

Estados Unidos e Israel han iniciado una campaña militar masiva y continua contra Irán con el objetivo explícito de derrocar al régimen, según anunció el presidente Donald Trump. La operación contradice las promesas electorales de Trump de evitar guerras de cambio de régimen en Medio Oriente y representa un giro radical en su política exterior, advirtiendo que podría costar vidas estadounidenses en lo que él mismo califica como una guerra.
Estados Unidos e Israel han lanzado bombardeos contra la República Islámica de Irán en lo que el presidente Donald Trump describió como importantes operaciones de combate destinadas a impulsar un cambio de régimen, según informó El País. Trump anunció que se trata de una campaña militar masiva y continua junto a Israel que constituye una guerra, advirtiendo que podría costar vidas estadounidenses.
Según declaró Trump a The Washington Post poco después de las cuatro de la madrugada, hora de Miami, tras los primeros ataques, el objetivo es la libertad para el pueblo iraní. El presidente afirmó que podrían perderse las vidas de valientes héroes estadounidenses y que podrían producirse bajas, añadiendo que eso suele ocurrir en la guerra, pero que no lo hacemos por ahora, lo hacemos por el futuro, y es una noble misión, según reportó CNN.
La operación representa un cambio radical respecto a los ataques limitados de junio de 2025, cuando Trump atacó instalaciones nucleares iraníes con el objetivo de debilitar el programa nuclear del país. En aquella ocasión, el secretario de Defensa Pete Hegseth aseguró específicamente que la misión no se trataba ni se había tratado nunca de buscar un cambio de régimen, según CNN.
La campaña militar contradice directamente las promesas que Trump y su equipo hicieron al pueblo estadounidense durante años. En la Convención Nacional Republicana de 2016, Trump declaró que debemos abandonar la fallida política de construcción nacional y cambio de régimen que Hillary Clinton impulsó en Iraq, Libia, Egipto y Siria, según CNN. Añadió entonces que derrocar regímenes sin planes suficientemente serios crea vacíos de poder que son llenados simplemente por terroristas.
En 2019, Trump redobló su retórica afirmando que nuestra política de guerra interminable, cambio de régimen y construcción nacional está siendo reemplazada por la persecución lúcida de los intereses estadounidenses, según CNN. Ese mismo año publicó en redes sociales que invertir en Oriente Medio es la peor decisión jamás tomada.
En diciembre de 2025, Hegseth prometió en un discurso que su departamento no se distraería con el intervencionismo para construir la democracia, las guerras indefinidas, el cambio de régimen, según CNN. La administración ha hecho poco por presentar un plan estratégico sustancial o una justificación consistente para el objetivo de cambio de régimen.
Durante la campaña electoral de 2024, Trump y personas cercanas a su equipo presentaron su candidatura como la opción pro-paz, advirtiendo que votar por Kamala Harris conduciría a guerras. Stephen Miller, asesor de Trump, declaró en la plataforma X que Liz Cheney es la principal asesora de Kamala, Liz quiere invadir todo Medio Oriente, Kamala equivale a Tercera Guerra Mundial, Trump equivale a Paz, según CNN.
Tulsi Gabbard, actual directora de inteligencia nacional de Trump, afirmó durante la campaña que votar por Kamala Harris es votar por Dick Cheney y votar por guerra, guerra y más guerra, mientras que votar por Donald Trump es votar para terminar las guerras, no para iniciarlas, según CNN. Miller añadió entonces que Kamala enviará a sus hijos a la guerra.
El vicepresidente J.D. Vance escribió un artículo de opinión en 2023 titulado La mejor política exterior de Trump: No iniciar ninguna guerra, según CNN. Ahora, Trump les dice explícitamente a los estadounidenses que sus hijos e hijas podrían morir en una guerra que provoque un cambio de régimen.
Los críticos en redes sociales difundieron rápidamente comentarios anteriores de Trump cuando Barack Obama era presidente. En septiembre de 2013, Trump publicó que Obama algún día atacará a Irán para demostrar lo duro que es, según CNN. En noviembre de ese año añadió que Obama atacará a Irán por su incapacidad para negociar adecuadamente, por su falta de habilidad. En 2011 afirmó que nuestro presidente iniciará una guerra con Irán porque no tiene ninguna capacidad para negociar.
Obama finalmente logró un acuerdo con Irán y nunca lo atacó, según CNN. Trump, en cambio, ha atacado a Irán más de una vez, incluso tras fracasar en llegar a un acuerdo propio la última semana. En octubre de 2012, Trump publicó que ahora que las cifras de Obama en las encuestas están en picada, estén atentos a si lanza un ataque en Libia o Irán, está desesperado.
Las cifras de aprobación de Trump han disminuido considerablemente durante su primer año en el cargo, y los republicanos se enfrentan a unas difíciles elecciones de mitad de mandato debido a ello, según CNN. El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, capturó y compartió la publicación de Trump de 2012, calificando el ataque de totalmente no provocado, ilegal e ilegítimo, según CNN.
Según El País, después de semanas de especulaciones, se perfila el alcance y los objetivos del ataque. Trump ha dejado claro que busca impulsar un cambio de régimen, aunque siguen existiendo numerosas incógnitas sobre si tendrá eco entre los militares, especialmente entre los oficiales de la Guardia Revolucionaria, el llamamiento de Trump a deponer las armas, y si los iraníes confiarán en él para volver a las calles y tomar el Gobierno tras la promesa incumplida de ayudarles durante las manifestaciones de principios de año.
La política exterior del segundo mandato de Trump ha sido más militarista que el primero, según CNN. Trump ha insinuado la posibilidad de reclamar el canal de Panamá, Canadá y Groenlandia para Estados Unidos. Lanzó ataques contra siete países diferentes en 2025 e incluso resucitó la política estadounidense de derrocar a líderes latinoamericanos con la operación en Venezuela. Ha asesinado a más de 150 personas en barcos supuestamente cargados de drogas mediante ataques extrajudiciales, lo que bien podría constituir crímenes de guerra, según CNN.
Según El País, el hecho es que en Irán el mayor cambio ya se ha producido, no en las calles, sino en la mentalidad de los iraníes, y tiene más que ver con su evolución como sociedad y su deseo de una vida digna que con la intervención armada. Numerosos iraníes reclamaban y han celebrado los misiles estadounidenses contra el régimen que lleva 47 años oprimiéndoles, tal era su desesperación ante el muro de la dictadura islamista.
Hace años que la República Islámica ha perdido su legitimidad, que la retórica revolucionaria de sus dirigentes resbala en los oídos de los iraníes, y que incluso muchos de sus hijos han abandonado el barco, según El País. Son escasos quienes aún creen en el sistema. Ha sido un proceso de desgaste motivado por la creciente desconexión entre las élites y la sociedad, que ha arruinado el potencial de varias generaciones de iraníes en el altar de una ideología pretendidamente nacionalista y antiimperialista.
La revolución de 1979 no trajo ni libertad, ni independencia ni, a decir de muchos iraníes, una verdadera república islámica más allá del nombre, según El País. La oligarquía gobernante rechazó transformarse y cerró la puerta a los reformistas que por un tiempo encarnaron las esperanzas de muchos iraníes. El núcleo duro utilizó el desarrollo económico tras el fin de la guerra con Irak entre 1980 y 1988 y los millonarios beneficios del petróleo durante la presidencia de Ahmadineyad para enriquecerse sin medida y favorecer a sus leales.
El régimen aplastó las algaradas estudiantiles de 1999, acalló las manifestaciones pro reforma de 2009 y ha acabado con creciente brutalidad con cada una de las protestas que desde 2017 se han sucedido ante la falta de futuro, según El País. Así ha ido creciendo el malestar entre los iraníes y ampliándose la base de los descontentos. Incluso sectores conservadores cercanos al régimen se han sumado ante la grave situación económica.
Según El País, todo ello no garantiza una salida favorable a los deseos de la población. Por ahora, el aparato de poder mantiene su capacidad coercitiva y el riesgo es que se bunkerice aún más. Tampoco la sociedad iraní ha podido consensuar una alternativa política. Las experiencias de aventuras militares anteriores, no solo de Estados Unidos y no solo en Oriente Próximo, dejan poco margen para el optimismo, aunque en un mundo tan imprevisible como el actual tal vez surjan posibilidades impensables hasta ahora.
La administración Trump ha afirmado durante meses que sus ataques de junio habían destruido el programa nuclear de Irán, lo que sugería que quedaba poca amenaza directa para Estados Unidos, según CNN. El cambio de régimen contradice lo que el equipo de Trump propuso en las elecciones de 2024, cuando advirtieron que votar por Harris conduciría a tales guerras y presentaron a Trump como el candidato de la paz.
La República Islámica está en tiempo de descuento, según El País, aunque el cambio real en la mentalidad de los iraníes ya ha comenzado independientemente de la intervención militar estadounidense. La pregunta que permanece sin respuesta es si esta será una operación limpia y rápida como le gustaría a Trump, o si acaba de abrir la caja de Pandora con consecuencias imprevisibles para la región y para Estados Unidos.