El Comité Olímpico Internacional (COI) anunció el jueves la reinstalación de pruebas genéticas para determinar el sexo femenino a partir de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, prohibiendo efectivamente la participación de atletas transgénero y un gran número de atletas intersexuales en deportes femeninos. La medida, que incluye una prueba única del gen SRY mediante muestra de saliva, hisopo bucal o muestra de sangre, revierte una política abandonada en 1999 tras ser catalogada como científicamente defectuosa y discriminatoria por la propia comunidad científica y la comisión de atletas del COI.
El Comité Olímpico Internacional reinstauró las pruebas de verificación sexual para atletas femeninas que competirán en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, una práctica que había sido abandonada hace 27 años por considerarse científicamente defectuosa y discriminatoria, según informó el organismo el jueves.
La presidenta del COI, Kirsty Coventry de Zimbabue, anunció que la política es resultado de una revisión "dirigida por expertos médicos", según declaró. La nueva normativa establece que la elegibilidad para cualquier evento de categoría femenina en los Juegos Olímpicos o cualquier otro evento del COI estará "limitada a mujeres biológicas, determinadas sobre la base de una prueba única del gen SRY", según el comunicado oficial del organismo.
La prueba se realizará mediante muestra de saliva, hisopo bucal o muestra de sangre, según el COI. El gen SRY se encuentra en el cromosoma Y, asociado con el sexo masculino, pero también está presente en mujeres intersexuales. La política establece que, "con la rara excepción" de atletas con Síndrome de Insensibilidad Completa a los Andrógenos (CAIS) o "otras raras diferencias o trastornos del desarrollo sexual (DSD) que no se benefician de los efectos anabólicos o de mejora del rendimiento de la testosterona", las atletas con resultado positivo en la prueba SRY no podrán participar en eventos olímpicos de categoría femenina.
La medida prohíbe efectivamente la participación de mujeres transgénero en todas las competencias femeninas olímpicas. Los hombres no estarán sujetos a pruebas de verificación sexual, según las fuentes. Las atletas que no califiquen para la categoría femenina podrán competir en la categoría masculina, según la nueva política.
Caster Semenya, la bicampeona olímpica sudafricana de 800 metros, calificó el domingo la reinstalación de las pruebas como "una falta de respeto para las mujeres", según declaró durante una conferencia de prensa en Ciudad del Cabo al margen de una competencia deportiva. "Fracasó. Y por eso fue eliminado", dijo Semenya sobre el sistema anterior de pruebas. "Para ti como mujer, ¿por qué serás sometida a pruebas para demostrar que encajas? Ya sabes, es como si ahora necesitáramos demostrar que somos dignas como mujeres para participar en deportes. Eso es una falta de respeto para las mujeres", agregó.
La atleta hiperandrogénica expresó decepción particular porque la medida fue tomada bajo el liderazgo de Coventry. "Para mí, personalmente, siendo ella una mujer proveniente de África, sabiendo cómo las mujeres africanas o las mujeres del sur global son afectadas por eso, por supuesto, causa daño", dijo Semenya. La sudafricana, que tiene cromosomas XY masculinos, se ha convertido en el símbolo de la lucha de las atletas hiperandrogénicas, una batalla por afirmar derechos que ha librado desde que ganó su primer título mundial en los 800 metros en 2009, tanto en las pistas de atletismo como en los tribunales.
El COI utilizó pruebas de sexo cromosómico entre 1968 y los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996, antes de abandonarlas en 1999 bajo presión de la comunidad científica, que cuestionó su efectividad, y de su propia comisión de atletas, según las fuentes. La posición fue adoptada tras las recomendaciones de un informe interno compilado por Johann Olav Koss, que argumentó que la prueba no solo era médicamente inconsistente, sino también discriminatoria porque solo se dirigía a mujeres, según estudios posteriores que detallaron el documento nunca publicado. Durante los treinta años que las pruebas estuvieron en vigor, nadie fue encontrado "como no siendo mujer", según una publicación del Journal of Genetic Counselling.
El informe interno del COI de hace tres décadas estableció que las pruebas eran científicamente defectuosas, discriminatorias y causaban trauma emocional a quienes eran sometidas a ellas, según Genetics In Medicine. Coventry colocó el tema en la cima de su agenda cuando asumió el cargo de presidenta del COI. En su primera reunión como nueva presidenta, dijo que ahora existe "apoyo abrumador" entre los miembros del Comité para "proteger la categoría femenina", según QueerAF.
La nueva política elimina una fuente potencial de conflicto entre el COI y Donald Trump en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles, según The Guardian. El presidente estadounidense emitió una orden ejecutiva prohibiendo a atletas transgénero participar en deportes femeninos poco después de asumir el cargo. Mientras deportes como natación, atletismo, ciclismo y remo han implementado prohibiciones, muchos otros han permitido que mujeres transgénero compitan en la categoría femenina si reducían sus niveles de testosterona, normalmente mediante un tratamiento farmacológico, según las fuentes.
La prohibición también cubrirá a atletas con diferencias en el desarrollo sexual (DSD), la condición rara en la que las hormonas, genes y órganos reproductivos de una persona pueden tener una combinación de características masculinas y femeninas, según The Guardian.
El COI implementa la nueva política después de que la competencia de boxeo femenino en los Juegos Olímpicos de París 2024 fuera sacudida por una controversia sobre los sexos de la boxeadora argelina Imane Khelif y Lin Yu-ting de Taipéi Chino, según las fuentes. Khelif y Lin fueron excluidas del campeonato mundial 2023 de la Asociación Internacional de Boxeo después de que la IBA dijera que habían fallado las pruebas de elegibilidad. Sin embargo, el COI permitió que ambas compitieran en los Juegos de París, diciendo que habían sido víctimas de "una decisión repentina y arbitraria de la IBA", según The Guardian. Ambas boxeadoras ganaron medallas de oro. Lin ha sido posteriormente autorizada para competir en la categoría femenina en eventos de World Boxing, según las fuentes.
Más de 100 grupos de derechos humanos han condenado la medida, calificando las directrices como "una respuesta contundente y discriminatoria que no está respaldada por la ciencia y viola el derecho internacional de derechos humanos", según The Guardian. Grupos incluyendo ILGA World, Humans of Sport y la Sport and Rights Alliance advirtieron que una política de pruebas sexuales y prohibición general sería "una erosión catastrófica de los derechos y la seguridad de las mujeres", según We Are Queer AF.
Andrea Florence, directora ejecutiva de la Sport & Rights Alliance, agregó que "la vigilancia de género y la exclusión dañan a todas las mujeres y niñas, y socavan la dignidad y la equidad que el COI afirma defender", según la misma fuente.
Comentaristas han señalado rápidamente que este es otro ejemplo de un cambio enmarcado como "protección de las mujeres" que busca resolver un problema inexistente, según We Are Queer AF. Su efecto será en cambio vigilar aún más la presentación de género de las mujeres y escribir un cheque en blanco para que los medios y comentaristas de derecha persigan retórica patriarcal y discriminatoria sin control, según el análisis de la misma publicación.
En las últimas décadas, los Juegos Olímpicos han visto solo una mujer transgénero competir: Laurel Hubbard, quien participó en la categoría femenina de más de 87 kg en 2021 como la primera mujer trans en tomar parte en los juegos, según We Are Queer AF. Ninguna atleta transgénero ha logrado una medalla olímpica, según la misma fuente.