Cohete New Glenn de Blue Origin explota durante prueba en Florida y reabre debate sobre impacto ambiental de lanzamientos espaciales
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Cohete New Glenn de Blue Origin explota durante prueba en Florida y reabre debate sobre impacto ambiental de lanzamientos espaciales

Un cohete New Glenn de la compañía Blue Origin explotó durante una prueba de motores en Cabo Cañaveral, Florida, el 28 de mayo de 2026, enviando una bola de fuego al cielo nocturno y sacudiendo viviendas cercanas, según reportó la empresa. La explosión, que no dejó heridos, destruyó la plataforma de lanzamiento y arrojó escombros potencialmente peligrosos al océano, reavivando preocupaciones sobre el impacto ambiental de los fallos en cohetes espaciales en un momento de crecimiento acelerado de la industria.

CIENCIA30 MAY 2026

Un cohete New Glenn de Blue Origin explotó durante una prueba rutinaria de motores en su plataforma de lanzamiento en Cabo Cañaveral, Florida, el 28 de mayo de 2026, según informó la compañía. La explosión generó una bola de fuego visible en el cielo nocturno y sacudió viviendas en áreas cercanas, aunque no se reportaron heridos, según Euronews.

La compañía confirmó que el incidente destruyó la plataforma de lanzamiento y dañó varios edificios cercanos. Escombros potencialmente peligrosos del cohete fueron arrojados al océano y se espera que lleguen a la costa en los próximos días, según reportes iniciales citados por la BBC.

Blue Origin, propiedad del fundador de Amazon Jeff Bezos, se encuentra investigando las causas del incidente. La explosión ocurrió durante lo que la empresa describió como una prueba rutinaria de encendido de motores, un procedimiento estándar antes de los lanzamientos reales.

El incidente se produce en un contexto de creciente escrutinio sobre el impacto ambiental de los lanzamientos espaciales, particularmente cuando las cosas salen mal. Cabo Cañaveral, famoso como base de lanzamientos de la NASA, alberga aproximadamente 1.133 especies de plantas, 141 especies de peces, 74 anfibios y reptiles, 318 aves y 29 mamíferos diferentes dentro de sus límites, según Don Dankert, jefe del equipo de gestión ambiental del Centro Espacial Kennedy de la NASA. Veintiuna de estas especies están protegidas federalmente, incluyendo manatíes, tortugas marinas y águilas calvas americanas, según la BBC.

La explosión del New Glenn recuerda al primer lanzamiento del cohete Starship de SpaceX el 20 de abril de 2023 en Boca Chica, Texas, que también terminó en desastre. Aquel cohete explotó tres minutos y 57 segundos después del despegue, pero el daño más significativo ocurrió en tierra: la plataforma de lanzamiento fue destruida y el cohete abrió un cráter en la estructura, enviando arena, tierra, trozos de metal y concreto volando por el aire hasta 10 kilómetros de distancia, según documentó el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos.

Afortunadamente nadie resultó herido en el incidente de Starship, pero cámaras remotas capturaron parte del daño, la radio pública local reportó "ceniza" cayendo sobre comunidades cercanas y, posteriormente, que las áreas de conservación circundantes estaban llenas de escombros, según la BBC. El sitio de lanzamiento de Boca Chica está rodeado por parques estatales y tierras de refugio nacional de vida silvestre, un área importante para plantas protegidas y aves migratorias.

Antes del lanzamiento de Starship, SpaceX había acordado adherirse a estrictas condiciones ambientales y había probado la plataforma de lanzamiento con el cohete atornillado y los motores encendidos, pero no a máxima potencia. En una publicación en X después del lanzamiento, el propietario de SpaceX, Elon Musk, admitió que una "placa de acero masiva enfriada por agua" destinada a ir debajo del cohete en el despegue no estuvo lista a tiempo, según la BBC.

La compañía reconstruyó posteriormente la plataforma de lanzamiento con un diseño mejorado. Pero la explosión destacó lo que parece ser una preocupación creciente entre grupos ambientalistas. Con el número de objetos lanzados al espacio creciendo cada año, alcanzando ahora miles, y con nuevos lanzadores en desarrollo, muchas organizaciones ambientales están preocupadas por el impacto no intencionado de la tecnología de cohetes, particularmente cuando las cosas salen mal, según la BBC.

"Es difícil ver estas enormes explosiones", dijo Sarah Gaines Barmeyer, vicepresidenta adjunta de programas de conservación de la Asociación Nacional de Conservación de Parques de Estados Unidos (NPCA), según la BBC. "La cantidad de destrucción ambiental que causan con los escombros, y el potencial de incendios, contaminación del aire y del agua: nos gustaría ver más seguridad y pruebas antes de que estemos lanzando naves espaciales cerca de áreas protegidas".

Tras la explosión en Boca Chica, varios grupos de conservación presentaron una demanda legal contra los reguladores gubernamentales por permitir el lanzamiento. La NPCA, mientras tanto, está advirtiendo sobre el riesgo más amplio para las áreas costeras. Actualmente está haciendo campaña contra el desarrollo de un sitio de lanzamiento comercial en la costa del estado de Georgia cerca de un área silvestre protegida. El grupo también está entre los preocupados por los planes de expansión en Cabo Cañaveral en Florida, según la BBC.

Aunque aún no se ha examinado el alcance exacto de la contaminación arrojada en Cabo Cañaveral por la explosión del cohete de Blue Origin en mayo de 2026, los reportes iniciales indicaron que destruyó su plataforma de lanzamiento y dañó varios edificios cercanos, según la BBC.

El Departamento de la Fuerza Aérea de Estados Unidos está actualmente evaluando el impacto ambiental de construir una nueva plataforma de lanzamiento en Cabo Cañaveral para Starship, y recientemente celebró una serie de reuniones públicas en el área para medir la opinión local. Uno de los sitios propuestos para el cohete implicaría reurbanizar una plataforma de lanzamiento existente, pero el otro, un plan potencialmente más controvertido, significaría construir una completamente nueva más cerca del perímetro, según la BBC.

"Estos lugares están acostumbrados a los impactos de la industria espacial", dijo Barmeyer. "Pero lo que estamos viendo ahora con nuevas propuestas es que están empezando a acercarse cada vez más a áreas protegidas, y eso es lo que nos preocupa".

La NASA ha estado monitoreando los impactos de los lanzamientos desde el área durante más de 40 años, comenzando con los primeros vuelos del Transbordador Espacial. En una declaración, la NASA dijo a la BBC que después de 135 lanzamientos durante un período de 30 años, los impactos primarios fueron "la acumulación de partículas de aluminio, daño a la vegetación y pH temporalmente reducido en aguas adyacentes".

La NASA atribuye estos efectos al propelente quemado en los cohetes de combustible sólido del Transbordador, y dice que se registraron resultados similares después del lanzamiento de Artemis en noviembre de 2022, que usa la misma tecnología de cohetes sólidos. La agencia dice que también monitorea el agua, la calidad del aire y que "los impactos agudos de los lanzamientos del transbordador espacial en las poblaciones de vida silvestre fueron mínimos", según la BBC.

"Todos los vehículos utilizados en los lanzamientos de la NASA se prueban exhaustivamente antes de que se les permita partir", dijo Dankert. "Parte de ese proceso es garantizar que los impactos ambientales de estos lanzamientos sean mínimos y no causen daños a largo plazo al ecosistema".

Sin embargo, no todos los sitios de lanzamiento han mantenido tales estándares. El cosmódromo de Baikonur en Kazajistán, el primer puerto espacial del mundo, es una historia de advertencia de ambición espacial no regulada: vastas áreas de la estepa plana han sido envenenadas por combustible carcinogénico que se derramó de cohetes desechados, según la BBC.

En el puerto espacial europeo de Kourou en la Guayana Francesa, la Agencia Espacial Europea (ESA) se está preparando para el lanzamiento inaugural de su propio cohete gigante, Ariane-6. El puerto espacial europeo de 650 kilómetros cuadrados está ubicado justo al norte del ecuador, bordeado por pantanos de manglares y rodeado de selva tropical, hogar de una rica biodiversidad de plantas y animales, incluidos jaguares, la tercera especie de felino más grande del mundo y considerada una especie "casi amenazada", según la BBC.

"Está muy bien preservado", dijo Luce Fabreguettes, jefa de infraestructura para la dirección de transporte espacial de la ESA. "Dentro del perímetro del puerto espacial no hay agricultura, por lo que no hay productos químicos ni pesticidas, y la caza dentro del área está prohibida".

El puerto espacial es constantemente monitoreado en cuanto a calidad del aire, suelo y agua, con medidas implementadas alrededor de edificios e infraestructura para proteger la vida silvestre. Una granja solar reciente, por ejemplo, se ha construido con una cerca que tiene agujeros para que las ranas pasen. Pero, al igual que con Cabo Cañaveral, cuando se trata del impacto de los lanzamientos, también han registrado niveles elevados de aluminio y acidez del escape de cohetes sólidos, según la BBC.

"Hay muy poco impacto, es muy transitorio y solo se extiende alrededor de 500 metros alrededor del sitio de lanzamiento", dijo Fabreguettes.

El ensamblaje final del primer Ariane 6 está teniendo lugar en la plataforma de lanzamiento en preparación para un lanzamiento en julio. Como Musk sin duda testificará, cuando se trata de vuelos inaugurales, el fracaso siempre es una opción. Y los veteranos del programa de lanzamiento de la ESA ciertamente estarán nerviosos.

El primer cohete Ariane 5 lanzado en junio de 1996 duró solo 39 segundos antes de explotar, resultado de un error de software. Si bien las expectativas siguen siendo altas para el vuelo de su sucesor, los planificadores de la misión ya han trabajado en escenarios del peor caso. Además de lanzar solo con una dirección del viento para llevar los escombros al mar, si el cohete se desintegra, está diseñado para desarmarse en piezas pequeñas para minimizar el daño cuando golpean el suelo, según la BBC.

Desde las primeras imágenes de nuestro frágil planeta azul verde desde el espacio, hasta los satélites actuales que monitorean nuestro clima y cambio climático, el espacio ha transformado nuestra visión del medio ambiente de la Tierra. Pero el desarrollo sin control de puertos espaciales o una carrera para desarrollar nuevos sistemas de lanzamiento sin considerar el impacto del riesgo de falla podría socavar ese esfuerzo, según la BBC.

Barmeyer es, sin embargo, optimista: "Realmente creemos que podemos encontrar un equilibrio aquí y que la industria y la conservación pueden existir lado a lado".

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Un cohete New Glenn de la compañía Blue Origin explotó durante una prueba de motores en Cabo Cañaveral, Florida, el 28 de mayo de 2026, enviando una bola de fuego al cielo nocturno y sacudiendo viviendas cercanas, según reportó la empresa. La explosión, que no dejó heridos, destruyó la plataforma de lanzamiento y arrojó escombros potencialmente peligrosos al océano, reavivando preocupaciones sobre el impacto ambiental de los fallos en cohetes espaciales en un momento de crecimiento acelerado de la industria.

30 may 2026
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Un cohete New Glenn de Blue Origin explotó durante una prueba rutinaria de motores en su plataforma de lanzamiento en Cabo Cañaveral, Florida, el 28 de mayo de 2026, según informó la compañía. La explosión generó una bola de fuego visible en el cielo nocturno y sacudió viviendas en áreas cercanas, aunque no se reportaron heridos, según Euronews.

La compañía confirmó que el incidente destruyó la plataforma de lanzamiento y dañó varios edificios cercanos. Escombros potencialmente peligrosos del cohete fueron arrojados al océano y se espera que lleguen a la costa en los próximos días, según reportes iniciales citados por la BBC.

Blue Origin, propiedad del fundador de Amazon Jeff Bezos, se encuentra investigando las causas del incidente. La explosión ocurrió durante lo que la empresa describió como una prueba rutinaria de encendido de motores, un procedimiento estándar antes de los lanzamientos reales.

El incidente se produce en un contexto de creciente escrutinio sobre el impacto ambiental de los lanzamientos espaciales, particularmente cuando las cosas salen mal. Cabo Cañaveral, famoso como base de lanzamientos de la NASA, alberga aproximadamente 1.133 especies de plantas, 141 especies de peces, 74 anfibios y reptiles, 318 aves y 29 mamíferos diferentes dentro de sus límites, según Don Dankert, jefe del equipo de gestión ambiental del Centro Espacial Kennedy de la NASA. Veintiuna de estas especies están protegidas federalmente, incluyendo manatíes, tortugas marinas y águilas calvas americanas, según la BBC.

La explosión del New Glenn recuerda al primer lanzamiento del cohete Starship de SpaceX el 20 de abril de 2023 en Boca Chica, Texas, que también terminó en desastre. Aquel cohete explotó tres minutos y 57 segundos después del despegue, pero el daño más significativo ocurrió en tierra: la plataforma de lanzamiento fue destruida y el cohete abrió un cráter en la estructura, enviando arena, tierra, trozos de metal y concreto volando por el aire hasta 10 kilómetros de distancia, según documentó el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos.

Afortunadamente nadie resultó herido en el incidente de Starship, pero cámaras remotas capturaron parte del daño, la radio pública local reportó "ceniza" cayendo sobre comunidades cercanas y, posteriormente, que las áreas de conservación circundantes estaban llenas de escombros, según la BBC. El sitio de lanzamiento de Boca Chica está rodeado por parques estatales y tierras de refugio nacional de vida silvestre, un área importante para plantas protegidas y aves migratorias.

Antes del lanzamiento de Starship, SpaceX había acordado adherirse a estrictas condiciones ambientales y había probado la plataforma de lanzamiento con el cohete atornillado y los motores encendidos, pero no a máxima potencia. En una publicación en X después del lanzamiento, el propietario de SpaceX, Elon Musk, admitió que una "placa de acero masiva enfriada por agua" destinada a ir debajo del cohete en el despegue no estuvo lista a tiempo, según la BBC.

La compañía reconstruyó posteriormente la plataforma de lanzamiento con un diseño mejorado. Pero la explosión destacó lo que parece ser una preocupación creciente entre grupos ambientalistas. Con el número de objetos lanzados al espacio creciendo cada año, alcanzando ahora miles, y con nuevos lanzadores en desarrollo, muchas organizaciones ambientales están preocupadas por el impacto no intencionado de la tecnología de cohetes, particularmente cuando las cosas salen mal, según la BBC.

"Es difícil ver estas enormes explosiones", dijo Sarah Gaines Barmeyer, vicepresidenta adjunta de programas de conservación de la Asociación Nacional de Conservación de Parques de Estados Unidos (NPCA), según la BBC. "La cantidad de destrucción ambiental que causan con los escombros, y el potencial de incendios, contaminación del aire y del agua: nos gustaría ver más seguridad y pruebas antes de que estemos lanzando naves espaciales cerca de áreas protegidas".

Tras la explosión en Boca Chica, varios grupos de conservación presentaron una demanda legal contra los reguladores gubernamentales por permitir el lanzamiento. La NPCA, mientras tanto, está advirtiendo sobre el riesgo más amplio para las áreas costeras. Actualmente está haciendo campaña contra el desarrollo de un sitio de lanzamiento comercial en la costa del estado de Georgia cerca de un área silvestre protegida. El grupo también está entre los preocupados por los planes de expansión en Cabo Cañaveral en Florida, según la BBC.

Aunque aún no se ha examinado el alcance exacto de la contaminación arrojada en Cabo Cañaveral por la explosión del cohete de Blue Origin en mayo de 2026, los reportes iniciales indicaron que destruyó su plataforma de lanzamiento y dañó varios edificios cercanos, según la BBC.

El Departamento de la Fuerza Aérea de Estados Unidos está actualmente evaluando el impacto ambiental de construir una nueva plataforma de lanzamiento en Cabo Cañaveral para Starship, y recientemente celebró una serie de reuniones públicas en el área para medir la opinión local. Uno de los sitios propuestos para el cohete implicaría reurbanizar una plataforma de lanzamiento existente, pero el otro, un plan potencialmente más controvertido, significaría construir una completamente nueva más cerca del perímetro, según la BBC.

"Estos lugares están acostumbrados a los impactos de la industria espacial", dijo Barmeyer. "Pero lo que estamos viendo ahora con nuevas propuestas es que están empezando a acercarse cada vez más a áreas protegidas, y eso es lo que nos preocupa".

La NASA ha estado monitoreando los impactos de los lanzamientos desde el área durante más de 40 años, comenzando con los primeros vuelos del Transbordador Espacial. En una declaración, la NASA dijo a la BBC que después de 135 lanzamientos durante un período de 30 años, los impactos primarios fueron "la acumulación de partículas de aluminio, daño a la vegetación y pH temporalmente reducido en aguas adyacentes".

La NASA atribuye estos efectos al propelente quemado en los cohetes de combustible sólido del Transbordador, y dice que se registraron resultados similares después del lanzamiento de Artemis en noviembre de 2022, que usa la misma tecnología de cohetes sólidos. La agencia dice que también monitorea el agua, la calidad del aire y que "los impactos agudos de los lanzamientos del transbordador espacial en las poblaciones de vida silvestre fueron mínimos", según la BBC.

"Todos los vehículos utilizados en los lanzamientos de la NASA se prueban exhaustivamente antes de que se les permita partir", dijo Dankert. "Parte de ese proceso es garantizar que los impactos ambientales de estos lanzamientos sean mínimos y no causen daños a largo plazo al ecosistema".

Sin embargo, no todos los sitios de lanzamiento han mantenido tales estándares. El cosmódromo de Baikonur en Kazajistán, el primer puerto espacial del mundo, es una historia de advertencia de ambición espacial no regulada: vastas áreas de la estepa plana han sido envenenadas por combustible carcinogénico que se derramó de cohetes desechados, según la BBC.

En el puerto espacial europeo de Kourou en la Guayana Francesa, la Agencia Espacial Europea (ESA) se está preparando para el lanzamiento inaugural de su propio cohete gigante, Ariane-6. El puerto espacial europeo de 650 kilómetros cuadrados está ubicado justo al norte del ecuador, bordeado por pantanos de manglares y rodeado de selva tropical, hogar de una rica biodiversidad de plantas y animales, incluidos jaguares, la tercera especie de felino más grande del mundo y considerada una especie "casi amenazada", según la BBC.

"Está muy bien preservado", dijo Luce Fabreguettes, jefa de infraestructura para la dirección de transporte espacial de la ESA. "Dentro del perímetro del puerto espacial no hay agricultura, por lo que no hay productos químicos ni pesticidas, y la caza dentro del área está prohibida".

El puerto espacial es constantemente monitoreado en cuanto a calidad del aire, suelo y agua, con medidas implementadas alrededor de edificios e infraestructura para proteger la vida silvestre. Una granja solar reciente, por ejemplo, se ha construido con una cerca que tiene agujeros para que las ranas pasen. Pero, al igual que con Cabo Cañaveral, cuando se trata del impacto de los lanzamientos, también han registrado niveles elevados de aluminio y acidez del escape de cohetes sólidos, según la BBC.

"Hay muy poco impacto, es muy transitorio y solo se extiende alrededor de 500 metros alrededor del sitio de lanzamiento", dijo Fabreguettes.

El ensamblaje final del primer Ariane 6 está teniendo lugar en la plataforma de lanzamiento en preparación para un lanzamiento en julio. Como Musk sin duda testificará, cuando se trata de vuelos inaugurales, el fracaso siempre es una opción. Y los veteranos del programa de lanzamiento de la ESA ciertamente estarán nerviosos.

El primer cohete Ariane 5 lanzado en junio de 1996 duró solo 39 segundos antes de explotar, resultado de un error de software. Si bien las expectativas siguen siendo altas para el vuelo de su sucesor, los planificadores de la misión ya han trabajado en escenarios del peor caso. Además de lanzar solo con una dirección del viento para llevar los escombros al mar, si el cohete se desintegra, está diseñado para desarmarse en piezas pequeñas para minimizar el daño cuando golpean el suelo, según la BBC.

Desde las primeras imágenes de nuestro frágil planeta azul verde desde el espacio, hasta los satélites actuales que monitorean nuestro clima y cambio climático, el espacio ha transformado nuestra visión del medio ambiente de la Tierra. Pero el desarrollo sin control de puertos espaciales o una carrera para desarrollar nuevos sistemas de lanzamiento sin considerar el impacto del riesgo de falla podría socavar ese esfuerzo, según la BBC.

Barmeyer es, sin embargo, optimista: "Realmente creemos que podemos encontrar un equilibrio aquí y que la industria y la conservación pueden existir lado a lado".

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