La cantante estadounidense Taylor Swift presentó el 24 de abril de 2026 tres solicitudes de registro de marca en Estados Unidos para proteger su voz e imagen contra el uso no autorizado de inteligencia artificial, convirtiéndose en una de las primeras artistas en utilizar esta estrategia legal tras casos de contenido falso generado por IA que incluyen imágenes explícitas y anuncios políticos fraudulentos.