Salud

Países Bajos vincula el aumento de eutanasias a carencias del sistema sanitario

Países Bajos, pionero mundial en la regulación de la eutanasia desde 2002, identifica por primera vez que las deficiencias en la atención sanitaria pueden contribuir al incremento de solicitudes de muerte asistida. Un informe científico encargado por el Gobierno señala que los problemas en la atención a casos complejos de salud mental y la falta de personal en la asistencia domiciliaria a mayores y enfermos terminales actúan como factores que pueden reforzar indirectamente los deseos de eutanasia, en un contexto donde las solicitudes han pasado de 2.000 casos en 2003 a 10.000 en 2025, representando cerca del 6% del total de fallecimientos nacionales.

SALUD25 JUL 2026

El estudio, realizado por el Centro Médico Universitario Radboud de Nimega en colaboración con las universidades de Utrecht y Ámsterdam, constituye el primer análisis sistemático de las causas detrás del aumento sostenido de eutanasias en 24 años de vigencia de la ley. Els van Wijngaarden, directora del Centro Radboud y especialista en significado del final de la vida y ética, señala que observa "una subida en las peticiones de eutanasia que podría estar ligada, en parte, a los retos afrontados en ciertas áreas del sistema sanitario".

Aunque la eutanasia se evalúa cada cinco años en Países Bajos, nunca antes se había investigado sistemáticamente por qué estaba aumentando. Van Wijngaarden explica que este desafío había sido abordado únicamente en artículos académicos y debates públicos, sin un análisis oficial. La experta califica el factor de carencias sanitarias como "una pequeña pieza de la explicación global", pero advierte que "los servicios de salud deben equilibrar la atención prestada a los padecimientos mentales para los que es difícil proporcionar un tratamiento adecuado, o esto se convertirá en un problema".

El informe atribuye el ascenso general de la eutanasia a una "consecuencia lógica de la adaptación de la práctica a los cambios en la población", considerando que esta envejece y hay mayor número de personas que viven más tiempo con enfermedades crónicas. Otros elementos de mayor peso que los recortes sanitarios incluyen el envejecimiento demográfico y una mayor autonomía del paciente, que desea ejercer mayor control sobre su vida y muerte. La muerte asistida solo se puede aplicar cuando el sufrimiento es insoportable y sin posibilidad de cura, y con la petición lúcida y repetida del afectado.

En 2025, la Comisión de Revisión de la Eutanasia (RTE, en sus siglas neerlandesas) recibió 10.341 notificaciones, un aumento del 3,8% respecto a 2024. El cáncer, que históricamente ha sido la principal causa de solicitud, ha ido bajando en los últimos años. En los 24 años de vigencia de la ley, ha pasado de suponer cerca del 90% de los casos a representar el 54% en 2025. Han ganado terreno otros motivos: una combinación de patologías, la demencia, la acumulación de dolencias propias de la edad avanzada y los trastornos mentales.

Los casos de eutanasia en personas con trastornos psíquicos muestran una tendencia variable. En 2025, la RTE registró 174 personas con uno o varios trastornos psíquicos a las que se practicó la eutanasia, mientras que en 2024 fueron 219 casos. Estos números reflejan la complejidad de evaluar solicitudes en el ámbito de la salud mental, donde el protocolo ha evolucionado. Según Gert van Dijk, especialista en ética de la Real Asociación Médica Neerlandesa (KNMG), ahora es necesario que un comité multidisciplinar examine los casos de salud mental para analizar también el entorno en el que vive el afectado.

Los médicos que no deseen llevar a cabo la eutanasia, tengan dudas sobre el caso o consideren que no están preparados, pueden remitirlo a otro colega o al Centro de Expertos en Eutanasia, que aborda los expedientes más difíciles. Si el practicante vulnera los criterios legales, puede cometer un delito castigado hasta con 12 años de cárcel, aunque los médicos no están obligados a practicarla. En todos los casos, debe consultarse con un colega independiente antes de tomar una decisión.

Van Wijngaarden subraya que "la eutanasia no es un derecho del paciente, y tampoco un deber del facultativo. Es una excepción legal. Una práctica médica extraordinaria, aunque el hecho de que la gente firme testamentos vitales donde lo deja escrito puede crear esa expectativa". Por eso considera muy importante que haya un debate público "sobre todo en casos de enfermedad mental, para asegurarnos de que las estructuras sanitarias están preparadas y que las personas cuenten con el mismo acceso a los recursos adecuados".

Gert van Dijk reconoce que el informe aborda "los problemas psíquicos, un tema muy delicado", y que los autores muestran "la preocupación de que la falta de cuidados adecuados en este campo pueda ser una de las causas por las que se pide la eutanasia". Sin embargo, subraya que se trata de "una advertencia, porque también sabemos que existe cierta inquietud entre la ciudadanía respecto a la asistencia que recibirán en la ancianidad". Asegura que los cuidados paliativos "son buenos en Países Bajos y el nivel de conocimientos en este campo es alto".

Mieke Draijer, médico de atención a personas mayores y miembro de la junta directiva de KNMG, confirma "los altos estándares de atención sanitaria nacional, si bien prevemos escasez de profesionales en el futuro". Debido a ello, hay cuidados que se realizan a domicilio, "y la falta de personal le preocupa a la gente, aunque el aumento general de la eutanasia responde a un conjunto de factores, además de esa inquietud". Draijer ha practicado dos eutanasias a lo largo de más de treinta años de carrera y apunta que "a un médico se le brinda la oportunidad de ofrecer una buena vida a las personas. No una vida larga, sino buena".

La percepción del sufrimiento está cambiando en la sociedad neerlandesa, y la autonomía personal es un concepto muy importante. Van Dijk declara que "la percepción del sufrimiento está cambiando y la autonomía personal es un concepto muy importante en este país". Este cambio social también ha alcanzado a la formación médica. Hace 24 años, la eutanasia no se enseñaba en las facultades de Medicina. Ahora, si alguien se convierte en médico de cabecera —que practican el 80% de los casos— se le explica todo sobre el procedimiento.

Ambos expertos consideran que el incremento de la eutanasia "no es un problema moral, sino un cambio social". Les importa que el procedimiento "sea transparente y con cautela; que los médicos hagan lo correcto y se apoyen en sus colegas; y el paciente pueda elegir". Van Wijngaarden concluye diciendo que "solo se puede tener un buen sistema de eutanasia si la sanidad funciona correctamente en todas partes".

El informe representa una oportunidad para seguir investigando cómo pueden paliarse los fallos potenciales del sistema de salud, especialmente en lo relativo a las enfermedades psiquiátricas. Van Wijngaarden señala que "estos resultados representan una oportunidad para seguir investigando cómo pueden paliarse los fallos potenciales del sistema de salud, sobre todo en lo relativo a las enfermedades psiquiátricas". Asegura que esto preocupa a todas las instancias implicadas en la sanidad: "Asegurarse de que seguimos invirtiendo en procedimientos especializados en los próximos años".

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Países Bajos, pionero mundial en la regulación de la eutanasia desde 2002, identifica por primera vez que las deficiencias en la atención sanitaria pueden contribuir al incremento de solicitudes de muerte asistida. Un informe científico encargado por el Gobierno señala que los problemas en la atención a casos complejos de salud mental y la falta de personal en la asistencia domiciliaria a mayores y enfermos terminales actúan como factores que pueden reforzar indirectamente los deseos de eutanasia, en un contexto donde las solicitudes han pasado de 2.000 casos en 2003 a 10.000 en 2025, representando cerca del 6% del total de fallecimientos nacionales.

25 jul 2026
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El estudio, realizado por el Centro Médico Universitario Radboud de Nimega en colaboración con las universidades de Utrecht y Ámsterdam, constituye el primer análisis sistemático de las causas detrás del aumento sostenido de eutanasias en 24 años de vigencia de la ley. Els van Wijngaarden, directora del Centro Radboud y especialista en significado del final de la vida y ética, señala que observa "una subida en las peticiones de eutanasia que podría estar ligada, en parte, a los retos afrontados en ciertas áreas del sistema sanitario".

Aunque la eutanasia se evalúa cada cinco años en Países Bajos, nunca antes se había investigado sistemáticamente por qué estaba aumentando. Van Wijngaarden explica que este desafío había sido abordado únicamente en artículos académicos y debates públicos, sin un análisis oficial. La experta califica el factor de carencias sanitarias como "una pequeña pieza de la explicación global", pero advierte que "los servicios de salud deben equilibrar la atención prestada a los padecimientos mentales para los que es difícil proporcionar un tratamiento adecuado, o esto se convertirá en un problema".

El informe atribuye el ascenso general de la eutanasia a una "consecuencia lógica de la adaptación de la práctica a los cambios en la población", considerando que esta envejece y hay mayor número de personas que viven más tiempo con enfermedades crónicas. Otros elementos de mayor peso que los recortes sanitarios incluyen el envejecimiento demográfico y una mayor autonomía del paciente, que desea ejercer mayor control sobre su vida y muerte. La muerte asistida solo se puede aplicar cuando el sufrimiento es insoportable y sin posibilidad de cura, y con la petición lúcida y repetida del afectado.

En 2025, la Comisión de Revisión de la Eutanasia (RTE, en sus siglas neerlandesas) recibió 10.341 notificaciones, un aumento del 3,8% respecto a 2024. El cáncer, que históricamente ha sido la principal causa de solicitud, ha ido bajando en los últimos años. En los 24 años de vigencia de la ley, ha pasado de suponer cerca del 90% de los casos a representar el 54% en 2025. Han ganado terreno otros motivos: una combinación de patologías, la demencia, la acumulación de dolencias propias de la edad avanzada y los trastornos mentales.

Los casos de eutanasia en personas con trastornos psíquicos muestran una tendencia variable. En 2025, la RTE registró 174 personas con uno o varios trastornos psíquicos a las que se practicó la eutanasia, mientras que en 2024 fueron 219 casos. Estos números reflejan la complejidad de evaluar solicitudes en el ámbito de la salud mental, donde el protocolo ha evolucionado. Según Gert van Dijk, especialista en ética de la Real Asociación Médica Neerlandesa (KNMG), ahora es necesario que un comité multidisciplinar examine los casos de salud mental para analizar también el entorno en el que vive el afectado.

Los médicos que no deseen llevar a cabo la eutanasia, tengan dudas sobre el caso o consideren que no están preparados, pueden remitirlo a otro colega o al Centro de Expertos en Eutanasia, que aborda los expedientes más difíciles. Si el practicante vulnera los criterios legales, puede cometer un delito castigado hasta con 12 años de cárcel, aunque los médicos no están obligados a practicarla. En todos los casos, debe consultarse con un colega independiente antes de tomar una decisión.

Van Wijngaarden subraya que "la eutanasia no es un derecho del paciente, y tampoco un deber del facultativo. Es una excepción legal. Una práctica médica extraordinaria, aunque el hecho de que la gente firme testamentos vitales donde lo deja escrito puede crear esa expectativa". Por eso considera muy importante que haya un debate público "sobre todo en casos de enfermedad mental, para asegurarnos de que las estructuras sanitarias están preparadas y que las personas cuenten con el mismo acceso a los recursos adecuados".

Gert van Dijk reconoce que el informe aborda "los problemas psíquicos, un tema muy delicado", y que los autores muestran "la preocupación de que la falta de cuidados adecuados en este campo pueda ser una de las causas por las que se pide la eutanasia". Sin embargo, subraya que se trata de "una advertencia, porque también sabemos que existe cierta inquietud entre la ciudadanía respecto a la asistencia que recibirán en la ancianidad". Asegura que los cuidados paliativos "son buenos en Países Bajos y el nivel de conocimientos en este campo es alto".

Mieke Draijer, médico de atención a personas mayores y miembro de la junta directiva de KNMG, confirma "los altos estándares de atención sanitaria nacional, si bien prevemos escasez de profesionales en el futuro". Debido a ello, hay cuidados que se realizan a domicilio, "y la falta de personal le preocupa a la gente, aunque el aumento general de la eutanasia responde a un conjunto de factores, además de esa inquietud". Draijer ha practicado dos eutanasias a lo largo de más de treinta años de carrera y apunta que "a un médico se le brinda la oportunidad de ofrecer una buena vida a las personas. No una vida larga, sino buena".

La percepción del sufrimiento está cambiando en la sociedad neerlandesa, y la autonomía personal es un concepto muy importante. Van Dijk declara que "la percepción del sufrimiento está cambiando y la autonomía personal es un concepto muy importante en este país". Este cambio social también ha alcanzado a la formación médica. Hace 24 años, la eutanasia no se enseñaba en las facultades de Medicina. Ahora, si alguien se convierte en médico de cabecera —que practican el 80% de los casos— se le explica todo sobre el procedimiento.

Ambos expertos consideran que el incremento de la eutanasia "no es un problema moral, sino un cambio social". Les importa que el procedimiento "sea transparente y con cautela; que los médicos hagan lo correcto y se apoyen en sus colegas; y el paciente pueda elegir". Van Wijngaarden concluye diciendo que "solo se puede tener un buen sistema de eutanasia si la sanidad funciona correctamente en todas partes".

El informe representa una oportunidad para seguir investigando cómo pueden paliarse los fallos potenciales del sistema de salud, especialmente en lo relativo a las enfermedades psiquiátricas. Van Wijngaarden señala que "estos resultados representan una oportunidad para seguir investigando cómo pueden paliarse los fallos potenciales del sistema de salud, sobre todo en lo relativo a las enfermedades psiquiátricas". Asegura que esto preocupa a todas las instancias implicadas en la sanidad: "Asegurarse de que seguimos invirtiendo en procedimientos especializados en los próximos años".

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