La ausencia de la gobernadora del Banco Central de Rusia, Elvira Nabiúllina, desde el 3 de junio ha desatado especulaciones sobre el futuro de la política monetaria rusa, en un momento en que el presidente Vladímir Putin presiona por relajar las restricciones fiscales mientras los expertos intentan controlar la inflación provocada por el gasto militar, que representa el 40% del presupuesto nacional.