Los cuatro sistemas globales de navegación por satélite que guían desde teléfonos inteligentes hasta misiles militares operan con señales extremadamente débiles que pueden ser interferidas o manipuladas mediante técnicas de guerra electrónica, según expertos en seguridad espacial. Mientras Estados Unidos completó en marzo de 2026 su constelación GPS III con capacidades antijamming mejoradas, analistas advierten que incluso los sistemas más avanzados permanecen vulnerables a ataques electrónicos que no destruyen físicamente los satélites pero pueden paralizar infraestructura crítica civil y militar.