Científicos descubren que la luz actúa como freno cuántico en el mundo nanométrico
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Científicos descubren que la luz actúa como freno cuántico en el mundo nanométrico

Investigadores de la Universidad de Ruhr en Bochum, Alemania, han descubierto un fenómeno contrario a la intuición científica convencional: la luz puede ralentizar el movimiento de partículas a escala nanométrica en lugar de acelerarlo. El estudio, publicado en la revista Nature, demuestra que nanotubos de carbono fluorescentes se mueven significativamente más lentamente cuando se irradian con luz en solución acuosa, un efecto causado por la fricción cuántica y que abre nuevas posibilidades en nanotecnología y ciencia de materiales.

CIENCIA12 JUL 2026

Durante décadas, la sabiduría convencional ha sostenido que la luz añade energía a las partículas, calentándolas o poniéndolas en movimiento. Sin embargo, un equipo internacional de científicos acaba de documentar lo opuesto: la luz puede actuar como un freno invisible a escalas casi imposibles de imaginar.

El descubrimiento, liderado por el químico físico Sebastian Kruss de la Universidad de Ruhr en Bochum, revela que la intensidad luminosa tiene una relación inversa con la velocidad de movimiento de los nanotubos. Según Kruss, "este descubrimiento de la fricción cuántica inducida por luz cambia fundamentalmente nuestra comprensión de los procesos interfaciales. Nuestros experimentos muestran que la difusión disminuye cuando aumentamos la intensidad de la luz."

Los nanotubos utilizados en el estudio son extraordinariamente pequeños: 100.000 veces más delgados que un cabello humano. Los investigadores los suspendieron individualmente en agua y utilizaron análisis microscópico para observar su comportamiento bajo diferentes condiciones de iluminación. El resultado fue sorprendente: con luz añadida, los nanotubos se comportaban como si se movieran en un líquido más denso.

El mecanismo detrás de este efecto de frenado es la fricción cuántica, un fenómeno recientemente descubierto que opera a nivel electrónico. A diferencia de la fricción convencional, que resulta del contacto físico entre superficies, la fricción cuántica surge cuando las cargas eléctricas fluctuantes dentro de un material sólido se acoplan con las moléculas del líquido circundante.

Cuando los nanotubos se iluminaban y ralentizaban bajo la luz, los investigadores observaron la creación de excitones dentro del nanotube: partículas energéticas emparejadas compuestas por un electrón y un "hueco" donde solía estar un electrón. Estos excitones se acoplan con las moléculas de agua circundantes, transfiriendo momento y creando el efecto de frenado.

Kruss añade un detalle crucial que confirma el mecanismo: "Lo fascinante es que este efecto desaparece completamente cuando usamos nanotubos en los que las excitaciones electrónicas que conducen a la fluorescencia —conocidas como excitones— se ralentizan en defectos. Esto significa que es la movilidad de los excitones a lo largo del nanotube la que está en intercambio directo con el entorno y crea este efecto desacelerador."

Para detectar la actividad a nivel molecular, el equipo utilizó una técnica llamada espectroscopia de terahertz (THz). Esta tecnología emplea ondas electromagnéticas para medir la energía y el movimiento molecular, en este caso, la transferencia de energía al agua. Según la física teórica Marialore Sulpizi, también de la Universidad de Ruhr en Bochum, "tiene lugar una transferencia de momento pequeña pero medible. El agua no es un medio suave para el nanotube iluminado, sino que hay resistencia en la superficie que ralentiza el movimiento."

El fenómeno ilustra cómo, a escalas nanométricas, los límites entre la física de sólidos y la física de líquidos se desdibujan. En estas dimensiones, la rareza cuántica comienza a manifestarse de formas inesperadas. Las cargas móviles dentro del nanotube interactúan con las moléculas de agua, ralentizando todo el sistema. Esencialmente, la luz actúa como un freno sobre el material.

Las implicaciones prácticas de este descubrimiento podrían ser transformadoras. Si los investigadores logran controlar la fricción con luz, se abren múltiples aplicaciones. El equipo de investigación sugiere ejemplos concretos: guiar el movimiento de nanorrobots a través de un líquido y alterar con precisión las condiciones de reacciones químicas.

Martina Havenith, química física de la Universidad de Ruhr en Bochum, subraya la importancia del hallazgo: "Este conocimiento de que podemos controlar la fricción en la interfaz con el líquido mediante excitación electrónica en el sólido abre puertas completamente nuevas en ciencia de materiales y nanotecnología."

El estudio representa un avance fundamental en la comprensión de cómo la luz interactúa con la materia a escalas cuánticas, desafiando suposiciones básicas sobre la energía y el movimiento. Los resultados sugieren que futuras tecnologías podrían aprovechar este efecto para aplicaciones que van desde la medicina de precisión hasta la manufactura a nanoescala, donde el control fino del movimiento de partículas es crítico.

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Investigadores de la Universidad de Ruhr en Bochum, Alemania, han descubierto un fenómeno contrario a la intuición científica convencional: la luz puede ralentizar el movimiento de partículas a escala nanométrica en lugar de acelerarlo. El estudio, publicado en la revista Nature, demuestra que nanotubos de carbono fluorescentes se mueven significativamente más lentamente cuando se irradian con luz en solución acuosa, un efecto causado por la fricción cuántica y que abre nuevas posibilidades en nanotecnología y ciencia de materiales.

12 jul 2026
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Durante décadas, la sabiduría convencional ha sostenido que la luz añade energía a las partículas, calentándolas o poniéndolas en movimiento. Sin embargo, un equipo internacional de científicos acaba de documentar lo opuesto: la luz puede actuar como un freno invisible a escalas casi imposibles de imaginar.

El descubrimiento, liderado por el químico físico Sebastian Kruss de la Universidad de Ruhr en Bochum, revela que la intensidad luminosa tiene una relación inversa con la velocidad de movimiento de los nanotubos. Según Kruss, "este descubrimiento de la fricción cuántica inducida por luz cambia fundamentalmente nuestra comprensión de los procesos interfaciales. Nuestros experimentos muestran que la difusión disminuye cuando aumentamos la intensidad de la luz."

Los nanotubos utilizados en el estudio son extraordinariamente pequeños: 100.000 veces más delgados que un cabello humano. Los investigadores los suspendieron individualmente en agua y utilizaron análisis microscópico para observar su comportamiento bajo diferentes condiciones de iluminación. El resultado fue sorprendente: con luz añadida, los nanotubos se comportaban como si se movieran en un líquido más denso.

El mecanismo detrás de este efecto de frenado es la fricción cuántica, un fenómeno recientemente descubierto que opera a nivel electrónico. A diferencia de la fricción convencional, que resulta del contacto físico entre superficies, la fricción cuántica surge cuando las cargas eléctricas fluctuantes dentro de un material sólido se acoplan con las moléculas del líquido circundante.

Cuando los nanotubos se iluminaban y ralentizaban bajo la luz, los investigadores observaron la creación de excitones dentro del nanotube: partículas energéticas emparejadas compuestas por un electrón y un "hueco" donde solía estar un electrón. Estos excitones se acoplan con las moléculas de agua circundantes, transfiriendo momento y creando el efecto de frenado.

Kruss añade un detalle crucial que confirma el mecanismo: "Lo fascinante es que este efecto desaparece completamente cuando usamos nanotubos en los que las excitaciones electrónicas que conducen a la fluorescencia —conocidas como excitones— se ralentizan en defectos. Esto significa que es la movilidad de los excitones a lo largo del nanotube la que está en intercambio directo con el entorno y crea este efecto desacelerador."

Para detectar la actividad a nivel molecular, el equipo utilizó una técnica llamada espectroscopia de terahertz (THz). Esta tecnología emplea ondas electromagnéticas para medir la energía y el movimiento molecular, en este caso, la transferencia de energía al agua. Según la física teórica Marialore Sulpizi, también de la Universidad de Ruhr en Bochum, "tiene lugar una transferencia de momento pequeña pero medible. El agua no es un medio suave para el nanotube iluminado, sino que hay resistencia en la superficie que ralentiza el movimiento."

El fenómeno ilustra cómo, a escalas nanométricas, los límites entre la física de sólidos y la física de líquidos se desdibujan. En estas dimensiones, la rareza cuántica comienza a manifestarse de formas inesperadas. Las cargas móviles dentro del nanotube interactúan con las moléculas de agua, ralentizando todo el sistema. Esencialmente, la luz actúa como un freno sobre el material.

Las implicaciones prácticas de este descubrimiento podrían ser transformadoras. Si los investigadores logran controlar la fricción con luz, se abren múltiples aplicaciones. El equipo de investigación sugiere ejemplos concretos: guiar el movimiento de nanorrobots a través de un líquido y alterar con precisión las condiciones de reacciones químicas.

Martina Havenith, química física de la Universidad de Ruhr en Bochum, subraya la importancia del hallazgo: "Este conocimiento de que podemos controlar la fricción en la interfaz con el líquido mediante excitación electrónica en el sólido abre puertas completamente nuevas en ciencia de materiales y nanotecnología."

El estudio representa un avance fundamental en la comprensión de cómo la luz interactúa con la materia a escalas cuánticas, desafiando suposiciones básicas sobre la energía y el movimiento. Los resultados sugieren que futuras tecnologías podrían aprovechar este efecto para aplicaciones que van desde la medicina de precisión hasta la manufactura a nanoescala, donde el control fino del movimiento de partículas es crítico.

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