

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha encargado a su amigo Steve Witkoff, un magnate inmobiliario sin experiencia diplomática, que viaje la próxima semana a Rusia para entrevistarse con Vladímir Putin con el objetivo de desbloquear las negociaciones sobre un acuerdo de paz para Ucrania, según informa El País.
Steve Witkoff, un neoyorquino de 68 años nacido en una familia judía del Bronx, se ha convertido en el emisario de confianza del presidente estadounidense para misiones diplomáticas de alto nivel, a pesar de carecer de formación en diplomacia internacional. Según El País, Witkoff lleva varios meses ejerciendo esta labor crítica en diferentes frentes internacionales.
La amistad entre ambos magnates inmobiliarios se remonta a 1986, cuando Witkoff, entonces un joven abogado, pagó un bocadillo a Trump, quien había olvidado su cartera. Aunque no volvieron a verse durante ocho años, en 1994 retomaron el contacto y desde entonces han sido inseparables. Comparten origen neoyorquino, ambos amasaron fortunas en el sector inmobiliario, se trasladaron a Florida y comparten afición por el golf. De hecho, Witkoff acompañaba a Trump en el campo de West Palm Beach cuando se produjo el supuesto segundo intento de atentado contra el entonces candidato republicano en septiembre de 2024.
La próxima visita de Witkoff a Moscú se produce en un contexto de polémica tras la filtración de una conversación telefónica suya con Yuri Ushakov, principal asesor de política exterior de Putin. Según la transcripción difundida por la agencia Bloomberg, el emisario estadounidense sugería al asesor ruso que para cerrar un acuerdo de paz sería necesario que Ucrania cediera territorio en Donetsk y posiblemente realizara algún intercambio territorial. Esta filtración ha generado malestar entre los negociadores ucranianos, los socios europeos e incluso algunos republicanos en el Congreso estadounidense, que consideran que el plan de paz propuesto está diseñado siguiendo instrucciones de Moscú.
En la misma conversación, ocurrida el 14 de octubre, Witkoff aconsejaba a Ushakov que Putin cubriera de halagos a Trump y destacara su carácter pacificador para ganarse su atención. También le instó a concertar una llamada entre Putin y Trump antes de la visita oficial del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, a la Casa Blanca. Esta llamada efectivamente se produjo, y tras ella Trump negó a Kiev los misiles de largo alcance solicitados y presionó al líder ucraniano para que cediera a las exigencias rusas.
La ofensiva diplomática de Ucrania junto a sus aliados europeos ha logrado suavizar el plan de paz de 28 puntos propuesto por Estados Unidos, matizando su inicial orientación prorrusa. Sin embargo, este movimiento no ha sido bien recibido por el Kremlin, que ha congelado las negociaciones. "No había un plan de paz, había una lista de cuestiones que se han propuesto para ser discutidas", declaró Putin el jueves, añadiendo que "cada palabra del plan de paz para Ucrania debe ser debatida seriamente".
Witkoff, cuya fortuna se estima en 2.000 millones de dólares y quien fue generoso donante de la campaña electoral de Trump, no es ajeno a las negociaciones con Putin. En febrero, tras una gestión del príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salmán, viajó a Moscú para negociar directamente con el presidente ruso la liberación de un profesor estadounidense, Marc Fogel, que llevaba tres años en prisión acusado de contrabando de marihuana. A principios de agosto volvió a reunirse con Putin para preparar un encuentro con Trump en Alaska.
Aunque actualmente está involucrado en las negociaciones sobre Ucrania, el cargo oficial de Witkoff es el de enviado especial para Oriente Próximo. Según reveló el senador republicano Lindsey Graham en una entrevista con NBC News, Witkoff, que es judío, se ofreció a Trump para negociar la paz entre Israel y Palestina.
Meses después, Witkoff y Jared Kushner, yerno de Trump, fueron los artífices del plan de paz y las negociaciones que culminaron con el acuerdo entre Israel y Hamás en Gaza, tras dos años de guerra que dejaron más de 67.000 palestinos muertos. A pesar de su desconocimiento de los entresijos diplomáticos, Witkoff logró que los palestinos entregaran a los rehenes israelíes y que Tel Aviv dejara en libertad a unos 2.000 presos palestinos.
Inmediatamente después de ganar las elecciones, Trump ya había recurrido a su amigo. En noviembre de 2024, envió a Witkoff a Oriente Próximo para negociar un alto el fuego, teniendo que colaborar con el equipo de Joe Biden, ya que aún no se había producido el cambio de gobierno.
Antes de las elecciones, Trump también había pedido a Witkoff que mejorara su relación con rivales republicanos. El magnate inmobiliario prestó su avión privado para facilitar encuentros entre Trump y figuras como Ron DeSantis, gobernador de Florida, Brian Kemp, gobernador de Georgia, y Nikki Haley, exembajadora ante la ONU.