Abejorros usan herramientas de forma intuitiva como humanos y grandes simios, revela estudio
Una investigación publicada en la revista Science demuestra que los abejorros pueden usar herramientas de manera intuitiva para resolver problemas, una capacidad cognitiva que hasta ahora se creía exclusiva de humanos y grandes simios. El estudio, liderado por científicos de la Universidad de Oulu en Finlandia, replica experimentos clásicos realizados con chimpancés hace más de un siglo y revela que estos insectos con cerebros diminutos poseen una flexibilidad cognitiva sorprendente.
El descubrimiento desafía las concepciones tradicionales sobre la inteligencia animal y sugiere que la cognición sofisticada puede lograrse con mecanismos neuronales más eficientes de lo que se pensaba, según los investigadores.
Los experimentos se inspiraron en el trabajo pionero del psicólogo Wolfgang Köhler, quien entre 1913 y 1917 estudió a chimpancés en la Estación de Antropoides de la Academia Prusiana de Ciencias en Tenerife. El más famoso de estos primates, Sultán, demostró capacidad de resolución de problemas al apilar cajas para alcanzar plátanos colgados de una cuerda, según relata el estudio. Estos trabajos, publicados en libros como "La inteligencia de los chimpancés" (1925), revolucionaron la psicología animal al demostrar que los grandes simios podían aprender de forma intuitiva, no solo mediante ensayo y error como se creía en la época de Ivan Pavlov.
Más de un siglo después, Olli Loukola, ecólogo cognitivo de la Universidad de Oulu y autor sénior del estudio publicado en Science, adaptó estos experimentos para abejorros. "Los abejorros ofrecen una excelente oportunidad para estudiar los principios fundamentales de la cognición", dijo Loukola, según El País. "Si animales con cerebros tan pequeños pueden resolver problemas que antes se creía que requerían cerebros mucho más grandes, esto sugiere que la cognición sofisticada podría lograrse mediante mecanismos neuronales más eficientes de lo que habíamos supuesto", añadió.
El equipo de investigación trabajó con la especie Bombus terrestris, el abejorro más común de Europa, presente desde Gibraltar hasta el borde del Ártico. Como las abejas, estos insectos son eusociales, estableciendo colmenas con reinas, zánganos y obreras, según explica el estudio.
Los científicos diseñaron una sucesión de experimentos de creciente complejidad. En la versión más simple, expusieron a varias decenas de abejorros a bolitas de corcho y flores pintadas en el suelo con un agujero repleto de agua azucarada. Tras explorar el entorno, la mayoría de los insectos movieron la bolita hasta ponerla debajo de la flor, subiéndose encima para que su probóscide pudiera alcanzar la sacarosa, según los resultados.
"Probamos tres grupos: uno con toda la información (preentrenado), donde los abejorros tenían experiencia previa con la flor azul y la bola como objeto móvil; en el segundo grupo, las abejas estaban familiarizadas con la flor, pero no con la pelota; los del grupo de control no tenían experiencia previa ni con la flor azul ni con la bola", explicó Akshaye Bhambore, también de la Universidad de Oulu y primer autor del estudio, según El País.
Los resultados fueron contundentes: el 73% de los individuos preentrenados resolvieron la tarea con éxito. Sin embargo, solo dos de los 42 insectos de los otros grupos alcanzaron el agua azucarada, según los datos del estudio.
Bhambore aclaró que el entrenamiento previo no consistía en enseñar la solución: "Nos referimos a que se les proporcionaron asociaciones básicas, no a que se les enseñara la solución", dijo. Los investigadores buscaban que los abejorros relacionaran la flor azul con el premio y que no temieran a un objeto que se mueve. "Los abejorros nunca fueron entrenados para hacer rodar la bola en una dirección específica ni para usarla como herramienta para resolver la tarea", insistió el investigador.
En las siguientes fases de los experimentos, los científicos alejaron la bolita de corcho de la flor para que esta no sirviera de estímulo visual. A pesar de no ver el premio, la gran mayoría de los abejorros movieron la bola hasta llevarla debajo de la flor y su néctar, según los resultados.
Lars Chittka, entomólogo de la Queen Mary University de Londres y uno de los mayores expertos en el comportamiento de abejas y abejorros, calificó el estudio como "asombroso". "Los abejorros pasaron de ser animales voladores a animales terrestres, ya que el techo era demasiado bajo para que pudieran volar", dijo Chittka, según El País. "Es básicamente una ampliación de las observaciones clásicas de Wolfgang Köhler sobre los chimpancés en Tenerife", añadió.
Para Chittka, la conducta de los abejorros "es incluso más impresionante, ya que en algunos experimentos no podían ver el objetivo cuando empezaron a mover la caja". El experto puso un ejemplo: "Es como si tú y yo entráramos en una habitación, viéramos algo en el techo que necesitara arreglo (quizás cambiar la bombilla), nos diéramos cuenta de que necesitábamos una silla o una escalera para alcanzar la altura suficiente, fuéramos a otra habitación a buscarla y volviéramos con ella al lugar correcto. Esto requiere comprender bien la tarea, tener presente dónde está el objetivo y tomar las medidas adecuadas", explicó.
Lo que hace el descubrimiento aún más notable es que representa una solución a un problema completamente nuevo para estos insectos. "A diferencia de los cuervos o los primates, que yo sepa, las abejas, los abejorros, no usan herramientas para interactuar con las flores", recordó Mario Vallejo-Marin, biólogo de la Universidad de Uppsala, según El País.
A diferencia de los chimpancés, que ya usan herramientas en la naturaleza, los Bombus terrestris no recurren a ellas en su entorno natural, por lo que lo descubierto sería algo completamente nuevo, según Vallejo-Marin. "Hay especies que construyen nidos usando técnicas especiales, ciertas hojas, palitos, semillas, etcétera", contó el investigador mexicano, quien demostró cómo los abejorros usan vibraciones para hacerse con el polen. "Pero el uso de herramientas en el género Bombus no existe", concluyó.
Ignasi Bartomeus, entomólogo de la Estación Biológica de Doñana y el CSIC, opinó que "nos sorprendemos porque son insectos". Sin embargo, como las abejas, los abejorros tienen que enfrentarse a entornos muy diferentes, y esa exigencia podría explicar su flexibilidad cognitiva, según el experto. "Navegan por tres kilómetros cuadrados, sabiendo dónde están las flores, sabiendo dónde no tienen que ir... Cuando se encuentran con una flor exótica, aprenden a explotarla", recordó Bartomeus, según El País. "No debería sorprendernos que sean capaces de planificar, aunque probablemente lo hagan mediante procesos diferentes a los nuestros", añadió.
Concepción Ornosa, entomóloga de la Universidad Complutense y una de las mayores expertas en abejorros de España, recordó que estos insectos son "los mejores polinizadores del reino animal". Por ello, no le sorprende que demuestren usar herramientas. "Son capaces de manipular objetos y aprender de la experiencia observando a otros", dijo Ornosa, según El País. "Cuentan con una capacidad cognitiva que no es por ensayo y error", concluyó la experta.
El estudio tiene implicaciones profundas para la comprensión de la evolución de la inteligencia. Durante décadas, se acumularon pruebas de que no solo los grandes simios, sino también otros primates, mamíferos marinos y diversas especies de aves tienen habilidades cognitivas sofisticadas. Sin embargo, la capacidad de los invertebrados había sido menos explorada, según el contexto del estudio.
Los trabajos de Köhler, plasmados en libros de éxito como "The mentality of apes", suscitaron controversia en su época pero sentaron las bases de la primatología. También ayudaron a que la ciencia empezara a ver a los animales como sujetos sensibles y no meros objetos biológicos, según el relato histórico.
El descubrimiento de que los abejorros pueden resolver problemas de forma intuitiva, planificando acciones orientadas a un objetivo sin poder ver ese objetivo, sugiere que la cognición compleja no requiere necesariamente cerebros grandes. Esto abre nuevas líneas de investigación sobre los mecanismos neuronales que permiten el pensamiento sofisticado y podría tener aplicaciones en campos como la inteligencia artificial y la robótica.
Los abejorros, con sus cerebros diminutos, demuestran que en la naturaleza la eficiencia puede superar al tamaño cuando se trata de resolver problemas complejos. En eso, como concluyó Ornosa, igualan a Sultán y el resto de chimpancés de Köhler.



