La compañía canadiense de telecomunicaciones Telus ha implementado tecnología de inteligencia artificial para alterar los acentos de sus agentes de servicio al cliente, principalmente ubicados en Filipinas e India, con el objetivo de hacerlos más comprensibles para clientes canadienses, según revelan discusiones en foros tecnológicos. La medida ha generado un intenso debate sobre si esta práctica constituye una solución pragmática a barreras de comunicación o representa una forma de deshumanización y borrado cultural.