Un programa piloto de tecnología de inteligencia artificial en seis residencias de ancianos del condado de Dorset, Inglaterra, logró reducir las caídas en casi 50% y las llamadas de ambulancia en dos tercios, según datos del Consejo de Dorset. Los sensores de sonido y movimiento instalados en las habitaciones de los residentes detectan cambios durante la noche y alertan al personal mediante dispositivos portátiles, lo que permitió disminuir las transferencias hospitalarias en casi 80%.