Científicos capturan por primera vez imágenes del pez barril en el Atlántico y descubren nuevos campos hidrotermales
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Científicos capturan por primera vez imágenes del pez barril en el Atlántico y descubren nuevos campos hidrotermales

Un equipo internacional de investigadores ha documentado por primera vez en video el pez barril, una especie de las profundidades oceánicas con una anatomía extraordinaria, durante una expedición en la Zona de Transformación y Fractura Doldrums del Atlántico. El hallazgo forma parte de un descubrimiento más amplio que incluye dos campos hidrotermales nunca antes vistos a casi 4.000 metros de profundidad, donde prospera vida extrema alimentada por reacciones químicas del interior terrestre sin necesidad de luz solar.

CIENCIA9 JUL 2026

Un equipo dirigido por el científico marino Aaron Micallef del Instituto de Investigación del Acuario de la Bahía de Monterey en California ha realizado hallazgos extraordinarios en una de las regiones más remotas del océano Atlántico. Durante una expedición de un mes a bordo del buque de investigación Falkor (too), utilizando el vehículo submarino controlado remotamente SuBastian y el vehículo autónomo The Childlike Empress, los investigadores exploraron la Zona de Transformación y Fractura Doldrums, un laberinto remoto de fracturas tectónicas donde la corteza terrestre se remodela constantemente en el límite entre dos placas.

La Zona Doldrums cubre aproximadamente 60.000 kilómetros cuadrados (23.000 millas cuadradas, un área comparable a la del Lago Míchigan) del fondo marino del Atlántico. Se extiende a través de la Dorsal Mesoatlántica, parte de la cadena montañosa más larga del mundo, sumergiéndose miles de metros en la zona abisal. A pesar de décadas de estudio de los límites de placas en el Atlántico, esta región permanecía prácticamente inexplorada, lo que la convierte en un laboratorio natural ideal para estudiar los procesos geológicos que moldean la cadena montañosa más extensa del planeta.

El descubrimiento más significativo fue la identificación de dos campos hidrotermales nunca antes documentados a una profundidad de casi 4.000 metros (13.123 pies). Estos campos son lugares donde el calor y los químicos se filtran desde el interior de la Tierra hacia el océano, creando oasis de vida en un entorno donde la luz solar nunca llega. Ambos campos parecen estar asociados con la serpentinización, una reacción química entre el agua de mar y la peridotita, un mineral ígneo, que produce hidrógeno y otros químicos reducidos que alimentan ecosistemas microbianos de aguas profundas.

La serpentinización es un proceso en el cual el agua de mar reacciona con minerales en las rocas, produciendo calor y energía química que permiten que la vida prospere en el océano profundo sin luz solar. Según Jyotika Virmani, directora ejecutiva del Instituto Schmidt Ocean, una mejor comprensión de estos sistemas podría proporcionar pistas para encontrar vida en otros planetas, como las lunas oceánicas Europa y Encélado.

Solo un puñado de campos hidrotermales conocidos están asociados con serpentinización, incluyendo el famoso campo hidrotermal Lost City. Los científicos están ansiosos por estudiarlos no solo por lo que pueden revelar sobre nuestro propio planeta, sino también por las implicaciones para la búsqueda de vida extraterrestre.

Los campos hidrotermales descubiertos estaban repletos de vida. Los investigadores documentaron camarones que se movían en enjambres, cangrejos fantasmales y anémonas delicadas agitando sus tentáculos en la corriente, mientras el calor se filtraba a través de las chimeneas de los respiraderos donde estas criaturas se posaban.

Entre los hallazgos más notables se encuentra el primer registro en video del pez barril, una especie que habita en la zona crepuscular a cientos o miles de metros de profundidad. Este descubrimiento es particularmente importante porque el pez barril posee una anatomía ocular extraordinaria: dos ojos tubulares cubiertos con lentes sensibles a la luz, todo encerrado dentro de una cúpula transparente llena de fluido en la cabeza del pez.

Esta cúpula frontal es extremadamente frágil y se colapsa cuando el pez es sacado del agua. Durante mucho tiempo, los científicos ni siquiera sabían que la cúpula existía. Solo observando estos animales en su hábitat natural pueden los científicos comprender esta adaptación bizarra y única. El video capturado durante esta expedición proporciona la primera oportunidad de estudiar esta estructura en condiciones naturales.

Además del pez barril y los campos hidrotermales, la expedición documentó otras formas de vida profunda, incluyendo calamares de aleta grande y otras especies adaptadas a las condiciones extremas de las profundidades oceánicas.

Aaron Micallef comentó sobre la importancia del descubrimiento: "Este descubrimiento muestra por qué la exploración sigue siendo importante. Incluso en el Océano Atlántico, donde los límites de placas han sido estudiados durante décadas, todavía hay lugares donde una primera mirada cercana puede revelar algo completamente nuevo. Esta expedición demostró que incluso en una de las esquinas más remotas del océano, nuestro planeta sigue siendo vivo, dinámico y lleno de sorpresas."

Paula Zapata Ramírez, científica marina de la Universidad Pontificia Bolivariana en Colombia, agregó: "Llegamos buscando respiraderos, fallas y montes submarinos. Nos vamos con algo aún más valioso: una comprensión más profunda de los ecosistemas en una de las regiones menos exploradas del Océano Atlántico. Cada muestra, cada imagen y cada descubrimiento nos acerca un paso más a entender las partes ocultas de nuestro planeta."

Los investigadores señalan que aunque los hallazgos iniciales son extraordinarios, los análisis detallados aún están en curso. Los artículos científicos sobre los descubrimientos aún no han sido publicados, pero la expedición ya ha proporcionado un recordatorio notable de cuán poco conocemos sobre nuestro propio planeta. Cada descubrimiento en estas regiones remotas contribuye a una comprensión más completa de la biodiversidad marina y de los procesos geológicos que sustentan la vida en los lugares más inhóspitos de la Tierra.

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Un equipo internacional de investigadores ha documentado por primera vez en video el pez barril, una especie de las profundidades oceánicas con una anatomía extraordinaria, durante una expedición en la Zona de Transformación y Fractura Doldrums del Atlántico. El hallazgo forma parte de un descubrimiento más amplio que incluye dos campos hidrotermales nunca antes vistos a casi 4.000 metros de profundidad, donde prospera vida extrema alimentada por reacciones químicas del interior terrestre sin necesidad de luz solar.

9 jul 2026
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Un equipo dirigido por el científico marino Aaron Micallef del Instituto de Investigación del Acuario de la Bahía de Monterey en California ha realizado hallazgos extraordinarios en una de las regiones más remotas del océano Atlántico. Durante una expedición de un mes a bordo del buque de investigación Falkor (too), utilizando el vehículo submarino controlado remotamente SuBastian y el vehículo autónomo The Childlike Empress, los investigadores exploraron la Zona de Transformación y Fractura Doldrums, un laberinto remoto de fracturas tectónicas donde la corteza terrestre se remodela constantemente en el límite entre dos placas.

La Zona Doldrums cubre aproximadamente 60.000 kilómetros cuadrados (23.000 millas cuadradas, un área comparable a la del Lago Míchigan) del fondo marino del Atlántico. Se extiende a través de la Dorsal Mesoatlántica, parte de la cadena montañosa más larga del mundo, sumergiéndose miles de metros en la zona abisal. A pesar de décadas de estudio de los límites de placas en el Atlántico, esta región permanecía prácticamente inexplorada, lo que la convierte en un laboratorio natural ideal para estudiar los procesos geológicos que moldean la cadena montañosa más extensa del planeta.

El descubrimiento más significativo fue la identificación de dos campos hidrotermales nunca antes documentados a una profundidad de casi 4.000 metros (13.123 pies). Estos campos son lugares donde el calor y los químicos se filtran desde el interior de la Tierra hacia el océano, creando oasis de vida en un entorno donde la luz solar nunca llega. Ambos campos parecen estar asociados con la serpentinización, una reacción química entre el agua de mar y la peridotita, un mineral ígneo, que produce hidrógeno y otros químicos reducidos que alimentan ecosistemas microbianos de aguas profundas.

La serpentinización es un proceso en el cual el agua de mar reacciona con minerales en las rocas, produciendo calor y energía química que permiten que la vida prospere en el océano profundo sin luz solar. Según Jyotika Virmani, directora ejecutiva del Instituto Schmidt Ocean, una mejor comprensión de estos sistemas podría proporcionar pistas para encontrar vida en otros planetas, como las lunas oceánicas Europa y Encélado.

Solo un puñado de campos hidrotermales conocidos están asociados con serpentinización, incluyendo el famoso campo hidrotermal Lost City. Los científicos están ansiosos por estudiarlos no solo por lo que pueden revelar sobre nuestro propio planeta, sino también por las implicaciones para la búsqueda de vida extraterrestre.

Los campos hidrotermales descubiertos estaban repletos de vida. Los investigadores documentaron camarones que se movían en enjambres, cangrejos fantasmales y anémonas delicadas agitando sus tentáculos en la corriente, mientras el calor se filtraba a través de las chimeneas de los respiraderos donde estas criaturas se posaban.

Entre los hallazgos más notables se encuentra el primer registro en video del pez barril, una especie que habita en la zona crepuscular a cientos o miles de metros de profundidad. Este descubrimiento es particularmente importante porque el pez barril posee una anatomía ocular extraordinaria: dos ojos tubulares cubiertos con lentes sensibles a la luz, todo encerrado dentro de una cúpula transparente llena de fluido en la cabeza del pez.

Esta cúpula frontal es extremadamente frágil y se colapsa cuando el pez es sacado del agua. Durante mucho tiempo, los científicos ni siquiera sabían que la cúpula existía. Solo observando estos animales en su hábitat natural pueden los científicos comprender esta adaptación bizarra y única. El video capturado durante esta expedición proporciona la primera oportunidad de estudiar esta estructura en condiciones naturales.

Además del pez barril y los campos hidrotermales, la expedición documentó otras formas de vida profunda, incluyendo calamares de aleta grande y otras especies adaptadas a las condiciones extremas de las profundidades oceánicas.

Aaron Micallef comentó sobre la importancia del descubrimiento: "Este descubrimiento muestra por qué la exploración sigue siendo importante. Incluso en el Océano Atlántico, donde los límites de placas han sido estudiados durante décadas, todavía hay lugares donde una primera mirada cercana puede revelar algo completamente nuevo. Esta expedición demostró que incluso en una de las esquinas más remotas del océano, nuestro planeta sigue siendo vivo, dinámico y lleno de sorpresas."

Paula Zapata Ramírez, científica marina de la Universidad Pontificia Bolivariana en Colombia, agregó: "Llegamos buscando respiraderos, fallas y montes submarinos. Nos vamos con algo aún más valioso: una comprensión más profunda de los ecosistemas en una de las regiones menos exploradas del Océano Atlántico. Cada muestra, cada imagen y cada descubrimiento nos acerca un paso más a entender las partes ocultas de nuestro planeta."

Los investigadores señalan que aunque los hallazgos iniciales son extraordinarios, los análisis detallados aún están en curso. Los artículos científicos sobre los descubrimientos aún no han sido publicados, pero la expedición ya ha proporcionado un recordatorio notable de cuán poco conocemos sobre nuestro propio planeta. Cada descubrimiento en estas regiones remotas contribuye a una comprensión más completa de la biodiversidad marina y de los procesos geológicos que sustentan la vida en los lugares más inhóspitos de la Tierra.

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