Los trabajadores de granjas avícolas, porcinas y de cultivos enfrentan un riesgo significativamente mayor de contraer infecciones resistentes a antibióticos que la población general, según revelan estudios recientes que documentan cómo el uso liberal de antimicrobianos en la agricultura está generando patógenos peligrosos que amenazan la salud pública. La investigación muestra que quienes trabajan en granjas intensivas de aves tienen 32 veces más probabilidades de infectarse con cepas resistentes de Escherichia coli, mientras que un cuarto de los trabajadores de mataderos portan bacterias resistentes en sus manos.