Tecnología

Baterías revolucionarias de sal fundido, aire líquido y sudor humano transforman el almacenamiento de energía renovable

Mientras los Emiratos Árabes Unidos construyen el mayor sistema de almacenamiento de baterías del mundo para abastecer a medio millón de hogares con energía solar nocturna, investigadores en todo el planeta desarrollan tecnologías alternativas radicales que prometen revolucionar cómo se almacena la energía limpia sin depender de minerales críticos como el litio, cobalto y níquel. Desde baterías de sal fundido en el desierto de Nevada hasta sistemas que capturan energía del sudor humano en Japón, estas innovaciones podrían resolver la crisis de almacenamiento de energía renovable que enfrenta la transición energética global.

TECNOLOGÍA19 JUL 2026

El almacenamiento de energía se ha convertido en el cuello de botella crítico de la revolución energética mundial. Mientras la energía solar y eólica generan electricidad de forma intermitente, la demanda de energía es constante. Las baterías de iones de litio tradicionales, aunque efectivas, enfrentan dos problemas fundamentales: requieren minerales críticos cuya extracción genera daños ambientales y afecta a comunidades vulnerables, y tienen un número finito de ciclos de carga y descarga antes de degradarse.

Según reportes de The Guardian, los Emiratos Árabes Unidos están demostrando la escala que es posible alcanzar con tecnología convencional. El proyecto de energía limpia en los desiertos del país combina 5,2 gigavatios de capacidad de energía solar con 19 gigavatios-hora de almacenamiento en baterías, creando el mayor esquema de baterías del mundo. Esta instalación, que se extiende sobre un área aproximadamente del tamaño de 12.600 campos de fútbol, permitirá que la energía solar alimente el equivalente a medio millón de hogares durante la noche.

Sin embargo, mientras los Emiratos Árabes Unidos construyen a escala masiva, investigadores en el Laboratorio Nacional de Energías Renovables de Estados Unidos en Colorado están trabajando en el extremo opuesto del espectro. Han desarrollado algunas de las baterías más pequeñas jamás creadas, diseñadas para alimentar etiquetas electrónicas que rastrearán a alevines de salmón y anguila de apenas 7,5 centímetros de largo. Estos dos enfoques ilustran cómo la innovación en almacenamiento de energía ocurre simultáneamente en múltiples escalas.

**Aire líquido: el frío como almacén de energía**

En Trafford, un antiguo sitio de una planta de carbón en el área metropolitana de Greater Manchester en Reino Unido, se está construyendo un proyecto que podría transformar la región. A finales del año pasado, Andy Burnham, exalcalde de Greater Manchester, marcó el inicio de la construcción del clúster verde de Trafford, que incluye la "batería criogénica" de aire líquido de Carrington, desarrollada por la empresa británica Highview Power.

El concepto es elegantemente simple pero científicamente sofisticado. El proyecto Carrington captura energía renovable cuando es abundante y la almacena como aire líquido. El sistema enfría aire a menos 196 grados Celsius, reduciéndolo a un líquido que ocupa una séptima parte del volumen original. Este estado se mantiene hasta que la energía renovable escasea y los precios de mercado suben. Entonces el líquido se permite que se convierta nuevamente en gas, expandiéndose rápidamente a través de una turbina que genera electricidad sin las emisiones típicamente asociadas con plantas de energía a gas.

Según The Guardian, el proyecto ha enfrentado múltiples retrasos, pero una vez que comience operaciones, programado para finales de 2026, entregará 300 megavatios-hora de almacenamiento y una salida de 50 megavatios durante seis horas, suficiente energía limpia y renovable para alimentar casi medio millón de hogares. Burnham describió el desarrollo como potencialmente significativo para la "reindustrialización" del condado, afirmando que "esta década es la más emocionante desde la era victoriana para Greater Manchester".

**Sal fundida: calor almacenado en el desierto**

Mientras Manchester almacena energía a temperaturas bajo cero, en el desierto de Nevada se ha adoptado el enfoque opuesto. El esquema Crescent Dunes utiliza 10.000 paneles para generar electricidad que calienta un depósito de nitrato de potasio y sodio a 560 grados Celsius. Esta temperatura se mantiene durante 10 horas después de la puesta de sol, antes de que la energía térmica almacenada se convierta en electricidad usando el calor para impulsar una turbina giratoria tradicional. El sistema almacena efectivamente electricidad limpia como calor en un proceso conocido como almacenamiento de sal fundida.

Según The Guardian, estas baterías de sal fundida tienen aplicaciones militares establecidas: proporcionan las fuentes de energía primarias para la mayoría de misiles guiados modernos y armas nucleares, actuando como "baterías de reserva" que mantienen energía hasta que el calor pirotécnico generado durante el lanzamiento del arma activa la liberación de energía.

En los años 2020, Dinamarca demostró que la tecnología de almacenamiento de sal fundida podría proporcionar una respuesta al dilema de descarbonizar la industria pesada. La nación líder en energía eólica presentó un proyecto de batería de sal fundida a gran escala de 1 gigavatio-hora a principios de este año, que puede almacenar electricidad limpia hasta dos semanas calentando las sales a aproximadamente 600 grados Celsius. Cuando es necesario, la sal caliente se circula a través de un generador que produce vapor de alta temperatura que puede usarse directamente en procesos industriales.

**Arena: almacenamiento térmico en la tierra**

Así como la electricidad renovable puede almacenarse calentando sal, la energía limpia puede almacenarse en arena. En la pequeña ciudad de Pornainen en el sur de Finlandia, miles de toneladas de arena ayudan a almacenar energía utilizada para calentar escuelas, bibliotecas y ayuntamientos. Esto debería permitir que el distrito termine completamente el uso de petróleo en su red de calefacción local y reduzca el uso de astillas de madera en aproximadamente 60 por ciento.

Según The Guardian, la batería de arena utiliza aproximadamente 2.000 toneladas de piedra de jabón triturada para almacenar energía limpia en forma de calor, proporcionando 1 megavatio de potencia térmica y una capacidad de almacenamiento de 100 megavatios-hora. En verano, la batería de arena, que mide aproximadamente 13 metros de alto y 15 metros de ancho, puede cubrir casi la demanda de calor de un mes en Pornainen, y en invierno, cerca de una semana. Es aproximadamente 10 veces más grande que una versión anterior lanzada en el país en 2022, lo que subraya el potencial de las baterías de arena para jugar un papel mayor en la reducción de emisiones en todo el país.

**Sudor humano: energía del cuerpo**

En Japón, investigadores de la Universidad de Ciencias de Tokio están investigando cómo el sudor humano podría ser una fuente de energía viable para alimentar tecnologías portátiles. Al tratar el cuerpo como una fuente de energía capaz de proporcionar energía continua, los investigadores esperan resolver el problema de cómo alimentar los sensores que sustentan dispositivos portátiles sin baterías diminutas que los hagan voluminosos y requieran carga constante.

En respuesta, han desarrollado un parche portátil delgado que genera electricidad directamente del sudor humano. Utiliza una celda de biocombustible enzimática para capturar los compuestos químicos, especialmente lactato, liberados en el sudor y convertirlos en energía. Cuando el sudor entra en contacto con la celda, las enzimas incrustadas en el parche desencadenan una reacción bioquímica, liberando electrones.

Esto significa que la electricidad puede generarse sin necesidad de ninguna fuente de energía externa, durante actividades cotidianas como caminar, hacer ejercicio o hacer recados. Según The Guardian, esta tecnología podría revolucionar los dispositivos portátiles al eliminar la necesidad de baterías tradicionales que requieren recarga frecuente.

**Ventajas fundamentales de las tecnologías alternativas**

A diferencia de las baterías de iones de litio, que tienen un número finito de ciclos de carga y descarga, muchas de estas tecnologías de baterías alternativas pueden usarse indefinidamente y reciclarse cuando las unidades alcanzan el final de su vida útil de 20 años. Esto representa un cambio fundamental en cómo pensamos sobre el almacenamiento de energía: no como un consumible que debe reemplazarse constantemente, sino como una infraestructura duradera.

Además, estas tecnologías evitan la necesidad de extraer minerales críticos como litio, cobalto y níquel, cuya minería ha generado preocupaciones significativas sobre protección ambiental y derechos de comunidades vulnerables. Al diversificar las opciones de almacenamiento de energía, el mundo puede reducir su dependencia de cadenas de suministro de minerales críticos que son geopolíticamente frágiles y ambientalmente destructivas.

**Implicaciones para la transición energética global**

Los desarrolladores ya están recurriendo a una amplia gama de materiales para almacenar electricidad renovable cuando está disponible y usarla para alimentar todo, desde tecnología portátil hasta redes de calefacción, fábricas y misiles. Esta diversificación de tecnologías de almacenamiento es crucial para la viabilidad a largo plazo de un sistema energético basado en renovables.

El desafío fundamental que enfrenta la transición energética global es que la energía solar y eólica son intermitentes, mientras que la demanda de energía es constante. Sin soluciones de almacenamiento efectivas, escalables y sostenibles, la penetración de energías renovables en la red eléctrica global alcanzará un límite. Las innovaciones descritas aquí, desde aire líquido en Manchester hasta sal fundida en Nevada, arena en Finlandia y sudor en Japón, representan diferentes respuestas a este desafío fundamental.

Cada tecnología tiene sus propias ventajas y limitaciones. El aire líquido es efectivo para almacenamiento de corta a media duración. La sal fundida es ideal para almacenamiento de larga duración y aplicaciones industriales de alta temperatura. La arena es particularmente adecuada para sistemas de calefacción distrital. El sudor humano es revolucionario para dispositivos portátiles de bajo consumo. Juntas, estas tecnologías crean un ecosistema de almacenamiento de energía diversificado que puede adaptarse a diferentes contextos, escalas y aplicaciones.

La carrera por dominar estas tecnologías está en marcha. Los Emiratos Árabes Unidos demuestran que la escala masiva es posible. Reino Unido, Dinamarca, Finlandia y Japón están desarrollando soluciones especializadas para sus contextos específicos. Estados Unidos continúa innovando en ambos extremos del espectro de escala. Esta diversidad de enfoques sugiere que la solución a la crisis de almacenamiento de energía no será una única tecnología, sino un portafolio de soluciones adaptadas a diferentes necesidades, geografías y escalas.

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19 jul 2026
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El almacenamiento de energía se ha convertido en el cuello de botella crítico de la revolución energética mundial. Mientras la energía solar y eólica generan electricidad de forma intermitente, la demanda de energía es constante. Las baterías de iones de litio tradicionales, aunque efectivas, enfrentan dos problemas fundamentales: requieren minerales críticos cuya extracción genera daños ambientales y afecta a comunidades vulnerables, y tienen un número finito de ciclos de carga y descarga antes de degradarse.

Según reportes de The Guardian, los Emiratos Árabes Unidos están demostrando la escala que es posible alcanzar con tecnología convencional. El proyecto de energía limpia en los desiertos del país combina 5,2 gigavatios de capacidad de energía solar con 19 gigavatios-hora de almacenamiento en baterías, creando el mayor esquema de baterías del mundo. Esta instalación, que se extiende sobre un área aproximadamente del tamaño de 12.600 campos de fútbol, permitirá que la energía solar alimente el equivalente a medio millón de hogares durante la noche.

Sin embargo, mientras los Emiratos Árabes Unidos construyen a escala masiva, investigadores en el Laboratorio Nacional de Energías Renovables de Estados Unidos en Colorado están trabajando en el extremo opuesto del espectro. Han desarrollado algunas de las baterías más pequeñas jamás creadas, diseñadas para alimentar etiquetas electrónicas que rastrearán a alevines de salmón y anguila de apenas 7,5 centímetros de largo. Estos dos enfoques ilustran cómo la innovación en almacenamiento de energía ocurre simultáneamente en múltiples escalas.

**Aire líquido: el frío como almacén de energía**

En Trafford, un antiguo sitio de una planta de carbón en el área metropolitana de Greater Manchester en Reino Unido, se está construyendo un proyecto que podría transformar la región. A finales del año pasado, Andy Burnham, exalcalde de Greater Manchester, marcó el inicio de la construcción del clúster verde de Trafford, que incluye la "batería criogénica" de aire líquido de Carrington, desarrollada por la empresa británica Highview Power.

El concepto es elegantemente simple pero científicamente sofisticado. El proyecto Carrington captura energía renovable cuando es abundante y la almacena como aire líquido. El sistema enfría aire a menos 196 grados Celsius, reduciéndolo a un líquido que ocupa una séptima parte del volumen original. Este estado se mantiene hasta que la energía renovable escasea y los precios de mercado suben. Entonces el líquido se permite que se convierta nuevamente en gas, expandiéndose rápidamente a través de una turbina que genera electricidad sin las emisiones típicamente asociadas con plantas de energía a gas.

Según The Guardian, el proyecto ha enfrentado múltiples retrasos, pero una vez que comience operaciones, programado para finales de 2026, entregará 300 megavatios-hora de almacenamiento y una salida de 50 megavatios durante seis horas, suficiente energía limpia y renovable para alimentar casi medio millón de hogares. Burnham describió el desarrollo como potencialmente significativo para la "reindustrialización" del condado, afirmando que "esta década es la más emocionante desde la era victoriana para Greater Manchester".

**Sal fundida: calor almacenado en el desierto**

Mientras Manchester almacena energía a temperaturas bajo cero, en el desierto de Nevada se ha adoptado el enfoque opuesto. El esquema Crescent Dunes utiliza 10.000 paneles para generar electricidad que calienta un depósito de nitrato de potasio y sodio a 560 grados Celsius. Esta temperatura se mantiene durante 10 horas después de la puesta de sol, antes de que la energía térmica almacenada se convierta en electricidad usando el calor para impulsar una turbina giratoria tradicional. El sistema almacena efectivamente electricidad limpia como calor en un proceso conocido como almacenamiento de sal fundida.

Según The Guardian, estas baterías de sal fundida tienen aplicaciones militares establecidas: proporcionan las fuentes de energía primarias para la mayoría de misiles guiados modernos y armas nucleares, actuando como "baterías de reserva" que mantienen energía hasta que el calor pirotécnico generado durante el lanzamiento del arma activa la liberación de energía.

En los años 2020, Dinamarca demostró que la tecnología de almacenamiento de sal fundida podría proporcionar una respuesta al dilema de descarbonizar la industria pesada. La nación líder en energía eólica presentó un proyecto de batería de sal fundida a gran escala de 1 gigavatio-hora a principios de este año, que puede almacenar electricidad limpia hasta dos semanas calentando las sales a aproximadamente 600 grados Celsius. Cuando es necesario, la sal caliente se circula a través de un generador que produce vapor de alta temperatura que puede usarse directamente en procesos industriales.

**Arena: almacenamiento térmico en la tierra**

Así como la electricidad renovable puede almacenarse calentando sal, la energía limpia puede almacenarse en arena. En la pequeña ciudad de Pornainen en el sur de Finlandia, miles de toneladas de arena ayudan a almacenar energía utilizada para calentar escuelas, bibliotecas y ayuntamientos. Esto debería permitir que el distrito termine completamente el uso de petróleo en su red de calefacción local y reduzca el uso de astillas de madera en aproximadamente 60 por ciento.

Según The Guardian, la batería de arena utiliza aproximadamente 2.000 toneladas de piedra de jabón triturada para almacenar energía limpia en forma de calor, proporcionando 1 megavatio de potencia térmica y una capacidad de almacenamiento de 100 megavatios-hora. En verano, la batería de arena, que mide aproximadamente 13 metros de alto y 15 metros de ancho, puede cubrir casi la demanda de calor de un mes en Pornainen, y en invierno, cerca de una semana. Es aproximadamente 10 veces más grande que una versión anterior lanzada en el país en 2022, lo que subraya el potencial de las baterías de arena para jugar un papel mayor en la reducción de emisiones en todo el país.

**Sudor humano: energía del cuerpo**

En Japón, investigadores de la Universidad de Ciencias de Tokio están investigando cómo el sudor humano podría ser una fuente de energía viable para alimentar tecnologías portátiles. Al tratar el cuerpo como una fuente de energía capaz de proporcionar energía continua, los investigadores esperan resolver el problema de cómo alimentar los sensores que sustentan dispositivos portátiles sin baterías diminutas que los hagan voluminosos y requieran carga constante.

En respuesta, han desarrollado un parche portátil delgado que genera electricidad directamente del sudor humano. Utiliza una celda de biocombustible enzimática para capturar los compuestos químicos, especialmente lactato, liberados en el sudor y convertirlos en energía. Cuando el sudor entra en contacto con la celda, las enzimas incrustadas en el parche desencadenan una reacción bioquímica, liberando electrones.

Esto significa que la electricidad puede generarse sin necesidad de ninguna fuente de energía externa, durante actividades cotidianas como caminar, hacer ejercicio o hacer recados. Según The Guardian, esta tecnología podría revolucionar los dispositivos portátiles al eliminar la necesidad de baterías tradicionales que requieren recarga frecuente.

**Ventajas fundamentales de las tecnologías alternativas**

A diferencia de las baterías de iones de litio, que tienen un número finito de ciclos de carga y descarga, muchas de estas tecnologías de baterías alternativas pueden usarse indefinidamente y reciclarse cuando las unidades alcanzan el final de su vida útil de 20 años. Esto representa un cambio fundamental en cómo pensamos sobre el almacenamiento de energía: no como un consumible que debe reemplazarse constantemente, sino como una infraestructura duradera.

Además, estas tecnologías evitan la necesidad de extraer minerales críticos como litio, cobalto y níquel, cuya minería ha generado preocupaciones significativas sobre protección ambiental y derechos de comunidades vulnerables. Al diversificar las opciones de almacenamiento de energía, el mundo puede reducir su dependencia de cadenas de suministro de minerales críticos que son geopolíticamente frágiles y ambientalmente destructivas.

**Implicaciones para la transición energética global**

Los desarrolladores ya están recurriendo a una amplia gama de materiales para almacenar electricidad renovable cuando está disponible y usarla para alimentar todo, desde tecnología portátil hasta redes de calefacción, fábricas y misiles. Esta diversificación de tecnologías de almacenamiento es crucial para la viabilidad a largo plazo de un sistema energético basado en renovables.

El desafío fundamental que enfrenta la transición energética global es que la energía solar y eólica son intermitentes, mientras que la demanda de energía es constante. Sin soluciones de almacenamiento efectivas, escalables y sostenibles, la penetración de energías renovables en la red eléctrica global alcanzará un límite. Las innovaciones descritas aquí, desde aire líquido en Manchester hasta sal fundida en Nevada, arena en Finlandia y sudor en Japón, representan diferentes respuestas a este desafío fundamental.

Cada tecnología tiene sus propias ventajas y limitaciones. El aire líquido es efectivo para almacenamiento de corta a media duración. La sal fundida es ideal para almacenamiento de larga duración y aplicaciones industriales de alta temperatura. La arena es particularmente adecuada para sistemas de calefacción distrital. El sudor humano es revolucionario para dispositivos portátiles de bajo consumo. Juntas, estas tecnologías crean un ecosistema de almacenamiento de energía diversificado que puede adaptarse a diferentes contextos, escalas y aplicaciones.

La carrera por dominar estas tecnologías está en marcha. Los Emiratos Árabes Unidos demuestran que la escala masiva es posible. Reino Unido, Dinamarca, Finlandia y Japón están desarrollando soluciones especializadas para sus contextos específicos. Estados Unidos continúa innovando en ambos extremos del espectro de escala. Esta diversidad de enfoques sugiere que la solución a la crisis de almacenamiento de energía no será una única tecnología, sino un portafolio de soluciones adaptadas a diferentes necesidades, geografías y escalas.

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