

La Corte Suprema de Estados Unidos dictaminó el lunes que las autoridades policiales deben obtener una orden de registro judicial para solicitar datos históricos de geolocalización masiva a empresas tecnológicas como Google, en un fallo de 6 votos contra 3 que establece que los ciudadanos tienen expectativas razonables de privacidad sobre la información de ubicación recopilada por sus teléfonos móviles, según reportó TechCrunch.
El máximo tribunal estadounidense determinó que "un individuo tiene una expectativa razonable de privacidad en la información de ubicación de su teléfono celular", según el fallo. Esta decisión significa que las personas poseen derechos de privacidad sobre el historial de ubicación recopilado por sus teléfonos, así como por los servicios y aplicaciones que funcionan en ellos, según la Corte.
La resolución judicial limita el uso por parte de las fuerzas del orden de las llamadas "órdenes de geolocalización" o geofence warrants, un tipo de orden judicial que permite a la policía obligar a empresas tecnológicas a entregar información sobre dónde se encontraban cualquiera de sus millones o miles de millones de usuarios en un lugar y momento particular, basándose en registros de ubicación de teléfonos almacenados en sus bases de datos, según TechCrunch.
En la práctica, la policía dibuja una forma sobre un mapa y solicita a un juez que les permita exigir a empresas tecnológicas como Google que busquen en sus vastos bancos de datos de ubicación de usuarios y les informen qué usuarios estaban allí en el momento de la investigación, según la fuente.
La Corte Suprema argumentó que las autoridades necesitan obtener una orden de registro para acceder a datos de geolocalización porque un usuario no está compartiendo voluntariamente sus datos de ubicación con una empresa como Google simplemente por usar sus servicios, según el fallo. Si ese fuera el caso, aplicaría la "doctrina de terceros", que generalmente establece que las personas no tienen expectativa de privacidad respecto a datos que comparten voluntariamente con otros, según TechCrunch. En esos casos, las autoridades no necesitan una orden de registro para obtener datos de usuarios de proveedores de telecomunicaciones, por ejemplo.
Los críticos argumentaron que estas órdenes de búsqueda "inversa" son inconstitucionales porque son inherentemente excesivas e incluyen datos de personas inocentes, según la fuente. La Corte pareció estar de acuerdo, pero se abstuvo de prohibir completamente el uso de órdenes de geolocalización, permitiendo a la policía limitar sus solicitudes de datos al pedir una orden de registro, según TechCrunch.
En otras palabras, la Corte Suprema simplemente dictaminó que la Cuarta Enmienda, que protege contra registros e incautaciones irrazonables y efectivamente protege los derechos de privacidad, se aplica a los datos de ubicación recopilados por empresas como Google de los teléfonos celulares de sus usuarios, según el fallo. La decisión no impide que las fuerzas del orden obtengan datos históricos de ubicación de teléfonos celulares, simplemente dictaminó que las autoridades necesitan obtener una orden de registro al solicitar información de geolocalización y demostrar que existe causa probable de que el objetivo pueda haber cometido un delito, según TechCrunch.
La decisión se centra en un caso presentado como Chatrie contra Estados Unidos, en el que Okello Chatrie acusó al gobierno de usar evidencia durante su juicio por robo bancario recopilada mediante una orden de registro inconstitucional, según la fuente. Los abogados de Chatrie argumentaron que las órdenes de geolocalización permiten a los investigadores "buscar primero y desarrollar sospechas después", violando normas de larga data sobre cómo las autoridades gubernamentales exigen buscar o incautar datos de empresas, según TechCrunch.
Las autoridades típicamente deben establecer "causa probable" que vincule a una persona con un delito para justificar una orden de registro, mientras que los críticos argumentan que las órdenes de geolocalización funcionan a la inversa, según la fuente.
La Corte Suprema asumió el caso después de que varios casos legales que involucraban órdenes de geolocalización, incluido el de Chatrie, dividieran a los tribunales de Estados Unidos, incluso a nivel de apelaciones, según TechCrunch.
No está inmediatamente claro cómo afectará el fallo a casos judiciales pasados, según la fuente. Un portavoz del Departamento de Justicia no respondió a una solicitud de comentarios, según TechCrunch.
No se esperaba que el fallo cambiara la sentencia de Chatrie en su caso, ya que tribunales anteriores dictaminaron que la evidencia obtenida de la orden de geolocalización fue recopilada de buena fe, según la fuente. Los abogados de Chatrie no respondieron a una solicitud de comentarios de TechCrunch, según el medio.
La Corte Suprema dictaminó que ahora corresponde al Tribunal de Apelaciones decidir si la orden de registro solicitada en el caso Chatrie mostró causa probable y, por lo tanto, fue válida, según TechCrunch.
Algunas empresas que fueron frecuentemente objetivo de solicitudes de datos de ubicación, como Google, han comenzado a almacenar los datos de ubicación de los usuarios en sus dispositivos y no en sus servidores para dejar de entregar datos de usuarios, lo que llevó a los investigadores a acudir directamente a los usuarios, según la fuente. Otras empresas que almacenan datos de ubicación, como Microsoft, Uber y Yahoo, también reciben órdenes de geolocalización de manera regular, según TechCrunch.
El fallo representa una victoria importante para la privacidad digital en Estados Unidos, estableciendo un precedente que requiere que las fuerzas del orden cumplan con estándares constitucionales más estrictos al solicitar datos masivos de ubicación de usuarios a empresas tecnológicas. La decisión equilibra las necesidades de investigación criminal con las protecciones de privacidad de millones de usuarios de teléfonos inteligentes cuyos datos de ubicación son constantemente recopilados por aplicaciones y servicios digitales.