Centros de datos amenazan transición climática de Australia mientras consumo energético se triplicará para 2030
Australia enfrenta una encrucijada entre el desarrollo de inteligencia artificial y sus compromisos climáticos, según advierte la economista Nicki Hutley. Los centros de datos en el país triplicarán el consumo de energía y agua para 2030, poniendo en riesgo la transición hacia energías renovables mientras los gobiernos adoptan una postura permisiva ante una inversión global estimada en 7 billones de dólares estadounidenses, equivalente al 5% del PIB mundial anual.
La explosión de centros de datos impulsada por la inteligencia artificial representa una colisión entre dos amenazas existenciales: la crisis climática y el desarrollo tecnológico descontrolado, según un análisis publicado en The Guardian por la economista Nicki Hutley.
A nivel mundial existen más de 10.000 centros de datos activos, y se espera que esta cifra se multiplique por 3,5 con una inversión estimada de 7 billones de dólares estadounidenses, según Hutley. Esta cantidad representa poco más del 5% del PIB anual mundial. Estados Unidos alberga la mayoría de estas instalaciones, pero Australia está atrayendo actividad significativa con 286 centros activos o planificados, y líderes globales de inteligencia artificial como Anthropic consideran al país como un potencial campo de entrenamiento para sus modelos, según la fuente.
**Impacto energético y climático**
Los centros de datos en Australia triplicarán el consumo nacional de energía y agua para 2030, según advierte Hutley. En un momento en que la respuesta a la crisis climática requiere electrificación rápida mediante energías renovables y almacenamiento, permitir que estos "vampiros energéticos" sobrecarguen las redes eléctricas podría ralentizar la transición hacia emisiones netas cero y aumentar los costos energéticos para los consumidores cotidianos, según el análisis.
Mientras los combustibles fósiles todavía alimentan aproximadamente la mitad de la demanda energética de Australia, la expansión de centros de datos añadirá enormes cantidades de gases de efecto invernadero contaminantes a la atmósfera, según Hutley. Queensland declaró que está dispuesto a seguir usando combustibles fósiles para centros de datos, resistiendo las "expectativas" del gobierno federal, según la fuente.
El calor residual de los centros de datos representa otro problema significativo: la energía intensa que entra se convierte en calor. Mientras esto podría ser útil en climas fríos como Finlandia, donde el calor residual se usa para calentar hogares, en la mayor parte de Australia el país ya enfrenta más días de calor extremo a medida que el planeta se calienta, según Hutley.
**Beneficios económicos cuestionables**
Los gobiernos y proponentes de centros de datos frecuentemente se refieren a ellos como "infraestructura", lo que ciertamente suena como algo necesario, según Hutley. Sin embargo, no son infraestructura "dura" como carreteras, telecomunicaciones o energía y agua, ni infraestructura "blanda" como salud o educación. A diferencia de carreteras o educación, no está claro quién se beneficia de toda esta inversión, aparte de los magnates tecnológicos, o cómo, según el análisis.
Aunque el auge de centros de datos ha elevado la inversión empresarial durante el último año, la mayor parte del equipo debe importarse. Esto significa que el efecto directo de la inversión en el tamaño de la economía australiana es cercano a cero, según Hutley. Más allá de la fase de construcción, los centros de datos no crean muchos empleos, mucho menos que otros sectores como la manufactura, según la fuente.
**Riesgos de ciberseguridad**
La Autoridad Australiana de Regulación Prudencial ha escrito a los bancos para advertir sobre el riesgo acelerado de ciberseguridad que plantea la inteligencia artificial, según Hutley. Su recomendación, sin ironía alguna, es usar herramientas de inteligencia artificial para ayudar a prevenir la amenaza de la inteligencia artificial, según la fuente.
**Potencial de la inteligencia artificial**
No hay duda de que la inteligencia artificial puede beneficiar a la humanidad, según Hutley. En Shanghái está aliviando la congestión; alrededor del mundo está mejorando la precisión y velocidad del diagnóstico para rayos X, tomografías computarizadas, resonancias magnéticas y otras imágenes; y está ayudando a optimizar redes energéticas para evitar apagones, según la fuente. Los beneficios económicos y sociales potenciales son enormes, pero no se pueden examinar estos beneficios sin evaluar los costos, según Hutley.
**Postura gubernamental**
Los gobiernos en Australia y alrededor del mundo están adoptando, en gran medida, un enfoque de laissez-faire, quizás por miedo a perderse los supuestos beneficios o por temor a molestar a los magnates tecnológicos multimillonarios, o ambos, según Hutley. Si se va a llamar infraestructura a los centros de datos, deberían enfrentar un examen sobre si sus beneficios superan los costos, tal como lo harían otros proyectos, según el análisis.
**Encrucijada para Australia**
En un discurso ante los Economistas Empresariales Australianos en febrero, el ministro asistente de ciencia, tecnología y economía digital, Andrew Charlton, señaló que Australia se encuentra ahora en una encrucijada, según Hutley. Desde aquí, el país podría continuar siendo un "tomador de tecnología", con algunos beneficios de productividad, o podría convertirse en "un adoptante, creador y exportador de tecnología de inteligencia artificial de clase mundial", según Charlton citado por la fuente. El pobre historial pasado de Australia en comercializar sus ideas y mantener las ganancias en casa sugiere que la mejor opción también será mucho más difícil, según Hutley.
Charlton también dijo que el gobierno debería asegurar "que la tecnología funcione para el pueblo australiano, y no al revés", según la fuente. Mirando el panorama de centros de datos e inteligencia artificial y sus costos asociados, no ha tenido éxito, según concluye Hutley.
**Análisis de costo-beneficio necesario**
Cuando los políticos australianos o proponentes de la industria hablan sobre los beneficios de los centros de datos, realmente están hablando sobre los posibles beneficios de la inteligencia artificial que estos habilitan, y especialmente las ganancias de productividad que se espera que impulse la inteligencia artificial, sean cuales sean el tamaño y el momento de estas, según Hutley. Cualquier análisis de costo-beneficio debe incluir el impacto colectivo de las emisiones de los centros de datos, según la economista.
Las consecuencias económicas, ambientales y sociales de este auge de inversión en centros de datos son profundas, según Hutley. La pregunta fundamental permanece sin respuesta: ¿los beneficios de esta infraestructura tecnológica superan realmente sus costos para la sociedad australiana y el planeta?


