

El primer ministro británico Keir Starmer descartó renunciar pese a los resultados que calificó como "dolorosos" en las elecciones locales celebradas el jueves en Reino Unido, donde el Partido Laborista perdió cientos de escaños municipales mientras la formación ultraderechista Reform UK, liderada por Nigel Farage, logró un avance histórico con aproximadamente el 28,8% de los votos, según los primeros recuentos del viernes. Los laboristas enfrentan su peor derrota electoral en un siglo, perdiendo el control de bastiones tradicionales en Inglaterra, Gales y Escocia.
El primer ministro británico Keir Starmer declaró el viernes que descarta dimitir, aunque asume "la responsabilidad" por los "dolorosos" resultados de las elecciones locales en Reino Unido, según informó El Universal. "Días como este no debilitan mi determinación de llevar a cabo los cambios que prometí", señaló en una declaración en Londres.
Los primeros resultados confirman el ascenso de Reform UK en detrimento de los laboristas de Starmer, quien enfrenta su primera gran prueba electoral desde su llegada al poder en julio de 2024, tras poner fin a 14 años de gobiernos conservadores. A las 12:30 hora local del viernes, Reform UK había ganado más de 420 escaños, mientras que los laboristas habían perdido 269 en 50 de los 136 consejos municipales ingleses que publicaron resultados hasta ese momento, según El Universal.
Reform UK también tomó el control de los ayuntamientos de Essex, en el este de Inglaterra, y Newcastle-under-Lyme, en el centro del país, según la misma fuente. El partido ultraderechista se perfila como el gran ganador con el 28,8% de los votos y unos 1.400 puestos municipales, según El Independiente.
"Los laboristas ganaron las elecciones generales de 2024 principalmente porque los conservadores eran profundamente impopulares tras 14 años en el gobierno", afirmó a la agencia AFP Mark Garnett, analista político y exprofesor de la Universidad de Leicester. "Las elecciones locales muestran que el Partido Laborista ha tardado menos de dos años en volverse igual de impopular, si no incluso más. Ha estado perdiendo apoyo frente a Reform UK por la derecha y el Partido Verde por la izquierda", añadió Garnett.
En su intervención en la iglesia metodista de Kingsdown, en Ealing, al oeste de Londres, Starmer reconoció: "Los resultados son duros, muy duros, y no hay forma de edulcorarlos. Hemos perdido a brillantes representantes laboristas en todo el país, personas que han dedicado tanto a sus comunidades, tanto a nuestro partido. Y eso duele, y debe doler, y asumo la responsabilidad", según El Independiente. El primer ministro admitió que se han cometido "errores innecesarios", en alusión al caso Mandelson, relacionado con el fallecido delincuente sexual estadounidense Jeffrey Epstein.
Los laboristas pueden perder algo menos de la mitad de los 2.500 puestos municipales que tenían hasta ahora, de un total de 5.000 que estaban en juego, según El Independiente. Starmer dejó claro que no se va: "No voy a abandonar y sumir al país en el caos", e incluso sugirió que liderará al laborismo en las próximas elecciones generales, según la misma fuente.
El líder de Reform UK, Nigel Farage, celebró esta tendencia en el conteo que lo favorece, estimando que demuestra que su partido "ha llegado para quedarse". "Estamos asistiendo a un cambio histórico en la política británica", afirmó Farage, según El Universal. "Somos competitivos en todas las regiones del país. Somos el partido más nacional, hemos llegado para quedarse", añadió.
Farage declaró que "ya no existe la división entre izquierda y derecha", ya que Reform está "logrando porcentajes impresionantes en los antiguos feudos tradicionales del Partido Laborista", según El Independiente.
Reform UK avanza especialmente en varios bastiones laboristas del norte de Inglaterra y de las Midlands, en el centro de Inglaterra, según El Universal. El partido ha ganado terreno a los conservadores en lugares como Brentwood, Tamworth y North East Lincolnshire, mientras que los conservadores liderados por Kemi Badenoch también han registrado pérdidas relevantes, incluso en Essex, donde está la circunscripción de Badenoch, según El Independiente.
En total, más de 5.000 escaños locales estaban en juego en estas elecciones en Inglaterra, de un total que supera los 16.000, según El Universal. En estas elecciones no se votó por las alcaldías de ciudades como Londres, aunque sí en los consejos municipales de 32 de sus distritos. La elección del alcalde de la capital está prevista en 2028. Tampoco salieron elegidos los máximos responsables de ciudades como Liverpool o Newcastle, ni hubo votaciones en Mánchester o Birmingham, pero sí en sus áreas metropolitanas, según la misma fuente.
Lo que puede resultar especialmente doloroso desde el punto de vista simbólico para los laboristas es que algunas de las áreas en las que han obtenido peores resultados son precisamente aquellas representadas en Westminster por sus figuras más destacadas, según El Independiente. En Tameside, el distrito de la exviceprimera ministra Angela Rayner, los laboristas defendían 17 puestos municipales y cedieron 16 a Reform UK. En Wigan, donde la diputada es la secretaria de Cultura, Lisa Nandy, han perdido los 22 puestos que han ganado Reform UK. Los laboristas han cedido el control de Hartlepool, Tameside, Redditch, Tamworth y Wandsworth, según la misma fuente.
Localidades del norte del país de clase obrera como Hartlepool o Blackburn se han entregado por primera vez en la historia en brazos de la ultraderecha, según La Vanguardia. Son los mismos votantes que creyeron en el Brexit y se dejaron seducir por Boris Johnson, según la misma fuente.
En el programa Today de la BBC, el profesor John Curtice, experto electoral, avanzó un análisis al hilo de los primeros resultados, según El Independiente. Reform UK logra al menos un tercio de los puestos escrutados. Al partido que lidera Nigel Farage le ha ido muy bien en las zonas que apoyaron el Brexit. Es decir, Reform le ha quitado al Partido Conservador la coalición de votantes que apoyó a Boris Johnson para llevar a cabo el Brexit en 2019. Conservadores, laboristas y liberaldemócratas, sin gran diferencia entre ellos, consiguen entre un 15% y un 20% de los votos, según la misma fuente.
Hay un cambio tectónico en el Reino Unido, según El Independiente. Los dos partidos tradicionales que han acaparado el voto hasta ahora, laboristas y conservadores, van a la baja. Ya no concentran ni la mitad de los apoyos. Ahora son cinco partidos los que se reparten la tarta: el trozo más grande se lo llevan los populistas de Reform UK. Los liberaldemócratas logran buenos resultados y los Verdes avanzan, según la misma fuente.
Los liberales demócratas se encaminan hacia su octavo año consecutivo de avances en las elecciones locales. Los Verdes esperan hacer mella en el voto laborista en los barrios céntricos de Londres, según El Independiente. Los Verdes han conquistado en el barrio londinense de Hackney su primera alcaldía, según La Vanguardia.
"Lo que llama la atención de estos resultados no es solo el mal resultado del Gobierno o el éxito sostenido de Reform UK, sino más bien el cambio en el sistema, que ha pasado de un sistema bipartidista que se resquebrajaba hace un año a un sistema plenamente consolidado de política de cinco partidos en Inglaterra", apunta Paula Surridge en The Guardian, citada por El Independiente.
Para el partido de Starmer, los resultados esperados durante la tarde podrían ser aún más dolorosos, con la posible pérdida de su bastión galés en las autonómicas, lo que sería una novedad desde la creación de un Parlamento de ese territorio británico en 1999, según El Universal.
Nada más comenzar el recuento de votos en Gales, el Labour admitió la derrota y un resultado apocalíptico que le dejará en tercer lugar, por detrás de la ultraderecha de Reform UK y los nacionalistas de Plaid Cymru, que seguramente dirigirán el Gobierno, según La Vanguardia. El partido nacionalista de izquierda Plaid Cymru aparecía ligeramente en cabeza en Gales, delante de Reform UK, en una encuesta publicada antes de la votación, según El Universal.
En las autonómicas de Escocia, los laboristas también temen una dura derrota que los situaría por detrás de Reform UK, según El Universal. Sin embargo, según las encuestas, el Parlamento escocés debería seguir en manos del partido independentista Scottish National Party (SNP), en el poder desde hace 19 años, según la misma fuente. En Escocia las cosas no le han ido mucho mejor a Starmer, con el SNP proclamando una victoria clara que lo acercará a una mayoría absoluta en Holyrood, según La Vanguardia.
Dado que el Sinn Fein está al mando en Belfast, tres de los cuatro países que componen el Reino Unido van a tener ejecutivos nacionalistas, en un claro rechazo al centralismo, según La Vanguardia.
La popularidad de Starmer ha caído tras una serie de errores, cambios de postura y polémicas, lo que ha despertado dentro de su partido la tentación de reemplazarlo en 10 Downing Street, según El Universal. "Estas elecciones han sido vistas como un referéndum para Starmer. Algunos de sus partidarios pueden sentirse aliviados de que los resultados no hayan sido aún peores", afirma el analista Garnett, según la misma fuente.
La inmigración también concentra el descontento de muchos británicos, mientras que el número de migrantes clandestinos que llegaron a través del Canal de la Mancha desde 2018 se acerca a los 200.000, según El Universal. La impopularidad de Starmer aumentó en los últimos meses por nombrar embajador en Washington a Peter Mandelson, pese a sus vínculos con el fallecido delincuente sexual estadounidense Jeffrey Epstein, según la misma fuente.
"Las campañas de comunicación de los partidos están en pleno apogeo. El argumento central del Partido Laborista es que las elecciones suelen ser un reto para los gobiernos a mitad de legislatura y son malos indicadores de lo que podría suceder en las próximas elecciones generales. Esto es cierto, hasta cierto punto, aunque el partido en el poder no retrocedió en términos de escaños en 2011, 2015, 2017 o 2021, por ejemplo. Y el Partido Laborista está retrocediendo a lo grande", apunta Chris Mason, editor político de la BBC, citado por El Independiente.
Dado el fracaso de los laboristas, empiezan a escucharse las primeras voces de quienes piden que el primer ministro asuma las consecuencias, según El Independiente. John McDonnell, exministro de Hacienda en la sombra, es la figura de mayor rango del partido que ha declarado públicamente que Keir Starmer debería plantearse dimitir a la luz de estos resultados. En una entrevista con Times Radio, McDonnell dijo que el debate sobre el liderazgo del partido era ahora "inevitable" y abogó por "una transición ordenada" a lo largo de varios meses, siguiendo el modelo de Tony Blair en 2006, quien dejó el partido a cargo de Gordon Brown, según la misma fuente. Sin embargo, McDonnell siempre ha sido crítico con Starmer, según El Independiente.
Desde el número 10 de Downing Street van a vigilar de forma estrecha a Andy Burnham, alcalde del Gran Manchester, a la exviceprimera ministra Angela Rayner, y al secretario de Sanidad, Wes Streeting, quienes podrían amenazar el liderazgo de Starmer en cualquier momento, según El Independiente.
Entre bastidores, barones del Partido están intentando persuadir al primer ministro de que se ponga a sí mismo una fecha de caducidad, como hizo Tony Blair bajo presión de Gordon Brown, y anuncie que se retirará antes de las próximas elecciones generales permitiendo un proceso ordenado de sucesión, según La Vanguardia. Sin embargo, que el proceso sería ordenado es en gran medida una quimera, porque Nigel Farage, los conservadores, los liberales demócratas y los Verdes reclamarían unas elecciones generales en el mismo momento en que Starmer dijera que se va para que el nuevo líder del país tuviera la legitimidad de las urnas, según la misma fuente.
El plan de Starmer es aprovechar la indecisión de sus rivales al trono, ninguno de los cuales quiere ser el primero en dar el golpe, hacer el lunes uno de esos discursos llenos de promesas vagas y lugares comunes, y presentar el miércoles en el Parlamento su programa para la nueva legislatura, según La Vanguardia. "De aquí no me mueve nadie", ha dicho Keir Starmer, según la misma fuente.
Estos resultados parciales de las elecciones celebradas el jueves solo corresponden a Inglaterra, ya que el escrutinio apenas comienza en las autonómicas de Gales y Escocia, según El Universal. En estas elecciones no se votó por las alcaldías de ciudades como Londres, aunque sí en los consejos municipales de 32 de sus distritos, según la misma fuente.