Los jugadores argentinos celebraron con la pancarta después del silbatazo final, en un gesto que ha generado reacciones inmediatas desde el Reino Unido. Las Islas Malvinas, territorio británico de ultramar ubicado a 480 kilómetros de la costa este argentina, han sido objeto de una disputa de soberanía entre ambas naciones durante décadas.
La oficina del Primer Ministro británico respalda los llamados para que la FIFA investigue, con su portavoz oficial declarando: "El Mundial podría no ser nuestro, pero las Islas Malvinas definitivamente lo son. Nuestro compromiso con las Malvinas nunca vacilará". El Secretario de Estado para Negocios y Comercio del Reino Unido, Peter Kyle, calificó la pancarta como "completamente inapropiada" y expresó su expectativa de que la FIFA realice una investigación exhaustiva, argumentando que fue "una violación tan flagrante de las reglas contra la actividad política como parte del fútbol".
El contexto histórico de esta disputa se remonta a 1982, cuando Argentina, bajo el régimen de la junta militar liderada por el General Leopoldo Galtieri, invadió las islas. El conflicto duró 74 días, entre abril y junio de 1982, y resultó en la muerte de 655 militares argentinos, 255 militares británicos y tres civiles de las islas. Este evento traumático sigue siendo un punto de tensión significativo en las relaciones bilaterales.
Según reportes, la FIFA ya tiene precedentes para tomar acciones disciplinarias en situaciones similares. En 2014, la federación internacional multó a la Asociación del Fútbol Argentino con 20.000 libras esterlinas después de que sus jugadores exhibieran una pancarta con el mismo mensaje antes de un amistoso contra Eslovenia, argumentando que el gesto violaba las normas sobre acciones políticas y mala conducta de equipos.
La FIFA podría potencialmente tratar esta situación con mayor seriedad debido a que ocurrió durante un Mundial y en un partido entre los dos países involucrados en la disputa territorial. Sin embargo, no existe perspectiva alguna de que Argentina pierda su lugar en la final. El líder del Partido Demócrata Liberal británico, Ed Davey, ha llamado a suspender a los jugadores argentinos que sostenían la pancarta para la final del domingo contra España, haciendo referencia en una carta abierta al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, al precedente de la UEFA cuando sancionó a los jugadores españoles Álvaro Morata y Rodri con una suspensión de un partido después de cantar "Gibraltar es español" durante las celebraciones de su victoria en la Eurocopa 2024.
Existe precedente directo de la FIFA sancionando a jugadores por mensajes políticos similares. Después del partido de bronce de los Juegos Olímpicos 2012, el mediocampista surcoreano Park Jong-woo sostuvo un cartel que decía "Dokdo es nuestro territorio" en coreano. Dokdo, más conocido como Rocas Liancourt, es un grupo de islotes administrados por Corea del Sur sobre los cuales Japón mantiene un reclamo. Park fue acusado por la FIFA y meses después recibió una suspensión de dos partidos, lo que significó que se perdió dos clasificatorios para el Mundial.
La FIFA generalmente toma acciones disciplinarias por violaciones generales de regulaciones de jugadores o aficionados de un país en las semanas posteriores a un torneo, por lo que sería sorprendente que ocurra algo en los próximos días. No obstante, la gravedad de este incidente durante una semifinal podría cambiar este enfoque.
Después del partido, el mediocampista argentino Leandro Paredes describió la Guerra de las Malvinas como "una parte triste de nuestra historia", añadiendo que el partido "no fue solo un partido de fútbol" para su nación. La vicepresidenta argentina Victoria Villarruel publicó en X después de la victoria del miércoles que "no fue solo otro partido", acompañado de un video que parecía mostrar soldados argentinos. "Las Malvinas son Argentinas", escribió Villarruel. "Prohibieron traerlas al estadio y olvidaron que las llevamos en la sangre y en el corazón".
En la previa del partido, Villarruel había dicho que la semifinal se trataba de "poner en su lugar a los invasores". Estas declaraciones contrastan con las palabras del entrenador argentino Lionel Scaloni antes del partido, quien había afirmado que no iba a "mezclar" fútbol y política. "La realidad es que esto es un partido de fútbol. No puedo mezclar las cosas, especialmente por respeto a lo que sucedió hace tantos años", había dicho Scaloni. "Fue un período muy triste en nuestra historia, y no hay mucho que podamos hacer al respecto, esa es la realidad. Cosas están sucediendo en otros lugares del mundo, y criticamos la existencia de la guerra. Ciertamente recordamos a esas personas, por supuesto. Pero es un partido de fútbol, no deberíamos confundir los dos".
Los jugadores argentinos también cantaron consignas que hacían referencia a las Malvinas y a las leyendas argentinas Diego Maradona y Lionel Messi después de su dramática victoria 3-2 sobre Egipto en los dieciséisavos de final. Sin embargo, estas celebraciones previas no generaron acciones disciplinarias formales.
La semifinal se disputó bajo medidas de seguridad aumentadas debido a las tensiones históricas entre ambas naciones. El partido fue ganado por Argentina con goles en los minutos finales de Enzo Fernández y Lautaro Martínez, revirtiendo un marcador que favorecía a Inglaterra.
En cuanto a posibles sanciones, la FIFA tiene opciones limitadas pero significativas. A diferencia de otros deportes, no puede expulsar a Argentina de la final, pero podría imponer multas sustanciales a la federación argentina, suspender a jugadores específicos para partidos futuros, o ambas cosas. El precedente del caso de Park Jong-woo sugiere que las suspensiones de dos partidos son posibles, aunque esto afectaría a los clasificatorios futuros en lugar de la final actual.
La decisión de la FIFA sobre cómo proceder se espera en los próximos días, aunque la organización típicamente toma tiempo para investigaciones de esta naturaleza. El incidente ha reavivado el debate sobre los límites entre la expresión política y el deporte profesional en competiciones internacionales de alto perfil.