Trinidad y Tobago enfrenta graves consecuencias diplomáticas y económicas tras su alineamiento con Estados Unidos en la operación militar que capturó al presidente venezolano Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026. La primera ministra Kamla Persad-Bissessar, quien había posicionado al país como aliado clave de Washington en el Caribe, ahora intenta distanciarse de la acción militar mientras enfrenta acusaciones de convertir a la nación insular en un "estado vasallo" de EE.UU.