Sri Lanka implementará desde el miércoles una semana laboral de cuatro días para preservar sus menguantes reservas de combustible y gas, mientras el conflicto en Medio Oriente continúa interrumpiendo severamente el suministro energético en el sur de Asia. La medida afecta a instituciones estatales, escuelas y universidades, y el gobierno solicita al sector privado adoptar la misma política, declarando cada miércoles como día feriado.