Trump impone 'la ley de la jungla' en el orden mundial tras la captura de Maduro
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Trump impone 'la ley de la jungla' en el orden mundial tras la captura de Maduro

Estados Unidos ha capturado al presidente venezolano Nicolás Maduro y lo ha trasladado a Nueva York para enfrentar cargos penales, en una operación militar que marca un punto de inflexión en la política exterior estadounidense bajo el mandato de Donald Trump, quien ha bautizado su estrategia como 'Doctrina Donroe'.

INTERNACIONAL9 ENE 2026

La captura de Nicolás Maduro por fuerzas especiales estadounidenses el pasado fin de semana ha confirmado el giro radical en la política exterior de Estados Unidos, que según el informe de riesgos para 2026 de Eurasia Group, se ha convertido en la mayor fuente de inestabilidad mundial.

Tras meses de presiones crecientes que incluyeron sanciones, un despliegue naval masivo y un bloqueo petrolero total, las fuerzas especiales estadounidenses capturaron al líder venezolano en Caracas y lo trasladaron a Nueva York para enfrentar cargos penales, según recoge El País. Esta intervención ha sido calificada como "la victoria militar más limpia del presidente Donald Trump en el terreno internacional".

El mandatario estadounidense ha bautizado su estrategia para el hemisferio occidental como "Doctrina Donroe", una versión actualizada de la Doctrina Monroe del siglo XIX. Sin embargo, mientras que James Monroe se limitó a advertir a las potencias europeas que se mantuvieran al margen del continente americano, Trump utiliza presiones militares y económicas para someter a la región a su voluntad, según analiza El País.

La política exterior de Trump no sigue los ejes tradicionales de aliados contra adversarios o democracias contra autocracias. Sus cálculos son más simples: si la otra parte tiene algo que él quiere, evalúa si tiene capacidad de contraatacar. Si la respuesta es negativa, actúa; si es afirmativa, negocia, de acuerdo con el análisis publicado.

En el caso de Venezuela, Maduro no tenía aliados dispuestos a actuar, ni un ejército capaz de tomar represalias, ni disponía de ninguna baza que interesara a Trump. Tras la captura, el presidente estadounidense ha anunciado que las nuevas autoridades venezolanas entregarán entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos y que los ingresos, según sus propias palabras, "los controlaré yo, como presidente".

El ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, ha acusado a Trump de promover "la ley de la jungla" con su defensa de "la paz a través de la fuerza" y ha advertido de que su comportamiento "socava décadas de esfuerzos internacionales para levantar un sistema internacional basado en normas", según informa Europa Press.

Araqchi ha afirmado que "la retórica de Trump muestra un intento de legitimar un mundo en el que el poder supera a lo correcto" y ha sostenido que "esto va contra la búsqueda colectiva de la paz a través de la diplomacia y el diálogo", al tiempo que ha criticado a Estados Unidos por su "comportamiento ilegal con el resto del mundo".

Estas declaraciones llegan en un contexto de tensión agudizada tras los bombardeos estadounidenses a tres instalaciones nucleares iraníes en junio de 2025, en un episodio enmarcado en la ofensiva militar israelí contra Irán que dejó más de 1.100 fallecidos, según detalla Infobae.

La gobernabilidad de Venezuela tras la captura de Maduro no será fácil. La presidenta interina, Delcy Rodríguez, puede gobernar con los ministros y colaboradores que sirvieron a Maduro, pero tiene que obedecer las instrucciones que vengan de Washington y, especialmente, del secretario de Estado, Marco Rubio, que ya le ha enviado el mensaje de que sólo cabe seguir las directrices de Trump, según informa Foix Blog.

En su análisis de la situación, Foix Blog señala que "Trump no ha hablado de democracia, de libertad y de derechos; se ha referido al dinero y al petróleo". El objetivo es controlar Venezuela y, si se tercia, cualquier país que dependa de su petróleo. Si Estados Unidos controla el petróleo venezolano, el primer damnificado será Cuba, que recibe cada día unos 30.000 barriles.

Las amenazas del gobierno estadounidense a Groenlandia dejan claro que Europa también está en el punto de mira. Las tres economías más grandes del continente comienzan el año con gobiernos débiles e impopulares, asediados por los populistas internos, con Rusia a sus puertas y el respaldo inequívoco del Gobierno de Washington a la extrema derecha, lo que fragmentaría todavía más el continente, según El País.

Para la mayoría de los países, reaccionar ante unos Estados Unidos impredecibles, poco fiables y peligrosos se ha convertido en una tarea geopolítica urgente. Algunos fracasarán; en el caso de Europa, es posible que sea demasiado tarde para adaptarse. Otros tendrán éxito; China ya ocupa una posición más fuerte y se conforma con dejar que su principal rival se cave su propia tumba.

El daño que supone todo esto para el poder de Estados Unidos persistirá más allá de esta presidencia. Las alianzas, los acuerdos de cooperación y la credibilidad son factores que refuerzan a Washington y le dan una influencia que el poder militar y el poder económico no pueden sostener por sí solos. Trump está destruyendo ese legado, tratándolo como un inconveniente en lugar de una ventaja, según concluye El País.

El desorden internacional puede instalarse en el mundo. "La ley de la jungla se impone cuando el derecho se ausenta de las relaciones entre los pueblos", sentencia Foix Blog.

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