Las autoridades venezolanas liberaron este martes a Manuel Alejandro Tique, un ingeniero de 33 años que trabajaba para el Consejo Danés para los Refugiados, quien fue detenido en septiembre de 2024 en el estado de Apure bajo acusaciones infundadas de ser un 'reclutador de paramilitares'.
Manuel Alejandro Tique, trabajador humanitario colombiano, recuperó su libertad este martes después de pasar 17 meses detenido de manera arbitraria en Venezuela. El ingeniero de 33 años fue liberado y entregado en Cúcuta, la principal ciudad colombiana en la frontera, para luego ser trasladado a Bogotá, donde se reencontró con su familia.
Según informó el Consejo Danés para Refugiados (DRC), Tique fue detenido en septiembre de 2024 cuando viajaba al estado venezolano de Apure para realizar una capacitación laboral. Las autoridades chavistas lo acusaron sin fundamentos de ser un 'reclutador de paramilitares' y 'mercenario', privándolo de libertad sin acceso a abogado ni asistencia consular.
La liberación de Tique se enmarca en un contexto político complejo tras las controvertidas elecciones del 28 de julio de 2024, donde Nicolás Maduro se autoproclamó ganador a pesar de que la oposición demostró haber perdido por un amplio margen. Después de la posesión de Maduro en enero de 2025, el régimen inició una represión que incluyó la detención arbitraria de decenas de extranjeros.
La situación dio un giro significativo después de la captura de Maduro por militares estadounidenses el 3 de enero, acusado de delitos relacionados con narcoterrorismo. Desde entonces, el nuevo gobierno interino de Delcy Rodríguez ha iniciado un proceso de liberaciones, con cerca de 895 personas excarceladas desde diciembre de 2025.
El padre de Tique, Víctor, declaró a Blu Radio que desconoce los motivos exactos de la liberación, pero especula que pudo deberse a iniciativas del gobierno venezolano o gestiones diplomáticas colombianas. Por su parte, el DRC celebró su regreso pero enfatizó que ningún trabajador humanitario debería pasar por una situación similar.
A pesar de esta liberación, organizaciones como Foro Penal advierten que aún permanecen al menos 687 presos políticos en Venezuela. La liberación de Tique representa un pequeño pero significativo avance en las relaciones diplomáticas entre Colombia y Venezuela, y un respiro para su familia tras 17 meses de angustia e incertidumbre.