Starmer incorpora a Gordon Brown como asesor tras debacle electoral del laborismo británico
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Starmer incorpora a Gordon Brown como asesor tras debacle electoral del laborismo británico

El primer ministro británico Keir Starmer anunció este sábado la incorporación del ex primer ministro Gordon Brown y la ex viceprimera ministra Harriet Harman como asesores especiales, en un intento por frenar la rebelión interna tras el hundimiento histórico del Partido Laborista en las elecciones municipales de Inglaterra y autonómicas de Escocia y Gales celebradas esta semana. Starmer reconoció haber cometido "errores innecesarios" pero se resistió a dimitir, mientras prepara un discurso y medidas para el próximo miércoles.

INTERNACIONAL9 MAY 2026

Keir Starmer enfrenta la crisis más grave de su mandato como primer ministro británico tras el colapso electoral del Partido Laborista en los comicios locales de esta semana. En respuesta, anunció este sábado por la mañana en Londres la incorporación de dos figuras de prestigio en el laborismo: el ex primer ministro Gordon Brown, quien le asesorará en la estrategia frente a las turbulencias financieras globales, y Harriet Harman, ex número dos de Brown en el partido, cuya tarea será ayudar al Gobierno en las políticas de protección de mujeres y niñas, según informó El País.

"Voy a establecer con claridad las convicciones y principios que siempre me han empujado", declaró Starmer tras reunirse con miembros del Partido Laborista. El primer ministro admitió que "hemos cometido errores innecesarios" y se comprometió a sincerarse más con los votantes para explicarles las dificultades económicas que afronta su Gobierno. Sin embargo, rechazó las peticiones de dimisión: "No voy a abandonar ahora y permitir que el país se sumerja en el caos", insistió.

La estrategia de Starmer incluye un discurso previsto para el próximo miércoles, cuando se celebre el Discurso del Rey, el texto con que el monarca anuncia al Parlamento la agenda legislativa del Gobierno en la apertura del periodo de sesiones. Según la fuente, este discurso estará cargado de mensajes y guiños al electorado de izquierdas y proeuropeo.

La presión interna contra Starmer se ha intensificado tras el hundimiento histórico del laborismo en las elecciones municipales de Inglaterra y autonómicas de Escocia y Gales. La diputada Sarah Owen afirmó que "a menos que Keir Starmer sea capaz de producir un cambio tangible, no podrá ser el candidato de las próximas elecciones", sumándose a la docena de voces en el grupo parlamentario que han reclamado abiertamente al líder que prepare un calendario de transición y entrega del mando. Según El País, nadie cree que Starmer sea el candidato de unos futuros comicios que deberían celebrarse en 2029.

Jonathan Brash, diputado por Hartlepool, exigió el jueves que el primer ministro se dirija a la nación y fije "una hoja de ruta para su retirada" que permita "una transición ordenada". Brash vio cómo todos los concejales laboristas de su circunscripción, incluida su esposa Pamela Hargreaves, perdieron sus puestos, que pasaron a manos del partido ultraderechista Reform UK, de Nigel Farage.

Catherine West, diputada laborista que formó parte del equipo del anterior líder Jeremy Corbyn, anunció que el lunes activará el mecanismo de desafío formal por el liderazgo si ningún miembro del Gobierno lo hace antes. Sin embargo, según la fuente, West no se contempla a sí misma como candidata ni podría lograr el apoyo necesario de 81 diputados, por lo que su maniobra es más bien un reflejo del estado de ánimo en el grupo parlamentario que una amenaza real.

Los principales candidatos que podrían destronar a Starmer han mantenido silencio en las horas posteriores a la debacle electoral. El alcalde de Mánchester, Andy Burnham, es el más popular de todos ellos, según El País. Apodado el "rey del norte", cuenta con numerosos apoyos entre los afiliados, sindicalistas y votantes del laborismo. Sin embargo, no es diputado de la Cámara de los Comunes, condición indispensable para poder participar en la carrera por la sucesión.

Cuando en enero pasado Burnham anunció su intención de disputar el escaño vacante en la circunscripción de Gordon y Denton, dentro de la región de la Gran Mánchester, Starmer maniobró con los estatutos del Partido Laborista para bloquear ese paso, según la fuente. Aunque algún diputado aliado del alcalde renunciara a su escaño para permitirle volver a intentarlo, ni estaría segura su elección ni mucho menos que Starmer no volviera a maniobrar para bloquearlo, ya que la mayoría de los miembros del Comité Ejecutivo Nacional fueron nombrados por él.

Ben Roof, analista político senior de la empresa sociológica y demoscópica Ipsos, explicó que "si en las próximas elecciones el laborismo desease conjurar a votantes de un amplio espectro para que ayudaran a frenar a Reform UK, Burnham sería la elección más atractiva para los diputados laboristas". Las últimas cifras manejadas por Ipsos señalan una aprobación y conocimiento del 17% de los electores hacia el alcalde de Mánchester, frente al 5% de su rival más inmediata, la ex viceprimera ministra Angela Rayner.

Rayner, quien dimitió y abandonó el Gobierno por problemas con Hacienda que todavía no ha resuelto, no deja de confabular estos días contra Starmer y de promocionarse ella misma entre el ala de la izquierda moderada del partido, según El País. Sin embargo, muchos de los que la apoyaban hace poco han girado ahora su mirada hacia Burnham. La ventaja de Rayner es que todavía mantiene su escaño en Westminster.

El tercero en liza sería Wes Streeting, el ministro de Sanidad, una figura querida y respetada en el ala más a la derecha del laborismo. Pero sus sospechosos mensajes y correos con el malogrado Peter Mandelson, cuya relación con Jeffrey Epstein supuso la crisis más grave del Gobierno de Starmer, le han restado puntos, según la fuente. Cada vez es mayor la certeza entre los diputados del partido de que la sangría de votos ha procedido del abandono del electorado de izquierdas, seducido por un nuevo partido como son Los Verdes, que lidera el carismático Zack Polanski.

John Curtice, politólogo, investigador del Centro Nacional de Investigaciones Sociales y el analista electoral más reclamado por los medios británicos, señaló que "tanto Reform UK como los Verdes han causado un daño considerable al Partido Laborista en estas elecciones". Según Curtice, "la mitad de los concejales que ha perdido se los arrebató el partido de Farage, pero prácticamente la otra mitad se los llevó la formación de Polanski".

"Pero el laborismo ha sufrido más en aquellas circunscripciones en las que los Verdes han sido más fuertes, lo que lleva a pensar que es el flujo de votos que se desvía hacia esa formación el que acaba dividiendo a la izquierda y provocando que Reform UK se lleve la victoria", explicó Curtice.

Con todas estas premisas, Starmer ha logrado ganar tiempo para intentar, por enésima vez, reforzar su precaria situación. Según El País, todo indica que pende de un hilo que solo sus rivales internos sujetan y que están dispuestos a soltar cuando a ellos les convenga. Los días del primer ministro en Downing Street, sabe la inmensa mayoría de los diputados laboristas y él mismo, son días contados.

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