Científicos españoles logran mantener vivo un feto de oveja durante 21 días en placenta artificial
Investigadores de los hospitales Clínic y Sant Joan de Déu de Barcelona han conseguido mantener con vida un feto de oveja durante 21 días en un prototipo de placenta artificial, según anunciaron este viernes. El proyecto, que busca desarrollar una incubadora líquida para grandes prematuros humanos nacidos antes de la semana 26 de gestación, también logró que una oveja llamada Gaia sobreviviera 10 días en el dispositivo y ahora, con 13 meses de vida, presenta un desarrollo neurológico completamente normal.
El hito científico representa un avance significativo en la carrera global por desarrollar tecnología capaz de salvar a bebés extremadamente prematuros. Eduard Gratacós, líder del proyecto, afirmó que solo dos centros en el mundo han alcanzado este nivel: uno en Estados Unidos llegó a 28 días con su modelo y BCNatal, el consorcio de medicina maternofetal y neonatología integrado por el Sant Joan de Déu y el Clínic, ha conseguido los 21 días con otro modelo ovino, según informó el equipo investigador.
"Hemos conseguido demostrar que es posible tecnológicamente. Hemos conseguido que un modelo animal viva 21 días en la incubadora líquida. Y también hemos demostrado que estos recién nacidos puedan salir, sacarlos de esa vida en el sistema artificial y que sobrevivan con un desarrollo neurológico normal. El año de vida de Gaia es como 10 años en humanos", dijo Gratacós. Los científicos esperan empezar a ensayar este sistema con humanos en tres años, según el anuncio.
El caso de Gaia, la oveja que sobrevivió 10 días en la placenta artificial y ahora tiene 13 meses con desarrollo posnatal normal, demuestra que la transición desde el dispositivo a la vida extrauterina es viable. Este logro pone el broche a una nueva fase del proyecto científico para desarrollar una incubadora líquida que recree las condiciones de la placenta materna.
El problema que busca resolver
En Europa nacen cada año unos 25.000 bebés extremadamente prematuros, según datos del proyecto. Los prematuros extremos, que llegan al mundo con menos de seis meses de gestación, representan un desafío médico crítico: con menos de un kilo de peso, ni los pulmones, ni los intestinos, ni el cerebro están totalmente desarrollados. Estos recién nacidos necesitan apoyo respiratorio y alimentación intravenosa, pero el riesgo de complicaciones es altísimo. La mortalidad puede alcanzar el 75% y la mayoría de los supervivientes padecen secuelas, según explicaron los investigadores.
La placenta natural es el hogar del feto durante 40 semanas. En esa bolsa de unos tres centímetros de grosor, flotando en líquido amniótico que le aísla del mundo exterior, el bebé recibe alimento y oxígeno vitales para su desarrollo. Cuando un bebé nace demasiado pronto, especialmente antes de la semana 26, las posibilidades de supervivencia sin secuelas graves son limitadas con la tecnología actual.
Cómo funciona la placenta artificial
El prototipo de placenta artificial es una especie de incubadora líquida que reproduce, de la forma más fiel posible, la vida uterina. Tiene un entorno líquido y el prematuro puede seguir desarrollándose conectado a un sistema de circulación extracorpórea a través de su cordón umbilical. Este circuito ha sido específicamente diseñado para facilitar la circulación sanguínea, simulando lo que ocurre de forma natural en la vida intrauterina, según describió el equipo.
"El reto es conseguir que la sangre, que tiene unos 80 mililitros, vaya por un circuito, no pierda ni un grado de temperatura, y se alimente y le llegue oxígeno por él. Es una filigrana tecnológica muy grande", explicó Gratacós. La biobolsa artificial busca engañar a la naturaleza para que el feto no sepa que ha salido del útero de la madre, añadió el investigador.
Los científicos han ido perfeccionando el dispositivo y las mejoras técnicas, junto con la optimización de los protocolos de apoyo médico que contemplan la administración de nutrición, hormonas y otras medicaciones, así como la previsión de distintos escenarios médicos, han permitido mejorar la supervivencia en el sistema y lograr una transición neonatal exitosa, según explicaron este viernes.
Resultados y validación científica
Los investigadores han ensayado la factibilidad de esta incubadora líquida con fetos de oveja. Gratacós explicó que, para demostrar la viabilidad del proyecto, habían situado el mínimo de supervivencia en la placenta artificial entre 10 y 14 días. "Hemos demostrado que es viable de forma solvente. Hemos conseguido pruebas científicas sólidas", señaló el líder del proyecto.
Con Gaia, que ya tiene más de un año de vida posnatal fuera del dispositivo, también han demostrado que se pueden lograr buenos resultados en neurodesarrollo con este modelo. A nivel neurológico, la oveja tiene una evolución completamente normal, según confirmaron los investigadores.
Los avances se han presentado en congresos especializados y tienen un artículo publicado en una revista científica revisada por pares de cuando lograron llegar a los nueve días de supervivencia en uno de sus prototipos, según informó el equipo.
La transición a la vida extrauterina
Esa transición simula los pasos previstos para su aplicación futura en humanos: el traslado de la incubadora líquida a una incubadora convencional cuando los órganos del bebé hayan madurado. Elisenda Eixart, coordinadora del proyecto, sostiene que esa parte ha sido "la más fácil" de todo el proceso porque "es muy parecido a lo que pasa en el nacimiento".
"Se hace igual. Se abre la incubadora líquida, se les intuba porque siguen siendo aún prematuros, van a una incubadora tradicional y se practica el manejo neonatal habitual. Lo que hacemos con la incubadora líquida es alargar el periodo de fisiología fetal, pero siguen siendo prematuros cuando nacen y todavía necesitan apoyo", explicó Eixart.
Próximos pasos y contexto global
Para la siguiente fase del proyecto, los investigadores han creado una spin-off y centrarán esfuerzos en introducir una mejora tecnológica, en colaboración con la industria, para adaptar el sistema a su uso en humanos. En esta etapa también se desarrollarán los preparativos éticos y legales para que pueda aprobarse un estudio en humanos, según indicaron los hospitales.
Los hospitales prevén la entrada de financiación externa y la Fundación La Caixa, que ya ha invertido siete millones de euros en este proyecto, ha anunciado que seguirá apoyándolo, según el anuncio.
Hay apenas cuatro grupos científicos más en todo el mundo que estén detrás de una placenta artificial: uno en Filadelfia, que ha logrado los 28 días de supervivencia, y otro en Michigan, ambos en Estados Unidos; un consorcio entre Australia y Japón; y otro en Toronto, Canadá, según detalló el equipo español.
En declaraciones al portal SMC en 2023, cuando se presentó otro avance del proyecto de Gratacós, Kelly Werner, profesora adjunta de Pediatría de la División de Neonatología de la Universidad de Columbia, reflexionó: "Aunque se trata de un avance alentador, la placenta artificial no pretende sustituir a la placenta natural. Es decir, a pesar de estos avances, debemos hacer todo lo posible por apoyar la salud materna y disminuir los factores de riesgo que conducen al parto prematuro".
Gratacós concluyó sobre los desafíos pendientes: "Es un proyecto de retos extraordinarios. Tenemos que crear una tecnología para conseguir engañar a la naturaleza para que el feto no sepa que ha salido [del útero] de la madre. Es una complejidad sin precedentes, pero hemos demostrado que es viable científicamente. Ahora es importante que estas pruebas científicas se puedan homologar y construir un contexto bioético para definir bien los candidatos donde sería razonable usar este sistema".



