

La televisión estatal china CCTV reveló un avance tecnológico militar significativo al realizar una prueba de vuelo de 30 minutos con un motor turbojet completamente impreso en 3D, que logró elevar un dron objetivo a una altura de 6 kilómetros y una velocidad cercana a los 925 kilómetros por hora.
Un nuevo hito en tecnología militar ha sido alcanzado por China con la exitosa prueba de un motor turbojet completamente fabricado mediante impresión 3D. Según la información difundida por el medio MediaCatalyst, el motor fue sometido a una prueba de vuelo que duró 30 minutos, demostrando capacidades técnicas sorprendentes.
El dispositivo logró impulsar un dron objetivo con forma de misil hasta una altura de 6 kilómetros, equivalentes a 3.8 millas, alcanzando una velocidad próxima a los 925 kilómetros por hora, lo que representa aproximadamente tres cuartos de la velocidad del sonido. La prueba, transmitida por la cadena de televisión estatal CCTV, verificó todos los parámetros operativos del motor.
Los aspectos más destacados de esta innovación incluyen su potencial para una producción rápida y un diseño ultraligero, elementos que se alinean perfectamente con la estrategia china de desarrollo de tecnologías militares avanzadas. La impresión 3D permite crear componentes con geometrías complejas y precisión milimétrica, reduciendo significativamente los costos y tiempos de fabricación tradicionales.
Este logro representa un paso importante en la modernización de las capacidades tecnológicas militares de China, evidenciando su creciente sofisticación en áreas de ingeniería aeroespacial y fabricación aditiva. La capacidad de producir motores completamente impresos en 3D podría revolucionar el diseño de vehículos aéreos no tripulados, ofreciendo mayor flexibilidad, menor peso y potencialmente mejores rendimientos.
La prueba fue originalmente reportada por el South China Morning Post, medio que ha documentado previamente los avances tecnológicos militares del país asiático. El éxito de este motor impreso en 3D sugiere que China continúa invirtiendo fuertemente en tecnologías de vanguardia para modernizar sus capacidades de defensa y proyección militar.