

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha intensificado su política exterior en el hemisferio occidental con un agresivo despliegue militar en el Caribe y un bloqueo a petroleros venezolanos, en lo que analistas describen como una renovada 'Doctrina Monroe' para reafirmar la hegemonía estadounidense y contrarrestar la creciente influencia de China en la región.
La administración Trump ha desplegado la mayor presencia militar estadounidense en el Caribe en décadas, posicionando un extraordinario despliegue de poderío militar frente a las costas de Venezuela y confiscando petroleros, según reporta The Guardian. Esta escalada forma parte de una reorientación decisiva de la política exterior estadounidense hacia las Américas que revive un manual que se remonta a dos siglos atrás, con el quinto presidente, James Monroe.
La nueva Estrategia de Seguridad Nacional de EE.UU. (NSS) de 2025, publicada el 4 de diciembre bajo la administración Trump, incorpora explícitamente la doctrina "America First" y prioriza intereses fundamentales como la seguridad fronteriza, la prosperidad económica y un ejército dominante, según informa Mexico Business News. El documento hace referencia a la "Doctrina Donroe", un juego de palabras que combina "Donald" y "Monroe", afirmando que "Estados Unidos reafirmará y hará cumplir la Doctrina Monroe para restaurar la preeminencia estadounidense".
En una reciente escalada, Trump ordenó un bloqueo a todos los petroleros que entran y salen de Venezuela que están en las listas de sanciones estadounidenses, según reporta NPR. Además, el presidente habría dado un ultimátum al presidente autoritario de Venezuela, Nicolás Maduro, para que renuncie durante una conversación reciente, y ha puesto una recompensa de 50 millones de dólares por su cabeza, de acuerdo con The Guardian.
La CIA ha utilizado presuntamente drones para atacar instalaciones portuarias venezolanas, lo que plantea interrogantes sobre hasta dónde llegará Estados Unidos en su campaña de presión. Estas acciones se producen a pesar de que Venezuela no es un productor ni una ruta importante para el narcotráfico, según señala The Guardian, lo que cuestiona la justificación oficial de estas medidas como parte de la lucha contra las drogas.
"Trump ha lanzado una segunda Revolución Americana. Ha declarado la independencia del mundo que Estados Unidos creó", afirma Stewart Patrick, quien sirvió en el Departamento de Estado durante la administración de George W. Bush y ahora trabaja en la Fundación Carnegie para la Paz Internacional, según declaraciones recogidas por NPR.
La Casa Blanca ha defendido estas acciones argumentando que Trump está cumpliendo sus promesas de avanzar los intereses estadounidenses, entregando acuerdos comerciales justos, presionando a los aliados para que aumenten su gasto en defensa, eliminando a "narcoterroristas" y poniendo fin a conflictos globales para hacer del mundo un lugar más seguro, según informa NPR.
La estrategia de Trump parece estar impulsada por varios factores: la preocupación por el creciente papel de China en la región, promesas de prevenir la migración masiva, una fijación con el tráfico de drogas, esperanzas de ventajas comerciales y un hambre de minerales, además de un deseo de símbolos de dominación que refuercen su ego, según analiza The Guardian.
La NSS de 2025 enfatiza la seguridad mineral como vital para la fortaleza económica y la base industrial de defensa de EE.UU., abordando la dependencia estadounidense de las importaciones de minerales. La estrategia considera al hemisferio occidental como una fuente clave para diversificar las cadenas de suministro, alejándose de la dependencia de adversarios, particularmente China, según Mexico Business News.
Los países ricos en litio (Argentina, Bolivia, Chile), cobre (Perú, Chile), níquel (países caribeños como Guatemala, República Dominicana y Colombia) y elementos de tierras raras posicionan a la región como vital para las necesidades de reindustrialización y defensa de EE.UU. La estrategia enfatiza la exclusión de competidores no hemisféricos de la propiedad o control de recursos minerales vitales, puertos e infraestructura en América Latina y el Caribe.
Sin embargo, la influencia de China en América Latina es fuerte y está profundamente arraigada en varios países, como Venezuela, Perú, Ecuador, Nicaragua y Brasil, en parte debido a las ventajas que ofrece China y en parte debido a la propia actitud de EE.UU., que, al sancionar a sus adversarios ideológicos, ha creado el ambiente ideal para establecer relaciones con China, según analiza Mexico Business News.
Benjamin Gedan, quien manejó la cartera de América del Sur en la Casa Blanca de Obama, critica el enfoque actual: "América Latina tiene muchos problemas en este momento, y Estados Unidos realmente podría ayudar. Pero la prescripción política actual es simplemente una mala medicina. Está trayendo un enfoque militar primero a una región que necesita inversión, necesita comercio y necesita ayuda para que sus agencias de aplicación de la ley puedan luchar contra el crimen organizado. Ninguna de esas son tareas para un portaaviones", según declaraciones recogidas por NPR.
La velocidad con la que China pudo construir lazos con América Latina y el Caribe reflejó en parte una relativa falta de interés de EE.UU. en la región. China es ahora el mayor socio comercial, pero EE.UU. es el mayor inversor extranjero. La Casa Blanca puede creer que puede recuperar terreno fácilmente y que ya está logrando éxitos, como la victoria del partido de extrema derecha de Javier Milei en las elecciones de medio término en Argentina, después de que Trump ofreciera al país un rescate de 40.000 millones de dólares, según The Guardian.
La estrategia de Trump parece estar dividiendo el mundo entre potencias mayores, con esferas de influencia claramente definidas. "Trump realmente ve el mundo a través de esferas de influencia", señala NPR, añadiendo que "Trump ha citado incluso la Doctrina Monroe al decir que quiere reafirmar el dominio estadounidense en el hemisferio occidental".
Los críticos advierten que un ataque a Venezuela alimentaría una reacción negativa en la región y, según predicen los expertos, un aumento de refugiados hacia EE.UU. Además, las tácticas de Trump a menudo tienen efectos contraproducentes. Las sanciones y aranceles estaban destinados a matar el caso de Brasil contra Jair Bolsonaro por planear un golpe después de perder las elecciones de 2022, pero el expresidente recibió una sentencia de 27 años y la popularidad del presidente Luiz Inácio Lula da Silva aumentó, según The Guardian.
La política exterior de Trump en el hemisferio occidental representa un cambio significativo respecto a administraciones anteriores, con un enfoque más agresivo y unilateral que prioriza la dominación sobre la cooperación. Mientras tanto, los países latinoamericanos se encuentran en la difícil posición de navegar entre las presiones de EE.UU. y los beneficios económicos que ofrece China, en un escenario geopolítico cada vez más complejo y tenso.