

Colombia celebra este domingo elecciones presidenciales entre dos candidatos con posturas radicalmente opuestas sobre derechos fundamentales. El progresista Iván Cepeda defiende los derechos ya conquistados en aborto, eutanasia y matrimonio igualitario, mientras el ultraderechista Abelardo de la Espriella, aunque dice respetar la Constitución, no comparte estos avances y propone un "rescate moral de la nación" basado en la familia tradicional y la fe religiosa.
La segunda vuelta electoral en Colombia enfrenta dos proyectos de país diametralmente opuestos en materia de derechos civiles. Iván Cepeda, el candidato oficialista, y Abelardo de la Espriella, el ultraderechista sorpresa, representan visiones antagónicas sobre el aborto, la eutanasia, los derechos de la población LGBTIQ+ y el papel de la religión en la política, según reporta El País.
De la Espriella, un penalista que construyó su campaña sobre una imagen de orden, mano firme, familia tradicional y fe, ha convertido a su esposa e hijos en actores políticos visibles que aparecen junto al candidato en declaraciones públicas, vestidos con camisetas de Colombia o ropa blanca, y haciendo la seña militar de "Firmes por la patria", según la fuente.
En contraste, Cepeda ha construido una imagen austera y serena, haciendo del Estado laico una de sus banderas y sin referirse públicamente a su inclinación religiosa. Su esposa, la antropóloga Pilar Rueda, solo apareció en pocos medios después de la primera vuelta. "Vi un debate en el que los derechos de las mujeres, los derechos de poblaciones étnicas, de la población LGBTI, empiezan a ser no solamente desconocidos, sino atacados", dijo Rueda en entrevista a El País.
**El aborto en el centro del debate**
En Colombia, la interrupción voluntaria del embarazo hasta la semana 24 de gestación es un derecho desde una sentencia de la Corte Constitucional de 2022, según la fuente. Se trata de uno de los países con los plazos más amplios, junto a Países Bajos, Canadá o el Reino Unido.
Para revertir ese derecho habría que cambiar la Constitución y, aunque ninguno de los candidatos presidenciales lo propone, algunos de sus aliados sí. La senadora cristiana Sara Castellanos, del partido Salvación Nacional —la colectividad que avaló a De la Espriella— ha prometido impulsar un referendo constitucional para ello, según El País. Aunque el proceso es poco menos que improbable, la iniciativa señala los riesgos que vendrían de una victoria del ultra.
De la Espriella se describe a sí mismo como un "provida", el término que suelen usar quienes se oponen al aborto. "Defender la vida del indefenso es la más grande y hermosa de nuestras batallas. Razón, compromiso y acción por el futuro de Colombia. Esta tarea es cultural y moral. La mejor forma de cumplirla es en familia y de la mano de Dios", escribió el 25 de marzo en X, según la fuente. Ese mismo día, su fórmula vicepresidencial publicó un video en conmemoración al "Día del Niño por Nacer", una efeméride antiaborto.
Juan David Cárdenas, director de la maestría en Comunicación Política de la Universidad de la Sabana, explica que ese discurso "puede ser un reflejo y una similitud con iniciativas como la de Javier Milei en Argentina de desarticular la institucionalidad en torno a la mujer", según El País. Advierte, sin embargo, que Colombia tiene una tradición garantista, y que parece ser más una estrategia electoral y parte del discurso político que una batalla jurídica real.
En contraste, el candidato progresista ha respaldado expresamente la despenalización del aborto. Como congresista, Cepeda celebró el fallo de la Corte Constitucional, según la fuente. En 2012, como representante a la Cámara, presentó la primera iniciativa que buscaba reconocer la interrupción voluntaria del embarazo como un derecho de las mujeres. En 2023 radicó un nuevo articulado para que los derechos sexuales y reproductivos fueran incluidos en el derecho al aborto.
**Eutanasia: menos debate, mismas diferencias**
La eutanasia, despenalizada por la Corte Constitucional en 1997 y reglamentada desde 2015, ha sido objeto de menos debate, pero la campaña del ultra ha expresado estar en contra, según El País. José Manuel Restrepo, la fórmula vicepresidencial de De la Espriella, dijo en una entrevista con Pulzo: "No lo comparto ni lo compartiré nunca. Soy defensor de la vida desde la concepción hasta la muerte natural, pero respeto las decisiones que ha tomado la Corte Constitucional en esa materia".
Cepeda siempre ha respaldado la eutanasia en casos de extremo sufrimiento sin alternativas curativas y ha promovido los avances de este derecho, según la fuente.
**Derechos LGBTIQ+ y "ideología de género"**
En Colombia, el matrimonio igualitario es legal desde 2016 y la adopción homoparental desde 2015, según El País. Estos derechos también parten de una sentencia de la Corte Constitucional porque el Congreso evitó legislar sobre asuntos jurídicamente sólidos pero políticamente divisivos.
El ultraderechista ha construido su campaña sobre lo que llama un "rescate moral de la nación" y defiende la familia de "padre y madre" como modelo deseable, según la fuente. Aunque matiza que respeta la jurisprudencia, usa sistemáticamente la expresión "ideología de género" para referirse a la educación sobre diversidad sexual. Una de sus banderas es el regreso de la religión a las aulas, y la expulsión de "la ideología de género" de los salones. Se trata de un término que no es académico sino religioso, que ha sido utilizado por sectores ultraconservadores para descalificar la educación en diversidad sexual, según El País.
El episodio más revelador al respecto se produjo en una burla. En una entrevista distendida con un influencer, De la Espriella imitó la voz aguda de Juan Daniel Oviedo —un hombre gay y quien era fórmula vicepresidencial de la uribista Paloma Valencia— y remató con la frase que desató la controversia: "Lo mío se arregla poniéndome medias, lo que no me gusta de Juan Daniel está jodido que lo arregle", según la fuente.
Para el profesor Cárdenas, más allá de las batallas legales, "el hecho de que estos discursos bajen desde personalidades públicas con mayor influencia política y discursiva, generan prácticas de discriminación, estigmatización y exclusión que pueden estar afectando seriamente los derechos de estas poblaciones", según El País.
Cepeda ha ido más allá de defender lo que ya existe. Su plan de gobierno propone incluir a las personas LGBTIQ+ en programas de emprendimiento y acceso a financiamiento, incorporar la educación sexual integral y el enfoque diferencial en los colegios y garantizar protocolos de atención en salud adaptados a la diversidad, según la fuente. Pero la idea más ambiciosa es una reforma constitucional que consagre explícitamente a las personas LGBTIQ+ como sujetos de derechos, para que lo que hoy depende de la jurisprudencia quede blindado en la carta magna.
**Religión: púlpitos versus laicismo**
De la Espriella integra explícitamente la fe en su proyecto político. Dice que su candidatura no obedece a sus intereses personales, sino a que Dios le mostró que había llegado el momento, según El País. Celebró varios de sus actos de campaña sobre púlpitos católicos o evangélicos e hizo su cierre de campaña el pasado domingo en Buga, la ciudad más religiosa del Valle del Cauca y uno de los lugares de peregrinación católica del país. Allí repitió que se había encomendado al "negrito", en referencia al Señor de los Milagros de esa ciudad, según la fuente.
El candidato martilla esa importancia de la religión en su propuesta de convertir a Colombia en una "patria milagro", como titula su programa de gobierno. Aunque De la Espriella hace años se reconocía como ateo, ha explicado que se convirtió al evangelio y que, desde entonces, la espiritualidad es su brújula moral, según El País.
Cepeda, en cambio, mantiene la religión fuera de su ejercicio político. Colombia es un Estado laico desde la Constitución de 1991, y él lo encarna sin aspavientos: no hay crucifijos en sus actos de campaña, no hay púlpitos en sus actos, no habla de sus creencias, según la fuente. Eso no quiere decir que ignore la religión como parte de la sociedad. Por eso, presentó su política religiosa ante más de 200 personas de diversas creencias, como presbiterianos, cristianos, católicos, musulmanes y anglicanos, y advirtió que en un Gobierno suyo garantizará la libertad de cultos, como una cuestión más propia de la vida individual o social que de la esfera política, según El País.
**Derechos conquistados en juego**
Colombia lleva siglos peleando por sus derechos. Algunos se ganaron en las altas cortes, con fallos que tardaron décadas en llegar. Otros con leyes y elecciones, y muchos más con marchas y movilizaciones sociales, según la fuente. Este domingo el país elegirá a su próximo presidente de la República entre dos candidatos con visiones radicalmente opuestas en materia de aborto, eutanasia y adopción homoparental.
Mientras Cepeda defiende y comulga con los derechos ya ganados, De la Espriella dice que, aunque no desconocerá a la Constitución o a los fallos que los consagran, no los comparte, según El País. La elección determinará si Colombia profundiza en la ampliación de derechos civiles o si, aunque sin revertir formalmente lo conquistado, adopta un discurso político que cuestiona estos avances desde la esfera pública y moral.