Científicos identifican los virus con mayor riesgo de causar la próxima pandemia mundial
Ciencia

Científicos identifican los virus con mayor riesgo de causar la próxima pandemia mundial

Un equipo de investigadores de la Universidad de Edimburgo ha publicado un catálogo que identifica los 239 virus de ARN que infectan a humanos y evalúa cuáles representan la mayor amenaza pandémica, revelando que los virus capaces de transmitirse entre personas constituyen un peligro mucho mayor que aquellos que solo saltan de animales a humanos, según un análisis que predijo con precisión características del SARS-CoV-2 antes de la pandemia de COVID-19.

CIENCIA8 JUL 2026

En un año típico, los científicos descubren entre dos y tres virus que nunca antes se habían observado en personas, según investigadores de la Universidad de Edimburgo. Esta tendencia se ha mantenido relativamente estable desde la década de 1960, aunque el número fluctúa anualmente.

La mayoría de estos virus atraen poca atención y muchos desaparecen por completo, quedando prácticamente olvidados, según el equipo de investigación. Sin embargo, en el extremo opuesto del espectro, el descubrimiento del VIH-1 en 1983 y del SARS-CoV-2 en 2020 presagiaron las pandemias de sida y COVID-19, respectivamente, ambas responsables de la muerte de decenas de millones de personas.

El equipo de la Universidad de Edimburgo ha estado utilizando las lecciones de la historia viral para ayudar a responder una pregunta crucial: cuando un científico encuentre un virus inusual o desconocido en un paciente, probablemente en los próximos meses, cómo sabrá si podría desencadenar una emergencia de salud pública de la misma escala que el sida o COVID.

**Los virus de ARN como principal amenaza**

Las pandemias adoptan muchas formas, pero en tiempos recientes los mayores culpables han sido virus con genomas compuestos de ARN, en lugar del ADN más familiar, según la investigación. Se han identificado miles de especies de virus de ARN y puede haber millones, pero solo 239 infectan a humanos, según el catálogo recientemente publicado por el equipo.

El tipo y la gravedad de la enfermedad son indicadores importantes, pero no habrá pandemia a menos que el virus pueda propagarse entre personas, explican los investigadores. Esto podría implicar contacto físico, inhalación de partículas en el aire, exposición a sangre o heces, o la picadura de un mosquito o garrapata.

Para dos tercios de los virus en la lista del equipo, es altamente improbable que una persona infectada transmita su infección a otros, según el estudio. Estos se conocen como virus zoonóticos, lo que significa que las personas generalmente los contraen de animales en lugar de otras personas. La rabia es un ejemplo de este tipo de virus.

**La evolución viral y la amenaza de la gripe aviar**

Aunque esto suena tranquilizador, los virus evolucionan rápidamente y existe una preocupación comprensible de que un virus zoonótico pueda adquirir la capacidad de propagarse entre humanos, según los investigadores. Esta es la razón por la que los científicos están tan preocupados por la gripe aviar.

Sin embargo, no existe ningún ejemplo documentado de un virus de ARN que haya logrado esto, según el equipo de Edimburgo. La rabia no lo ha hecho, a pesar de que hay decenas de miles de casos humanos cada año.

**Virus con capacidad de transmisión humana: la verdadera amenaza**

Una amenaza mucho mayor proviene de virus que ya tienen la capacidad de propagarse de persona a persona, según la investigación. Estos podrían volverse aún más transmisibles, como lo hizo una serie de variantes del SARS-CoV-2, pero cruzaron desde animales ya con la capacidad de propagarse entre personas.

En el pasado distante, ese fue probablemente el origen del sarampión, las paperas y la rubéola, junto con docenas de virus asociados con resfriados e infecciones gastrointestinales, según los investigadores.

Luego están los virus que son capaces de propagarse entre humanos pero que, hasta ahora, solo han causado brotes limitados, explica el equipo. Esto se debe a que su número R (cuántas personas, en promedio, infecta una persona contagiada) es demasiado bajo y las cadenas de infección eventualmente se extinguen por sí solas.

Pero los números R pueden cambiar, por ejemplo, cuando un virus previamente confinado a aldeas remotas llega a una ciudad, según los investigadores. Eso sucedió con el virus del ébola Zaire en África occidental en 2014.

**El catálogo predictivo de brotes**

Solo ha habido unas pocas docenas de nombres en la lista de virus de brote del equipo, pero es un poderoso predictor de emergencias de salud pública, según la investigación. El virus del ébola Zaire, los virus transmitidos por insectos Chikungunya, Zika y Oropouche, y la viruela del mono (un virus de ADN) fueron participantes originales, y todos han causado epidemias importantes.

Algunos virus más raros en la lista también se han vuelto más familiares, según el equipo. Uno es el hantavirus Andes, responsable de un brote reciente en un crucero. Otro es el virus del ébola Bundibugyo, que actualmente se está propagando en África central.

**Prediciendo la próxima pandemia**

Los datos del equipo también pueden ayudar a predecir cómo podría ser un futuro virus pandémico, a veces llamado enfermedad X, según los investigadores. COVID es una buena ilustración de esto.

En 2019, el equipo demostró que los virus altamente transmisibles tienden a estar estrechamente relacionados con otros virus que se propagan entre humanos, pero emergen por separado de los animales, según la investigación. Esa resultó ser una descripción perfecta del SARS-CoV-2, muy similar al coronavirus SARS original pero adquirido de forma independiente (y quizás indirectamente) de murciélagos.

Un año antes, la Organización Mundial de la Salud había propuesto un coronavirus similar al SARS como candidato para la enfermedad X, según los investigadores. Por eso los científicos estaban alarmados por COVID desde el principio: era exactamente lo que habían estado buscando.

Por el contrario, ni el virus Andes ni el Bundibugyo tienen el perfil adecuado para iniciar una pandemia global, según el equipo. Pero si fuera, por ejemplo, un virus novedoso relacionado con el sarampión, entonces sería una historia diferente, explican los investigadores. En ese escenario, habría una posibilidad real de una emergencia mundial mucho peor que COVID.

**La importancia de la detección temprana**

Andes y Bundibugyo refuerzan una lección importante: ambos se habían estado propagando durante semanas antes de ser detectados, según la investigación. Lo mismo ocurrió con COVID.

Encontrar y comprender nuevos virus más rápido negaría a la próxima pandemia la misma ventaja inicial y podría marcar una gran diferencia en el eventual costo en vidas y medios de subsistencia, concluyen los investigadores de la Universidad de Edimburgo.

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8 jul 2026
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En un año típico, los científicos descubren entre dos y tres virus que nunca antes se habían observado en personas, según investigadores de la Universidad de Edimburgo. Esta tendencia se ha mantenido relativamente estable desde la década de 1960, aunque el número fluctúa anualmente.

La mayoría de estos virus atraen poca atención y muchos desaparecen por completo, quedando prácticamente olvidados, según el equipo de investigación. Sin embargo, en el extremo opuesto del espectro, el descubrimiento del VIH-1 en 1983 y del SARS-CoV-2 en 2020 presagiaron las pandemias de sida y COVID-19, respectivamente, ambas responsables de la muerte de decenas de millones de personas.

El equipo de la Universidad de Edimburgo ha estado utilizando las lecciones de la historia viral para ayudar a responder una pregunta crucial: cuando un científico encuentre un virus inusual o desconocido en un paciente, probablemente en los próximos meses, cómo sabrá si podría desencadenar una emergencia de salud pública de la misma escala que el sida o COVID.

**Los virus de ARN como principal amenaza**

Las pandemias adoptan muchas formas, pero en tiempos recientes los mayores culpables han sido virus con genomas compuestos de ARN, en lugar del ADN más familiar, según la investigación. Se han identificado miles de especies de virus de ARN y puede haber millones, pero solo 239 infectan a humanos, según el catálogo recientemente publicado por el equipo.

El tipo y la gravedad de la enfermedad son indicadores importantes, pero no habrá pandemia a menos que el virus pueda propagarse entre personas, explican los investigadores. Esto podría implicar contacto físico, inhalación de partículas en el aire, exposición a sangre o heces, o la picadura de un mosquito o garrapata.

Para dos tercios de los virus en la lista del equipo, es altamente improbable que una persona infectada transmita su infección a otros, según el estudio. Estos se conocen como virus zoonóticos, lo que significa que las personas generalmente los contraen de animales en lugar de otras personas. La rabia es un ejemplo de este tipo de virus.

**La evolución viral y la amenaza de la gripe aviar**

Aunque esto suena tranquilizador, los virus evolucionan rápidamente y existe una preocupación comprensible de que un virus zoonótico pueda adquirir la capacidad de propagarse entre humanos, según los investigadores. Esta es la razón por la que los científicos están tan preocupados por la gripe aviar.

Sin embargo, no existe ningún ejemplo documentado de un virus de ARN que haya logrado esto, según el equipo de Edimburgo. La rabia no lo ha hecho, a pesar de que hay decenas de miles de casos humanos cada año.

**Virus con capacidad de transmisión humana: la verdadera amenaza**

Una amenaza mucho mayor proviene de virus que ya tienen la capacidad de propagarse de persona a persona, según la investigación. Estos podrían volverse aún más transmisibles, como lo hizo una serie de variantes del SARS-CoV-2, pero cruzaron desde animales ya con la capacidad de propagarse entre personas.

En el pasado distante, ese fue probablemente el origen del sarampión, las paperas y la rubéola, junto con docenas de virus asociados con resfriados e infecciones gastrointestinales, según los investigadores.

Luego están los virus que son capaces de propagarse entre humanos pero que, hasta ahora, solo han causado brotes limitados, explica el equipo. Esto se debe a que su número R (cuántas personas, en promedio, infecta una persona contagiada) es demasiado bajo y las cadenas de infección eventualmente se extinguen por sí solas.

Pero los números R pueden cambiar, por ejemplo, cuando un virus previamente confinado a aldeas remotas llega a una ciudad, según los investigadores. Eso sucedió con el virus del ébola Zaire en África occidental en 2014.

**El catálogo predictivo de brotes**

Solo ha habido unas pocas docenas de nombres en la lista de virus de brote del equipo, pero es un poderoso predictor de emergencias de salud pública, según la investigación. El virus del ébola Zaire, los virus transmitidos por insectos Chikungunya, Zika y Oropouche, y la viruela del mono (un virus de ADN) fueron participantes originales, y todos han causado epidemias importantes.

Algunos virus más raros en la lista también se han vuelto más familiares, según el equipo. Uno es el hantavirus Andes, responsable de un brote reciente en un crucero. Otro es el virus del ébola Bundibugyo, que actualmente se está propagando en África central.

**Prediciendo la próxima pandemia**

Los datos del equipo también pueden ayudar a predecir cómo podría ser un futuro virus pandémico, a veces llamado enfermedad X, según los investigadores. COVID es una buena ilustración de esto.

En 2019, el equipo demostró que los virus altamente transmisibles tienden a estar estrechamente relacionados con otros virus que se propagan entre humanos, pero emergen por separado de los animales, según la investigación. Esa resultó ser una descripción perfecta del SARS-CoV-2, muy similar al coronavirus SARS original pero adquirido de forma independiente (y quizás indirectamente) de murciélagos.

Un año antes, la Organización Mundial de la Salud había propuesto un coronavirus similar al SARS como candidato para la enfermedad X, según los investigadores. Por eso los científicos estaban alarmados por COVID desde el principio: era exactamente lo que habían estado buscando.

Por el contrario, ni el virus Andes ni el Bundibugyo tienen el perfil adecuado para iniciar una pandemia global, según el equipo. Pero si fuera, por ejemplo, un virus novedoso relacionado con el sarampión, entonces sería una historia diferente, explican los investigadores. En ese escenario, habría una posibilidad real de una emergencia mundial mucho peor que COVID.

**La importancia de la detección temprana**

Andes y Bundibugyo refuerzan una lección importante: ambos se habían estado propagando durante semanas antes de ser detectados, según la investigación. Lo mismo ocurrió con COVID.

Encontrar y comprender nuevos virus más rápido negaría a la próxima pandemia la misma ventaja inicial y podría marcar una gran diferencia en el eventual costo en vidas y medios de subsistencia, concluyen los investigadores de la Universidad de Edimburgo.

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