Un tribunal tailandés condenó a muerte a dos ciudadanos chinos por su participación en el atentado con bomba en el santuario Erawan de Bangkok el 17 de agosto de 2015, que dejó 20 muertos y 120 heridos. El veredicto llega tras un juicio que se extendió por más de una década, con retrasos causados por problemas para conseguir traductores y la pandemia de COVID-19.