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Vecinos hispanos de Los Ángeles quedan excluidos del Mundial por precios prohibitivos y temor migratorio

Los residentes de Inglewood, California, viven a pasos del estadio SoFi donde se disputarán ocho partidos del Mundial de la FIFA 2026, pero los precios de las entradas —que alcanzan los 112.500 dólares por palco— y el temor a operativos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) los mantienen alejados del torneo. La comunidad, compuesta en un 49% por hispanos de clase trabajadora, enfrenta además una creciente gentrificación y desalojos presuntamente injustificados desde la construcción del recinto en 2020, según activistas locales.

DEPORTES15 MAY 2026

Francisco Sosa puede ver desde su patio frontal la imponente estructura metálica del estadio SoFi en Los Ángeles, California, donde se disputarán ocho partidos del Mundial de la FIFA 2026. Sin embargo, la cercanía no le sirve de mucho a este estadounidense de 41 años y seguidor de la selección mexicana, quien se ha resignado a ver los juegos por televisión. "No hay dinero ahorita", dice Sosa, según reportó El País. Cuando se enteró de que un palco de lujo para el partido entre Estados Unidos y Paraguay llegó a ofrecerse en hasta 112.500 dólares, su reacción fue inmediata: "Es demasiado".

La ausencia de los vecinos del SoFi en las tribunas refleja la desigualdad social de esta comunidad de mayoría hispana y clase trabajadora, cada vez más codiciada por desarrolladores e inversionistas que ven en el estadio una mina de negocios, según la fuente. Los acecha el fenómeno de la gentrificación y, según activistas, los desalojos presuntamente injustificados se han vuelto más frecuentes. Estas familias cargarán con el caos y el tráfico desbordado que generará el Mundial, que se prevé se extienda por varias cuadras a la redonda. El recinto está en Inglewood, un suburbio localizado a tres kilómetros del aeropuerto de Los Ángeles.

Precios inalcanzables para la comunidad local

Algunos habitantes de la zona ni siquiera intentaron conseguir entradas para los partidos que tendrán lugar a pasos de sus viviendas. Sus bolsillos ya no resisten el elevado nivel de vida de California, agravado por una inflación persistente y el reciente encarecimiento de la gasolina ligado a la tensión bélica con Irán, cuyo conjunto nacional jugará en el SoFi, según El País.

"No hay dinero", repite Francisco Rosales, un zacatecano de 75 años que vive frente a la entrada principal del estadio, al otro lado de la avenida Prairie. Para sumarse a los hinchas acomodados que alquilaron palcos desde 23.000 dólares, este anciano tendría que vender su modesto hogar, que pagó con sacrificios durante 30 años gracias a su sueldo de jardinero, según la fuente.

Cuando se anunció que Los Ángeles sería una de las sedes del Mundial, muchos lo celebraron. El entusiasmo se desinflió cuando se hicieron públicos los precios de los boletos. Para el partido inaugural de la selección estadounidense, que se disputará el viernes 12 de junio, los aficionados deben desembolsar entre 1.000 y 3.600 dólares por asiento, según El País. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, defendió en un evento en Beverly Hills que se trata de "tarifas de mercado" y añadió que, de haberse ofrecido más baratos, la reventa habría disparado su valor. Una explicación que ha convencido a pocos.

En Inglewood, incluso el boleto más barato, de 1.000 dólares, es impensable para muchas familias que viven al día y calculan cada gasto. Los hispanos son el 49% de los 102.000 habitantes de Inglewood. Del total, solo el 32% es dueño de una vivienda, cuyo valor promedio es de casi 800.000 dólares, según la fuente. Se trata de una cifra inalcanzable en un lugar donde el ingreso por hogar es de unos 72.000 dólares anuales. El 14% de la población es considerada pobre, según la Oficina del Censo de Estados Unidos. La gran mayoría solo puede alquilar un pequeño apartamento por unos 1.800 dólares mensuales. Al sur, en barrios como Lennox, la situación económica es todavía más apremiante, según El País.

Temor a operativos del ICE durante el Mundial

Durante un sábado, los activistas Quetzal Ceja y Jesse Rey recorrieron el vecindario que colinda con el SoFi Stadium. Repartieron información sobre dos temas que se han vuelto centrales: la gentrificación que ya se experimenta en la zona y el temor sobre la presencia de agentes del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) durante el torneo de la FIFA, según la fuente.

"Yo sé que a la gente le encanta el Mundial y el fútbol, a mí también me gusta, pero este año los balones vienen llenos de sangre de toda la gente que han detenido, por toda la gente que han desplazado de sus casas", advierte Ceja, vecina de Inglewood y miembro del grupo comunitario HILL, según El País. "No he hablado con nadie que me haya dicho: 'vamos a un partido del Mundial'. Están planeando verlo por la televisión y así apoyarán a su equipo. Les preocupa que venga el ICE", dice.

La directiva del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) ha señalado que será "una parte clave del aparato de seguridad de la Copa del Mundo", una afirmación que encendió las alertas, según la fuente. Todd Lyons, director interino del ICE —quien dejará el cargo el próximo 31 de mayo—, señaló en febrero que la labor de la agencia se centrará en realizar investigaciones de seguridad nacional, una tarea habitual en eventos deportivos importantes. Kathryn Schloessman, directora ejecutiva del Comité Anfitrión de la Copa del Mundo de Los Ángeles 2026, aclaró en una entrevista con ABC7 que "no existe indicación alguna de que el ICE vaya a ser desplegado en nuestros eventos principales en el SoFi Stadium y en el LA Memorial Coliseum", según El País.

No obstante, diversos videos han documentado operativos de agentes migratorios en Inglewood desde el verano pasado, cuando la maquinaria de deportaciones de esa agencia puso su atención en el área de Los Ángeles. Una de las redadas más recientes ocurrió el 13 de enero. "En menos de tres horas, de las 7 a las 10 de la mañana, se llevaron a 25 personas", asegura Ceja, según la fuente.

Su organización ha registrado decenas de detenciones de inmigrantes desde julio de 2025 en una tienda de The Home Depot ubicada al lado del SoFi. Para los activistas, el hecho de que la cadena estadounidense de construcción sea además uno de los patrocinadores oficiales del Mundial añade otra capa de incomodidad. "Se han llevado a más de 65 personas solo de ese Home Depot", afirma Ceja, según El País.

El sindicato UNITE HERE Local 11, que representa a trabajadores del estadio —incluidos cocineros, meseros y personal de ventas—, ha expresado su inquietud porque la gerencia del SoFi y la FIFA han evitado responder a su solicitud reiterada de limitar el acceso de agentes del ICE al recinto y aún no tiene claridad en este tema, según la fuente. En marzo, el sindicato envió una carta a sus afiliados en la que les recordaba que, si el ICE se presenta en sus centros de trabajo, tienen derecho a interrumpir sus labores y retirarse a casa.

Aunque el gremio ha dejado de plantear la posibilidad de una huelga, el conflicto sigue en vilo: ahora acusa que, durante el proceso de acreditación, la FIFA estaría compartiendo con el DHS —que dirige las actividades del ICE— información sensible de los trabajadores del SoFi, como números de Seguro Social, domicilios, nacionalidad y país de nacimiento, según El País. El sindicato y la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU) han solicitado al fiscal general de California que investigue este reclamo.

"Recopilar innecesariamente datos privados de las personas es una falta merecedora de tarjeta roja, especialmente cuando el gobierno federal continúa utilizando información sensible para perseguir a inmigrantes", declaró en un comunicado Mohammad Tajsar, abogado de la ACLU en el Sur de California, según la fuente.

Gentrificación y desalojos en aumento

El SoFi fue inaugurado en 2020 y es uno de los estadios más modernos del mundo. Tiene capacidad para recibir a 70.000 aficionados. Está en el corazón de un complejo de casi 300 acres, considerado el mayor desarrollo urbano de uso mixto en construcción en el oeste de Estados Unidos, según El País. El ambicioso proyecto es impulsado por E. Stanley Kroenke, propietario del equipo Los Angeles Rams de la NFL y el Arsenal de la Premier League inglesa. El gobierno de Inglewood pudo atraer esta inversión porque tenía el terreno disponible —el antiguo hipódromo de Hollywood Park— y ofreció condiciones fiscales y de uso de suelo favorables.

El SoFi Stadium es para Inglewood lo que Disneyland para Anaheim: un emblema urbano y un imán de grandes eventos, según la fuente. El recinto ya fue sede del Super Bowl LVI en 2022 y, tras el Mundial de la FIFA, se perfila como uno de los escenarios de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. Además, ha recibido a algunas de las mayores figuras de la música, entre ellas Taylor Swift, Beyoncé, BTS y Coldplay. El recinto ha estado en remodelación durante las últimas semanas, en preparación para la Copa del Mundo, para la cual será renombrado como Los Angeles Stadium, según El País.

Dentro del desarrollo impulsado por Kroenke, también se han levantado el Intuit Dome, nueva casa del equipo de baloncesto Los Angeles Clippers; los recintos Kia Forum y YouTube Theater; un edificio donde opera la NFL y exclusivos condominios. Otro proyecto en marcha es el estudio cinematográfico Hollywood Park, según la fuente.

Pero la activista Quetzal Ceja sostiene que las ganancias de esta multimillonaria inversión se quedan del otro lado de la avenida Prairie. Dentro del complejo impulsado por Kroenke se ha construido un parque de juegos con restaurantes, tiendas y otras amenidades pensadas para que los visitantes no tengan necesidad de salir del recinto. "Las promesas han sido vacías: no ha beneficiado a Inglewood en absoluto", dice Ceja, según El País.

Quienes defienden a los vecinos del SoFi observan con preocupación lo que describen como "desalojos con cualquier excusa" de casas y apartamentos de la zona. "Están sacando a la gente para construir apartamentos de lujo", denuncia Ceja, según la fuente. Según afirman, algunos propietarios habrían recurrido a tácticas aparentemente ilegales, como aumentar las rentas de manera abusiva, descuidar reparaciones básicas, inventar un supuesto "impuesto deportivo" e incluso amenazar con llamar al ICE.

"Aunque hagan el sacrificio de pagar una renta más alta, de todos modos los quieren correr, porque están tratando de que venga gente con más dinero a esos departamentos", lamenta la activista, según El País. "Muchas personas nos dijeron que el dueño les advirtió que tenían que pagar 200 dólares más porque tenían que pagar el 'impuesto deportivo' por la propiedad. Pero eso no existe, no es verdad".

Kroenke Sports & Entertainment (KSE) declinó comentar sobre la posible presencia del ICE en su estadio, la gentrificación y los costosos boletos del Mundial. Funcionarios de Inglewood no respondieron a El País, según la fuente.

Gabriel Barajas, un michoacano que ha vivido más de 20 años en un apartamento ubicado a una cuadra del estadio, ha visto cómo sus vecinos se marchan por el aumento de las rentas. Teme que su familia sea la siguiente. Con su sueldo de obrero, de unos 3.000 dólares mensuales, apenas logra mantenerse al día con un alquiler que en poco tiempo pasó de 1.200 a 1.700 dólares, según El País. "Es con el propósito de correr a la gente, porque alrededor de donde yo vivo todo se está vaciando. Todo vino desde que construyeron ese estadio", cuenta.

Barajas, de 57 años, nunca había escuchado la palabra gentrificación hasta que su hija menor regresó un día de la escuela para repetir lo que su maestra les había advertido antes de la llegada del SoFi: van a construir y van a desplazar a la gente. "Es lo que estamos viendo ahora", lamenta, según la fuente.

Este inmigrante solo ha entrado una vez al SoFi, para un concierto del grupo musical Los Bukis, y porque los boletos fueron regalados. No está entre sus planes cruzar la avenida Prairie para asistir a los partidos del Mundial. "Cien por ciento los voy a ver en la tele. Para pagar ese dineral tendría que empeñar todo lo que tengo", dice Barajas, según El País.

Implicaciones del Mundial para comunidades vulnerables

La situación en Inglewood ilustra una paradoja recurrente en grandes eventos deportivos internacionales: las comunidades que rodean los estadios suelen ser las más afectadas por las consecuencias negativas —tráfico, gentrificación, desplazamiento— mientras quedan excluidas de los beneficios económicos y del disfrute directo del evento debido a barreras económicas y, en este caso, temores migratorios.

El Mundial de la FIFA 2026, descrito como el torneo más caro de la historia, se celebrará en Estados Unidos, México y Canadá. Los Ángeles albergará ocho partidos en el SoFi Stadium, que será renombrado temporalmente como Los Angeles Stadium para el torneo. El partido inaugural de Estados Unidos está programado para el 12 de junio de 2026.

La combinación de precios prohibitivos —con entradas que van desde 1.000 hasta 112.500 dólares— y el temor a operativos migratorios ha creado una barrera doble para la comunidad hispana de Inglewood, que representa casi la mitad de la población local. Mientras el estadio se prepara para recibir a decenas de miles de aficionados de todo el mundo, los vecinos que viven a su sombra se preparan para verlo por televisión, excluidos de un evento que ocurre literalmente en su patio trasero.

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