Científicos logran reproducir en laboratorio el mecanismo de extracción de energía de agujeros negros
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Científicos logran reproducir en laboratorio el mecanismo de extracción de energía de agujeros negros

Investigadores de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY) han demostrado experimentalmente por primera vez el mecanismo de Penrose, una teoría propuesta hace décadas por el físico Roger Penrose que sugiere que es posible extraer energía de agujeros negros en rotación. Utilizando ondas de radio moduladas para simular el comportamiento del espacio alrededor de un agujero negro, el equipo logró reproducir los efectos de torsión del espaciotiempo predichos por la teoría, abriendo nuevas posibilidades para comprender los objetos más extremos del universo conocido.

CIENCIA12 JUL 2026

El mecanismo de Penrose, nombrado así en honor al físico británico Sir Roger Penrose, se basa en una idea revolucionaria: la región del espacio que rodea a un agujero negro en rotación, conocida como ergosfera, puede ser explotada para obtener energía. Penrose realizó cálculos teóricos demostrando que la torsión del espaciotiempo alrededor de un agujero negro giratorio podría generar energía aprovechable.

La ergosfera es una región de espaciotiempo que se encuentra entre el horizonte de eventos (la línea de no retorno de un agujero negro) y una frontera exterior. A diferencia del horizonte de eventos, los objetos dentro de la ergosfera aún pueden escapar, aunque experimentan efectos extremos de arrastre de marco, un fenómeno donde la rotación del agujero negro tuerce literalmente el tejido del espacio alrededor de él.

Según la teoría de Penrose, un objeto que penetrara la ergosfera, liberara energía mediante desintegración o colisión, y saliera nuevamente, podría emerger con más energía de la que tenía al entrar. Este proceso aprovecha directamente la rotación del agujero negro para amplificar la energía. El físico Yakov Zel'dovich posteriormente propuso que ondas que rebotaran en objetos que giran lo suficientemente rápido podrían experimentar un efecto similar de amplificación energética.

El desafío fundamental para probar esta teoría ha sido obvio: los agujeros negros no son accesibles para experimentación directa. Por esta razón, Hadiseh Nasari, autora principal del estudio, y su equipo en CUNY buscaron análogos experimentales que pudieran reproducir los efectos teóricos sin requerir un agujero negro real.

El equipo utilizó ondas de radio moduladas para simular la rotación extrema del espacio alrededor de un agujero negro. Mediante la manipulación cuidadosa de frecuencias de ondas de radio, los investigadores generaron un nivel de rotación efectiva que ningún sistema mecánico podría alcanzar. Para analizar este "agujero negro de ondas de radio", aplicaron la teoría de Floquet, un marco matemático que permite entender sistemas sometidos a perturbaciones periódicas.

La teoría de Floquet es conceptualmente similar a lo que ocurre cuando se empuja a un niño en un columpio: cada empujón debe sincronizarse con las oscilaciones naturales del movimiento para transferir energía de manera eficiente. En el experimento de CUNY, las interacciones entre las ondas de radio y las rotaciones rápidas de las frecuencias cambiantes funcionaban de manera análoga, permitiendo que pequeñas cantidades de energía se transfirieran con cada "empujón" del sistema.

Los resultados fueron concluyentes. Según Hady Moussa, coautor principal y estudiante de doctorado en CUNY, "las ondas con las características rotacionales apropiadas extrajeron energía del sistema y se amplificaron, reproduciendo la física esencial del proceso de Penrose-Zel'dovich". Esto significa que el experimento no solo confirmó la teoría, sino que demostró que los principios físicos subyacentes funcionan exactamente como se predijo hace décadas.

Nasari explicó la importancia más amplia del hallazgo: "Este experimento exitoso traslada ideas sobre dinámicas rotacionales extremas de la teoría a la práctica y crea una plataforma experimental versátil para explorar un amplio rango de fenómenos en la intersección de la astrofísica, la física de ondas y la ciencia cuántica".

El significado de este trabajo va más allá de la confirmación teórica. El experimento proporciona a los astrofísicos una herramienta nueva y accesible para estudiar algunos de los objetos más extremos del universo conocido sin necesidad de observaciones astronómicas directas. Aunque la idea de una central eléctrica alimentada por agujeros negros sigue siendo ciencia ficción, este trabajo demuestra que los principios fundamentales que la sustentan son sólidos y reproducibles en condiciones de laboratorio controladas.

La investigación fue publicada en la revista Nature, una de las publicaciones científicas más prestigiosas del mundo, lo que subraya la importancia de los hallazgos para la comunidad científica internacional. El trabajo abre nuevas líneas de investigación en la comprensión de fenómenos astrofísicos extremos y podría tener implicaciones para teorías futuras sobre la energía y la dinámica en regiones de espaciotiempo altamente curvado.

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Investigadores de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY) han demostrado experimentalmente por primera vez el mecanismo de Penrose, una teoría propuesta hace décadas por el físico Roger Penrose que sugiere que es posible extraer energía de agujeros negros en rotación. Utilizando ondas de radio moduladas para simular el comportamiento del espacio alrededor de un agujero negro, el equipo logró reproducir los efectos de torsión del espaciotiempo predichos por la teoría, abriendo nuevas posibilidades para comprender los objetos más extremos del universo conocido.

12 jul 2026
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El mecanismo de Penrose, nombrado así en honor al físico británico Sir Roger Penrose, se basa en una idea revolucionaria: la región del espacio que rodea a un agujero negro en rotación, conocida como ergosfera, puede ser explotada para obtener energía. Penrose realizó cálculos teóricos demostrando que la torsión del espaciotiempo alrededor de un agujero negro giratorio podría generar energía aprovechable.

La ergosfera es una región de espaciotiempo que se encuentra entre el horizonte de eventos (la línea de no retorno de un agujero negro) y una frontera exterior. A diferencia del horizonte de eventos, los objetos dentro de la ergosfera aún pueden escapar, aunque experimentan efectos extremos de arrastre de marco, un fenómeno donde la rotación del agujero negro tuerce literalmente el tejido del espacio alrededor de él.

Según la teoría de Penrose, un objeto que penetrara la ergosfera, liberara energía mediante desintegración o colisión, y saliera nuevamente, podría emerger con más energía de la que tenía al entrar. Este proceso aprovecha directamente la rotación del agujero negro para amplificar la energía. El físico Yakov Zel'dovich posteriormente propuso que ondas que rebotaran en objetos que giran lo suficientemente rápido podrían experimentar un efecto similar de amplificación energética.

El desafío fundamental para probar esta teoría ha sido obvio: los agujeros negros no son accesibles para experimentación directa. Por esta razón, Hadiseh Nasari, autora principal del estudio, y su equipo en CUNY buscaron análogos experimentales que pudieran reproducir los efectos teóricos sin requerir un agujero negro real.

El equipo utilizó ondas de radio moduladas para simular la rotación extrema del espacio alrededor de un agujero negro. Mediante la manipulación cuidadosa de frecuencias de ondas de radio, los investigadores generaron un nivel de rotación efectiva que ningún sistema mecánico podría alcanzar. Para analizar este "agujero negro de ondas de radio", aplicaron la teoría de Floquet, un marco matemático que permite entender sistemas sometidos a perturbaciones periódicas.

La teoría de Floquet es conceptualmente similar a lo que ocurre cuando se empuja a un niño en un columpio: cada empujón debe sincronizarse con las oscilaciones naturales del movimiento para transferir energía de manera eficiente. En el experimento de CUNY, las interacciones entre las ondas de radio y las rotaciones rápidas de las frecuencias cambiantes funcionaban de manera análoga, permitiendo que pequeñas cantidades de energía se transfirieran con cada "empujón" del sistema.

Los resultados fueron concluyentes. Según Hady Moussa, coautor principal y estudiante de doctorado en CUNY, "las ondas con las características rotacionales apropiadas extrajeron energía del sistema y se amplificaron, reproduciendo la física esencial del proceso de Penrose-Zel'dovich". Esto significa que el experimento no solo confirmó la teoría, sino que demostró que los principios físicos subyacentes funcionan exactamente como se predijo hace décadas.

Nasari explicó la importancia más amplia del hallazgo: "Este experimento exitoso traslada ideas sobre dinámicas rotacionales extremas de la teoría a la práctica y crea una plataforma experimental versátil para explorar un amplio rango de fenómenos en la intersección de la astrofísica, la física de ondas y la ciencia cuántica".

El significado de este trabajo va más allá de la confirmación teórica. El experimento proporciona a los astrofísicos una herramienta nueva y accesible para estudiar algunos de los objetos más extremos del universo conocido sin necesidad de observaciones astronómicas directas. Aunque la idea de una central eléctrica alimentada por agujeros negros sigue siendo ciencia ficción, este trabajo demuestra que los principios fundamentales que la sustentan son sólidos y reproducibles en condiciones de laboratorio controladas.

La investigación fue publicada en la revista Nature, una de las publicaciones científicas más prestigiosas del mundo, lo que subraya la importancia de los hallazgos para la comunidad científica internacional. El trabajo abre nuevas líneas de investigación en la comprensión de fenómenos astrofísicos extremos y podría tener implicaciones para teorías futuras sobre la energía y la dinámica en regiones de espaciotiempo altamente curvado.

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