricos.
La manufactura en Estados Unidos atraviesa un momento de contrastes, con indicadores que muestran tanto fortalezas como debilidades estructurales en un sector que lucha por mantener su relevancia en la economía global.
Según datos de S&P Global, el índice PMI manufacturero estadounidense aumentó a 52,2 puntos en octubre, superando ligeramente las expectativas de 52,0 y marcando una mejora en las condiciones fabriles por novena vez en diez meses. Este incremento estuvo respaldado por una aceleración en la producción y el aumento más pronunciado de nuevos pedidos en 20 meses, según Trading Economics.
Sin embargo, el índice manufacturero del Quinto Distrito de la Reserva Federal de Richmond, aunque mejoró 13 puntos respecto al mes anterior, se mantiene en territorio negativo con -4 puntos en octubre, reflejando una persistente aunque menor contracción en esa región. Los envíos se recuperaron notablemente (4 frente a -20 en septiembre), mientras los nuevos pedidos mostraron una caída más moderada (-6 frente a -15), de acuerdo con datos del Banco de la Reserva Federal de Richmond.
El presidente Trump, en su segundo mandato, ha impulsado una serie de compromisos empresariales para expandir la producción en Estados Unidos. Desde los planes de Apple para obtener cubiertas de vidrio para iPhones de una planta en Kentucky hasta las inversiones de Stellantis en cuatro estados, estos anuncios sugieren un resurgimiento de la actividad industrial, según reporta The New York Times.
No obstante, la construcción de fábricas, uno de los indicadores más claros del renacimiento del "Made in America", podría estar desacelerándose. Aunque el gasto en construcción de fábricas aumentó del 3,5% de la economía manufacturera en 2021 al 8% en 2024 —un nivel no visto en más de 40 años—, ha disminuido desde su pico en el tercer trimestre de 2024, según Paul Donovan, economista jefe global de UBS Wealth Management, citado por The New York Times.
Esta disminución podría estar parcialmente impulsada por la incertidumbre en torno a los aranceles y el temor de que el aumento del costo de los materiales importados haga que los proyectos de construcción no sean rentables. Algunas empresas cancelaron proyectos inmediatamente después de que Trump anunciara aranceles a docenas de países en abril, según Michael Guckes, economista jefe de ConstructConnect.
A pesar de estos desafíos, se gastaron casi 86.000 millones de dólares en instalaciones manufactureras de enero a septiembre, impulsados en parte por inversiones en fábricas de semiconductores de alto valor y instalaciones farmacéuticas, añadió Guckes, calificando 2025 como "un año muy fuerte para la manufactura".
En contraste con esta inversión en infraestructura, el empleo en el sector muestra signos preocupantes. Aproximadamente 12,7 millones de personas trabajan en manufactura en Estados Unidos —una modesta recuperación desde los mínimos de la pandemia—, pero el sector ha estado perdiendo empleos, con las pérdidas más pronunciadas en semiconductores, autopartes y aeroespacial, industrias que alguna vez fueron consideradas pilares de un renacimiento manufacturero.
Muchas empresas están en un compás de espera, recelosas de tomar grandes decisiones de contratación o despido hasta que se aclare la situación de los aranceles, según Thomas Derry, director ejecutivo del Instituto de Gestión de Suministros, quien señala que las empresas principalmente no están cubriendo posiciones vacantes.
Un caso notable es Intel, que ha recibido miles de millones en financiamiento federal pero está reduciendo su fuerza laboral en aproximadamente 25.000 empleados este año. Además, algunas instalaciones han encontrado más difícil contratar o retener trabajadores después de que la administración Trump revocara el estatus de protección temporal para unos 500.000 haitianos, venezolanos, cubanos y nicaragüenses.
En un panorama más amplio, Amazon ha confirmado que recortará 14.000 empleos corporativos como parte de un cambio estratégico hacia la inteligencia artificial, lo que representa aproximadamente el 4% de su fuerza laboral corporativa de unos 350.000 empleados. De estos despidos, 2.303 ocurrirán en Washington, según el sitio web del Departamento de Seguridad de Empleo de Washington (ESD).
El profesor de negocios de la Universidad de Washington, Jeff Shulman, destacó los potenciales efectos en cadena sobre los ingresos fiscales y el gasto local. "Catorce mil trabajadores altamente remunerados perdiendo sus empleos es devastador para ellos y podría ser problemático para nuestra ciudad en varias dimensiones", dijo Shulman, según informa Mid Michigan Now.
A pesar de ráfagas de inversión en los últimos años, Estados Unidos está rezagado respecto a gran parte del mundo desarrollado en el aprovechamiento de la automatización para impulsar la productividad. El país ocupa apenas el décimo lugar a nivel mundial en su dependencia de robots, por detrás de Eslovenia, Suiza y varias economías asiáticas que han hecho de la automatización una prioridad, según la Federación Internacional de Robótica.
Las fábricas estadounidenses emplean casi 300 robots por cada 10.000 trabajadores manufactureros, en comparación con 470 en China y aproximadamente 1.010 en Corea del Sur, que lidera el mundo en este aspecto. La mayoría de las fábricas estadounidenses son pequeñas empresas que tradicionalmente han tenido dificultades para adoptar y costear nuevas tecnologías.
En el Reino Unido, la confianza empresarial alcanzó un mínimo de tres años en el tercer trimestre de 2025, ya que los mayores costos de empleo y los temores sobre nuevos aumentos de impuestos llevaron a las empresas a contenerse y prepararse para lo peor. De los encuestados para el Monitor de Confianza Empresarial (BCM) del ICAEW, el 60% de las empresas dijo que la carga fiscal era un desafío significativo, según reporta ICAEW.
Los miembros del sector manufacturero expresaron sentimientos mixtos sobre el estado de la economía. En general, el sentimiento fue bastante negativo, reflejando los resultados del BCM. "Todo es muy deprimente, solo quiero jubilarme ahora", dijo un miembro del sector manufacturero en las Midlands.
Sin embargo, hubo algunas señales positivas. Los miembros informaron que la construcción comercial y la defensa están funcionando bien. "Hay mucha inversión en infraestructura, espero que esto nos pueda sacar adelante", dijo un miembro.
La manufactura general se siente más precaria, según informaron los miembros. Las preocupaciones sobre los aumentos de impuestos estaban en la mente de todos. "No hay suficiente margen en el sector para cubrir más aumentos de impuestos del gobierno", dijo un miembro del sector manufacturero con sede en el suroeste.
En cuanto al futuro, el índice manufacturero de Richmond en Estados Unidos se espera que alcance los 4,00 puntos para finales de este trimestre, según los modelos macroeconómicos globales de Trading Economics y las expectativas de los analistas. A largo plazo, se proyecta que el índice manufacturero de Richmond en Estados Unidos tienda hacia los 2,00 puntos en 2026 y 3,00 puntos en 2027.
Mientras tanto, el PMI manufacturero en Estados Unidos se espera que sea de 52,30 puntos para finales de este trimestre. A largo plazo, se proyecta que el PMI manufacturero en Estados Unidos tienda hacia los 50,00 puntos en 2026 y 51,00 puntos en 2027, según modelos econométricos.
Estos datos mixtos reflejan un sector en transición, enfrentando desafíos estructurales mientras busca adaptarse a un panorama económico y tecnológico en rápida evolución.