

La embajadora sueca Eva Sofía Karlberg destaca la profunda conexión entre Suecia y Chile, dos países que buscan fortalecer su cooperación en áreas como minería, educación y tecnología, a nueve meses de la declaración de guerra arancelaria de Donald Trump.
La relación diplomática entre Suecia y Chile ha experimentado un significativo fortalecimiento en los últimos meses, con un enfoque particular en la colaboración en innovación, sostenibilidad y desarrollo tecnológico. Según declaraciones de Eva Sofía Karlberg, embajadora sueca en Chile, ambos países comparten una visión similar en política exterior y mantienen lazos históricos que se remontan a la época del exilio chileno durante la dictadura de Augusto Pinochet.
En junio de 2024, el presidente chileno Gabriel Boric y una delegación oficial visitaron Estocolmo para firmar una hoja de ruta de cooperación que abarca múltiples áreas estratégicas. Entre los puntos principales se encuentran sustentabilidad, educación, innovación, seguridad y orden público.
Uno de los aspectos más destacados de esta colaboración es el sector minero. Suecia, que produce el 60% de los equipos mineros subterráneos del mundo, ya tiene dos empresas proveedoras con flotas automatizadas operando en minas chilenas. El cobre, principal exportación chilena a Suecia, es considerado crucial para la transición energética verde.
La embajadora Karlberg resaltó la solidez democrática de Chile y la similitud en posturas internacionales, especialmente en relación con el conflicto en Ucrania, donde ambos países apoyan a la Unión Europea.
En el ámbito social, Karlberg destacó el potencial de cooperación en igualdad de género, compartiendo el modelo sueco de integración laboral femenina y políticas de parentalidad. Señaló desafíos como el desempleo femenino en Chile, que alcanza el 9,3% en el trimestre junio-agosto de 2025.
La diplomática describió a Chile como un país 'fantástico', enfatizando la calidez de sus habitantes y su apertura, en contraste con la introversión típica de los suecos. Esta conexión humana, sumada a los lazos históricos y los objetivos compartidos, augura una profundización de las relaciones bilaterales en los próximos años.