

Cientos de miles de habitantes han huido de sus comunidades en la región fronteriza de Tailandia, pero algunos voluntarios permanecen para vigilar propiedades y cuidar animales, desafiando el constante peligro de los enfrentamientos armados.
Los combates recientes entre Tailandia y Camboya han provocado una masiva evacuación de pobladores en la zona fronteriza, dejando comunidades prácticamente desiertas salvo por algunos valientes voluntarios decididos a proteger sus territorios.
En la provincia de Buriram, ubicada a unos 10 kilómetros de la frontera, Somjai Kraiprakon, de 52 años, lidera un grupo de aproximadamente 20 voluntarios designados oficialmente como 'Voluntarios de Seguridad Vecinal'. Su misión principal es custodiar hogares abandonados y cuidar a los animales que no pudieron ser evacuados.
Los combates, que interrumpieron un acuerdo de alto al fuego previamente negociado por el presidente estadounidense Donald Trump, han dejado alrededor de dos docenas de personas muertas. A pesar del riesgo constante, Somjai y su equipo continúan realizando patrullajes nocturnos, estableciendo puntos de control y monitoreando posibles intrusos.
Somjai, quien recibió entrenamiento de tres días que incluyó instrucción en manejo de armas, se ha dedicado especialmente al cuidado de unos 70 perros abandonados. "Esta es mi prioridad", declaró. Los voluntarios están autorizados a portar armas proporcionadas por las autoridades.
En otra aldea cercana, el jefe Praden Prajuabsook lidera un equipo similar. Vestidos con uniformes azul marino y bufandas púrpuras, los voluntarios mantienen guardias durante el día y patrullan por la noche, todo de manera completamente voluntaria y sin compensación económica.
Praden enfatizó: "Lo hacemos con nuestra propia voluntad, por nuestros hermanos y hermanas del pueblo". Además de vigilar propiedades, su equipo también se encarga de alimentar animales como cerdos, pollos y perros que fueron dejados atrás.
El ejército tailandés ha destacado la importancia de estos voluntarios, señalando que proporcionan "la mayor confianza y seguridad posible para el público". Su labor incluye no solo proteger propiedades, sino también monitorear individuos sospechosos que pudieran intentar infiltrarse en el área.
A pesar de los constantes sonidos de combate y el riesgo permanente, estos voluntarios continúan su labor, simbolizando una extraordinaria muestra de compromiso comunitario y valentía en medio de circunstancias extremadamente peligrosas.