

El Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), que opera actualmente a un tercio de su capacidad, enfrenta un nuevo obstáculo tras la decisión del gobierno estadounidense de cancelar 13 rutas aéreas mexicanas, afectando directamente los planes de expansión internacional de la terminal.
El Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), construido en los terrenos de la antigua base militar de Santa Lucía, cumplió tres años de operaciones en marzo de 2025 con un balance agridulce. Aunque fue inaugurado con la promesa de convertirse en una alternativa para descongestionar el Aeropuerto Internacional de Ciudad de México (AICM), los resultados han quedado lejos de las expectativas iniciales.
Según datos oficiales, el AIFA opera actualmente a la tercera parte de su capacidad. A pesar de contar con infraestructura para recibir hasta 20 millones de pasajeros anuales, al cierre de 2024 solo atendió a 6,3 millones de viajeros, de los cuales apenas un 2,8% fueron internacionales.
A los problemas ya existentes de conectividad y baja afluencia de pasajeros, se suma ahora un nuevo obstáculo: el veto impuesto por el gobierno de Estados Unidos a 13 rutas aéreas mexicanas, varias de ellas operadas desde el AIFA. Esta medida, anunciada por el Departamento de Transporte estadounidense, afecta directamente los planes de expansión internacional de la terminal aeroportuaria.
La aerolínea Viva Aerobús tenía previsto inaugurar nueve rutas desde el AIFA hacia destinos estadounidenses como Los Ángeles, Chicago, Orlando, Austin, Dallas, Denver, Houston, Miami y Nueva York. Sin embargo, estos planes han quedado suspendidos tras la decisión del gobierno de Donald Trump.
"A los usuarios nos afectará esta noticia de Estados Unidos porque yo viajo desde aquí por comodidad y si ya no se puede, tendré que regresar al aeropuerto de la Ciudad de México. Sería un poquito estresante", lamenta Ricardo Moreno, un pasajero de 35 años originario de Ecatepec que viaja regularmente desde el AIFA a Houston por motivos laborales.
El secretario del Departamento de Transporte estadounidense, Sean Duffy, justificó la cancelación alegando violaciones al acuerdo de transporte aéreo por parte del gobierno mexicano. "Hasta que México detenga los juegos y cumpla con sus compromisos, seguiremos exigiéndoles cuentas. Ningún país debería poder aprovecharse de nuestras aerolíneas, nuestro mercado y nuestros pasajeros sin sufrir repercusiones", expresó Duffy según reportes de medios.
Desde la perspectiva de Washington, el veto es una respuesta a las medidas implementadas en 2022 durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, cuando se redujeron los horarios de aterrizaje y despegue en el AICM y se prohibieron los vuelos de carga en esta terminal, obligando a las aerolíneas a reubicar sus operaciones al AIFA.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha rechazado ceder ante las exigencias estadounidenses. "La decisión del presidente López Obrador de enviar la carga al AIFA fue una decisión sustentada en la protección civil. Además, no creemos que se haya afectado la competencia de las líneas aéreas estadounidenses", declaró Sheinbaum, quien mantuvo una reunión a puerta cerrada con las principales aerolíneas afectadas.
Para el AIFA, el movimiento de carga aérea se ha convertido en uno de sus principales baluartes. A la espera de más pasajeros, esta terminal ocupa el primer lugar a nivel nacional en este segmento, con una movilización de 447.000 toneladas de carga en 2024, volumen heredado en parte tras la prohibición de vuelos de carga en el AICM en 2023.
Mientras tanto, los usuarios del AIFA reconocen las ventajas de la moderna terminal, pero siguen señalando la dificultad de acceso como uno de sus principales problemas. "El aeropuerto como tal está bien, lo único malo que tiene es que no hay cómo tener el acceso público para llegar aquí. Y si no tienes carro, ya valiste", comenta Lucía Romero, una pasajera que espera en uno de los vestíbulos principales.
Desde su planeación, la falta de conectividad ha sido uno de los reproches recurrentes contra el AIFA. Enclavado en Zumpango, a unos 45 kilómetros de la capital del país, los usuarios provenientes de Ciudad de México deben hacer un trayecto en coche de más de una hora para llegar a la terminal. Para resolver este problema, continúa en construcción un tren suburbano que promete una conexión de 39 minutos desde Ciudad de México, aunque su edificación ha sufrido retrasos significativos.
La decisión estadounidense también afecta otras rutas como la conexión entre Ciudad de México y San Juan (Puerto Rico), operada por Aeroméxico, así como vuelos entre Ciudad Juárez y Newark (Nueva Jersey) de Volaris, además de las rutas del AIFA a Houston y McAllen.
En el Congreso mexicano, la oposición y el oficialismo han chocado ante esta situación. Mientras legisladores del PAN, PRI y MC consideran que refleja errores heredados del pasado gobierno, representantes de Morena han solicitado una revisión de las medidas y respaldado la postura de la presidenta Sheinbaum.
A tres años de su inauguración, el AIFA enfrenta así un nuevo desafío que complica su consolidación como alternativa viable al saturado AICM, que lejos de descongestionar, cerró el año pasado con más de 45 millones de visitantes, superando los 36 millones que recibía cuando se inauguró el AIFA.