Trump amenaza con intervención militar en Groenlandia y pone en riesgo el futuro de la OTAN
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Trump amenaza con intervención militar en Groenlandia y pone en riesgo el futuro de la OTAN

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha puesto a la OTAN ante un dilema existencial al amenazar con una posible intervención militar en Groenlandia, territorio autónomo de Dinamarca, país miembro de la alianza atlántica. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, ha advertido que una acción militar estadounidense contra otro miembro de la OTAN significaría el fin de la organización y de la seguridad establecida desde la Segunda Guerra Mundial.

INTERNACIONAL9 ENE 2026

Las recientes declaraciones y acciones de Donald Trump respecto a Groenlandia han generado una crisis sin precedentes en la OTAN. El presidente estadounidense ha manifestado abiertamente su interés por controlar la isla ártica, considerándola "necesaria para el éxito" desde el punto de vista de la seguridad nacional, según declaró en una entrevista con el New York Times.

La Casa Blanca ha dejado claro que "el uso del ejército estadounidense es siempre una opción a disposición del comandante en jefe", una amenaza que ha provocado una contundente respuesta de la primera ministra danesa, Mette Frederiksen: "Si Estados Unidos elige atacar militarmente a otro país de la OTAN, entonces todo se detiene, incluida la OTAN y, por lo tanto, la seguridad que se ha establecido desde el final de la Segunda Guerra Mundial".

La situación es particularmente delicada porque los tratados de la OTAN no contemplan qué hacer en caso de que un aliado ataque directamente a otro, especialmente si el agresor es el miembro más poderoso. Esta crisis llega en un momento especialmente sensible para Europa, con la guerra de Rusia contra Ucrania a punto de cumplir su cuarto aniversario y en plenas negociaciones para poner fin al conflicto.

Jamie Shea, ex alto cargo de la OTAN hasta 2018 y actual investigador en Friends of Europe, no duda de que una incursión estadounidense en Groenlandia supondría el fin de la Alianza: "Constituiría un repudio total a los principios de la Carta de las Naciones Unidas, en los que se basa el Tratado de la organización de 1949". Shea añade que si EE.UU. se apodera de la isla con el pretexto de aumentar la defensa común contra Rusia y China, "se acabaron la defensa colectiva y el respeto a la soberanía de los aliados de la OTAN".

Manuel Muñiz, rector de la IE University y profesor de Relaciones Internacionales, coincide: "Cualquier tipo de medida de naturaleza militar en contra de un aliado de la OTAN por parte de otro dañaría de manera irreversible la Alianza; marcaría un antes y un después. No me cabe la menor duda".

Trump ya ha demostrado su disposición a recurrir a la fuerza tras la operación militar en Venezuela para capturar a Nicolás Maduro. Ahora, ha declarado: "Necesitamos Groenlandia desde el punto de vista de la seguridad nacional", y en una entrevista reciente llegó a sugerir que "podría ser una elección" para Washington si tuviera que elegir entre controlar Groenlandia y mantener la alianza de la OTAN.

En Europa, el nerviosismo es creciente. Según una fuente anónima de la OTAN, "el asunto de Groenlandia se puede convertir en ineludible" y "la verdadera cuestión será la reacción de los aliados si Washington interviene en la isla, algo que además dependerá del tipo de intervención".

En la Casa Blanca parecen confiar en que Europa no contempla un escenario de confrontación defensiva. Stephen Miller, subjefe de gabinete de la Casa Blanca, declaró a CNN: "Nadie va a luchar militarmente contra Estados Unidos por el futuro de Groenlandia". La disparidad de fuerzas es evidente: Estados Unidos cuenta con 1,3 millones de militares en activo frente a los 13.100 de Dinamarca, y destina 845.000 millones de dólares a defensa en 2025, frente a los 559.000 millones agregados de los otros 31 miembros de la OTAN.

Marion Messmer, directora del programa de Seguridad Internacional de Chatham House, advierte: "Es difícil imaginar cómo la alianza se recuperaría de una violación del tratado tan impactante como que un aliado ataque a otro para apoderarse de territorio". Messmer sugiere que los países europeos "deben pensar seriamente en cómo sería la OTAN sin EE.UU. y acelerar las inversiones en aquellas capacidades en las que el país norteamericano permanece más fuerte".

Los expertos consideran que el artículo 5 de defensa colectiva de la OTAN (un ataque a un aliado es un ataque a todos) probablemente no sería aplicable en este caso. Como precedente, citan el conflicto entre Turquía y Grecia por Chipre, cuando Ankara invadió la isla y la Alianza no intervino, aunque Estados Unidos actuó como mediador.

Trump ha intensificado sus críticas a la OTAN, sembrando dudas sobre la cláusula de defensa común: "Tienen suerte de que haya reconstruido nuestro ejército en mi primer mandato y siga haciéndolo. Siempre estaremos ahí para la OTAN, incluso si ellos no están ahí para nosotros".

Según fuentes europeas, si Trump decide intervenir, probablemente intentará justificarlo como esencial para la seguridad del Ártico y el Atlántico norte. Sin embargo, como señala Muñiz, "Estados Unidos ya tiene suficientes garantías y acuerdos con Dinamarca para poder aumentar su presencia en Groenlandia todo lo que quiera y poder llegar a acuerdos de naturaleza económica y estratégica de toda índole. Esto parece ser una mera pretensión territorial. Sería una agresión sin paliativos".

Shea advierte que el mensaje a los europeos será que "la seguridad de EE.UU. solo se consigue aceptando una sumisión total a Washington y haciendo la vista gorda ante las violaciones del derecho internacional". En su opinión, "pocos creerán que la OTAN podría sobrevivir mucho tiempo con ese tipo de acuerdo transatlántico. La sede y la infraestructura en Bruselas podrían seguir allí por un tiempo, pero la alianza habría perdido su significado y su fundamento".

Messmer sugiere que los aliados europeos podrían tomar medidas como negarse a reabastecer barcos estadounidenses en puertos europeos, rechazar el tratamiento de personal militar herido en hospitales europeos, exigir pagos elevados por el estacionamiento de tropas estadounidenses o proponer el cierre de ciertas instalaciones militares. "Estas medidas eran impensables anteriormente. Pero podrían reafirmar ante Estados Unidos que, si bien se ha popularizado quejarse de los 'gorrones europeos' en materia de seguridad, este ha sido un acuerdo mutuamente beneficioso durante mucho tiempo".

El interés de Trump por Groenlandia responde a una combinación de factores estratégicos, económicos y geopolíticos. La isla ocupa una posición clave en el Ártico, región cada vez más relevante para la seguridad global, desde donde se controlan rutas aéreas y marítimas esenciales. Además, alberga importantes recursos naturales, incluyendo tierras raras y minerales críticos fundamentales para la tecnología, la defensa y la transición energética, así como potenciales reservas de petróleo y gas.

La Administración estadounidense ha anunciado que se reunirá con autoridades danesas la próxima semana para discutir el futuro de Groenlandia, según informó el secretario de Estado, Marco Rubio. Aunque Rubio había indicado previamente que Estados Unidos no contempla una invasión sino la posibilidad de comprar la isla a Dinamarca, los mensajes mixtos enviados por Washington en los últimos días generan incertidumbre sobre sus verdaderas intenciones.

Francia, Alemania, Italia, Polonia, España, Reino Unido y Dinamarca emitieron una declaración conjunta esta semana afirmando que "Groenlandia pertenece a su pueblo" y que corresponde "a Dinamarca y Groenlandia, y sólo a ellos, decidir sobre los asuntos que les conciernen".

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