El primer ministro británico Keir Starmer descartó renunciar pese a los resultados que calificó como "dolorosos" en las elecciones locales celebradas el jueves en Reino Unido, donde el Partido Laborista perdió cientos de escaños municipales mientras la formación ultraderechista Reform UK, liderada por Nigel Farage, logró un avance histórico con aproximadamente el 28,8% de los votos, según los primeros recuentos del viernes. Los laboristas enfrentan su peor derrota electoral en un siglo, perdiendo el control de bastiones tradicionales en Inglaterra, Gales y Escocia.