

La Oficina de Control de Activos Extranjeros de Estados Unidos ha eliminado este viernes las restricciones que pesaban sobre el petróleo venezolano, autorizando a cinco grandes compañías energéticas internacionales —BP, Chevron, Eni, Repsol y Shell— a realizar operaciones en el sector petrolero y gasístico del país caribeño, en la medida de mayor impacto para el sector energético desde la intervención estadounidense en Venezuela.
La decisión de la Administración Trump representa un cambio significativo en la política energética hacia Venezuela. Según el documento firmado por Bradley T. Smith, responsable de la Oficina de Control de Activos en el Extranjero al que ha tenido acceso El País, la licencia permite a las compañías realizar "transacciones prohibidas por el reglamento de sanciones a Venezuela, incluidas aquellas que involucren al Gobierno de Venezuela y PDVSA, que estén relacionadas con operaciones del sector de petróleo o gas en Venezuela".
La autorización abarca diversas operaciones, desde refinado hasta la carga de petróleo en buques cisterna, así como su exportación, comercialización y transporte, según informa la Cadena SER. Sin embargo, establece prohibiciones específicas, como la que impide a las empresas realizar transacciones con personas o entidades de China, Rusia, Irán, Cuba o Corea del Norte, para evitar que los activos petroleros venezolanos terminen en manos de estos países.
El levantamiento de sanciones se produce tras la visita del secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, a Venezuela, donde se reunió con la presidenta Delcy Rodríguez en el encuentro de mayor nivel entre ambos países desde la operación estadounidense para capturar a Nicolás Maduro. Durante esta visita, Wright anticipó que Washington "quiere ver una avalancha de inversiones" en Venezuela y afirmó estar "trabajando siete días a la semana para emitir licencias" que permitan a las empresas operar en el país caribeño.
El propio presidente Donald Trump ha valorado positivamente la gestión de la mandataria venezolana, declarando según El Diario: "Delcy ha hecho un muy, muy buen trabajo, excelente. Y la relación es sólida". Trump también destacó que "el petróleo está saliendo y otras naciones están pagando mucho dinero por él, y nosotros nos encargamos de ello. Lo estamos refinando, y somos los únicos con la capacidad de refinar", en referencia a las refinerías estadounidenses del Golfo de México, especializadas en el procesamiento de crudo pesado.
La licencia emitida por la OFAC incluye condiciones específicas. Exige que cualquier contrato para transacciones con el Gobierno de Venezuela, PDVSA o entidades relacionadas especifique que las leyes estadounidenses rigen el contrato y que cualquier resolución de disputas se lleve a cabo en Estados Unidos. Además, establece que los pagos monetarios a personas sancionadas, excluyendo impuestos o tasas locales, deben realizarse en los Fondos de Depósito de Gobiernos Extranjeros controlados por Estados Unidos.
Esta autorización es especialmente relevante para Repsol, presente en Venezuela desde 1993. Las hostilidades de la Administración Trump con el Gobierno de Maduro llevaron a endurecer el régimen sancionador en mayo de 2025, complicando las actividades de la empresa española en el país. Hasta ese momento, Repsol cobraba en especie por sus operaciones, produciendo gas para el sistema eléctrico venezolano, a cambio de lo cual Caracas pagaba a la compañía con barcos cargados de petróleo.
El consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, ya mostró su predisposición a elevar las inversiones en Venezuela tras la reunión con Trump en la Casa Blanca el pasado mes de enero. El mercado espera la actualización del plan estratégico de la compañía el próximo 10 de marzo, en el que podría incrementarse la inversión en Venezuela si se dan las condiciones adecuadas.
Entre los activos más destacados de Repsol en Venezuela figura Cardón IV, que opera en alianza con la italiana Eni para producir gas en el yacimiento de Perla, uno de los más grandes del país. El gas abastece a centrales eléctricas en la parte occidental de Venezuela. Según Bloomberg, Venezuela se dispone a otorgar nuevas concesiones de terreno tanto a Repsol como a Chevron para aumentar la producción petrolífera.
El objetivo final de estas medidas es revitalizar el maltrecho sector petrolero venezolano, que cuenta con las mayores reservas de crudo del mundo, por encima de las de Arabia Saudí, según estiman fuentes del sector. Sin embargo, los problemas económicos han provocado que la extracción de crudo haya caído con fuerza en los últimos años y que las instalaciones se hayan degradado significativamente.
A finales de enero, la Casa Blanca organizó un encuentro con las principales petroleras mundiales para ofrecerles participación en el sector petrolero venezolano. En esa ocasión, Trump pidió a los ejecutivos de las compañías energéticas, entre los que se encontraba Josu Jon Imaz, que se comprometieran a invertir 100.000 millones de dólares para revitalizar la industria petrolera venezolana.
Las principales compañías mostraron entonces su escepticismo por la inseguridad jurídica y financiera de Caracas. El director ejecutivo de ExxonMobil, Darren Woods, llegó incluso a aseverar que Venezuela era "ininvertible". Ante estas reticencias, el secretario de Energía remarcó durante su reciente reunión con Rodríguez: "Creo que vamos a ver a Venezuela dejar de ser una nación de muy alto riesgo para hacer negocios, y las empresas, según su propia evaluación de riesgo-rentabilidad, responderán en consecuencia".
El secretario Wright ha anunciado una inversión de más de 100 millones de dólares para modernizar las plantas operativas de Chevron, con el objetivo de duplicar la capacidad productiva de crudo de Venezuela en un año. Durante su visita, Wright recorrió las zonas petroleras operadas por las compañías Petroindependencia y Petropiar (empresas de capital mixto donde PDVSA está asociada con Chevron) en la Faja del Orinoco, al suroriente del país, el mayor campo de petróleo extrapesado del mundo.
A finales de los años noventa, Venezuela producía tres millones de barriles diarios de petróleo y era una de las siete naciones con mayor volumen de crudo exportado en el mundo. Actualmente, el país apenas produce un millón de barriles diarios. Según expertos como el economista Orlando Ochoa, los acuerdos impuestos por el gobierno de Trump y la emisión de nuevas licencias podrían elevar la producción local de petróleo a 1,3 millones de barriles para finales de este año.