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Trump califica de "gran estupidez" la devolución de las islas Chagos a Mauricio por parte del Reino Unido

El presidente estadounidense Donald Trump criticó duramente al gobierno británico por su acuerdo para ceder la soberanía del archipiélago de Chagos a Mauricio, a pesar de que su propia administración había respaldado previamente el pacto. El mandatario calificó la decisión como un "acto de gran estupidez" y utilizó el caso para justificar su intención de anexionar Groenlandia, tensando las relaciones con su aliado Keir Starmer.

INTERNACIONAL20 ENE 2026

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dado un giro brusco en su postura sobre el acuerdo entre el Reino Unido y Mauricio para la devolución del archipiélago de Chagos, materializado en mayo de 2025, calificándolo como un "acto de gran estupidez" y "debilidad total", a pesar de que su propia administración había respaldado previamente el pacto.

"Asombrosamente, nuestro brillante aliado de la OTAN, el Reino Unido, planea en la actualidad entregar la isla de Diego García, el enclave de una base militar estadounidense crucial, a Mauricio, y lo va a hacer SIN MOTIVO ALGUNO", escribió Trump este martes en su red social Truth Social. "Que el Reino Unido regale un territorio tan importante es un acto de GRAN ESTUPIDEZ y es otra de las muchas razones de seguridad nacional por las que hay que adquirir Groenlandia", añadió.

La crítica de Trump supone una humillación para el primer ministro británico Keir Starmer y se produce horas después de que este criticara, con cautela, la amenaza arancelaria del presidente estadounidense contra Europa en su afán por hacerse con la isla danesa de Groenlandia.

El Gobierno británico ha defendido rápidamente el acuerdo, valorado en 3.400 millones de libras (4.600 millones de dólares), afirmando que "nunca pondrá en riesgo la seguridad nacional". Un portavoz oficial explicó: "Tomamos la decisión porque la base de la isla Diego García estaba amenazada por decisiones judiciales en nuestra contra que habrían evitado que fuera operativa en un futuro". Además, subrayó que el acuerdo "asegura el uso conjunto estadounidense y británico durante años" y recordó que fue respaldado por Estados Unidos, Australia y el resto de aliados de los llamados "Five Eyes" (Cinco Ojos), el grupo anglosajón de inteligencia conjunta.

El portavoz del primer ministro británico insistió en que Estados Unidos sigue apoyando el acuerdo y que "el presidente reconoció explícitamente su fortaleza el año pasado". Cuando se le preguntó si podía afirmar categóricamente que el acuerdo sobre Chagos seguiría adelante, a pesar de estar todavía en trámite parlamentario, el portavoz respondió: "Sí. Categóricamente, nuestra posición no ha cambiado".

El ministro de la Oficina de Exteriores británica, Stephen Doughty, señaló que el gobierno "por supuesto mantendrá conversaciones con la administración [Trump] en los próximos días para recordarles la fortaleza de este acuerdo y cómo asegura la base".

Por su parte, el fiscal general de Mauricio, Gavin Glover, ha declarado que aún espera que el acuerdo siga adelante, subrayando que fue "negociado, concluido y firmado exclusivamente entre el Reino Unido y la República de Mauricio". Glover añadió: "La soberanía de la República de Mauricio sobre el archipiélago de Chagos ya está reconocida inequívocamente por el derecho internacional y no debería seguir siendo objeto de debate".

Lo que resulta particularmente llamativo es que la administración estadounidense había dado previamente su respaldo al acuerdo. El secretario de Estado, Marco Rubio, llegó a calificarlo como un "logro monumental" tras su firma en mayo. En un comunicado, Rubio afirmó que Washington "acogía con satisfacción" el acuerdo, asegurando que garantizaba "el funcionamiento estable y efectivo a largo plazo de la instalación militar conjunta entre Estados Unidos y el Reino Unido en Diego García", que describió como "un activo crítico para la seguridad regional y global".

El acuerdo entre el Reino Unido y Mauricio pone fin a una larga disputa sobre la soberanía de las islas Chagos. El archipiélago fue separado de Mauricio en 1965, cuando esta aún era colonia británica. Reino Unido compró las islas por 3 millones de libras, pero Mauricio ha argumentado que fue ilegalmente forzada a cederlas como parte del acuerdo para obtener su independencia.

Según el pacto, el Reino Unido entregará la soberanía del archipiélago a Mauricio, mientras mantiene el control de la base militar en Diego García mediante un arrendamiento por 99 años, a un costo promedio de 101 millones de libras anuales. En total, el precio a pagar durante varios años superará los 120.000 millones de euros al Gobierno de Mauricio.

Durante años, la base militar de Diego García ha tenido una gran importancia estratégica por su localización, que permitía el control de una de las principales rutas marítimas de hidrocarburos y materias primas. Durante las guerras de Afganistán e Irak, desde su base militar despegaron muchos bombarderos de largo alcance estadounidenses y británicos. Actualmente resulta fundamental para la supervisión del tráfico ilegal de seres humanos.

La oposición conservadora británica, que siempre se opuso a la devolución de Chagos, ha aprovechado para criticar al gobierno laborista. La líder conservadora Kemi Badenoch afirmó en una publicación en X que el primer ministro ahora tiene "la oportunidad de cambiar de rumbo en Chagos" y que "pagar por entregar las islas Chagos no es solo un acto de estupidez, sino de completo autosabotaje". Por su parte, el líder de Reform UK, Nigel Farage, celebró: "Gracias a Dios Trump ha vetado la entrega de las islas Chagos".

El líder de los Liberal Demócratas, Sir Ed Davey, señaló que los comentarios de Trump demuestran que el enfoque de Starmer hacia el presidente estadounidense "ha fracasado". "El acuerdo de Chagos se vendió como prueba de que el gobierno podía trabajar con él, ahora se está desmoronando", dijo Davey. "Es hora de que el gobierno se enfrente a Trump; apaciguar a un matón nunca funciona".

Cabe recordar que en 2019, la Asamblea General de Naciones Unidas votó de manera abrumadoramente mayoritaria a favor de la devolución del archipiélago de Chagos a Mauricio. Países como Francia o Alemania expresaron su apoyo mediante la abstención. El Tribunal Internacional de Justicia sentenció ese mismo año que el Reino Unido debía renunciar cuanto antes a la soberanía sobre las islas.

Dos mujeres chagosianas británicas nacidas en Diego García, Bernadette Dugasse y Bertrice Pompe, que desean el derecho a regresar a su lugar de nacimiento, afirman que fueron excluidas de las discusiones sobre el acuerdo. Pompe dijo a la BBC que ve las críticas del presidente estadounidense al acuerdo como "algo bueno" pero "solo palabras". Por su parte, Dugasse manifestó: "Quiero que el acuerdo se detenga y que no se dé dinero al gobierno de Mauricio", añadiendo que los chagosianos deberían poder "sentarse a la mesa y decidir nuestro futuro".

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