Los secuestros de ciudadanos extranjeros en la región del Sahel experimentaron un aumento dramático durante 2025, con al menos 89 personas capturadas en Malí y Níger, según datos del monitor de conflictos Acled. Los trabajadores chinos representaron el 43% de las víctimas, mientras el grupo yihadista Jama'at Nusrat al-Islam wal-Muslimin (JNIM), afiliado a Al Qaeda, intensificó esta táctica como parte de una estrategia de guerra económica contra los gobiernos militares de la región.