La situación financiera del Comité Nacional Demócrata ha alcanzado tal punto de crítico que sus líderes han solicitado a proveedores que no envíen facturas hasta después de las elecciones de mitad de mandato, según tres personas informadas sobre la maniobra descrita por el New York Times. Esta medida contable representa el último indicador de angustia financiera para la institución y su líder embargado.
A pesar de que el panorama político favorece a los demócratas en varios aspectos —la aprobación del presidente Trump ha disminuido, los precios del combustible han aumentado y una guerra impopular con Irán continúa—, la disfunción y la deuda dentro de una de las instituciones clave del partido están generando ansiedad creciente entre los principales demócratas. La brecha en recaudación de fondos respecto al Partido Republicano se ha convertido en una amenaza directa al impulso demócrata en un momento crítico del ciclo electoral.
Ken Martin, presidente del Comité Nacional Demócrata, se encuentra cada vez más aislado, según entrevistas realizadas con más de dos docenas de demócratas, incluyendo funcionarios actuales y anteriores del comité y miembros del partido. La mayoría de estos informantes hablaron bajo condición de anonimato para discutir el estado problemático de la institución. Martin ha expresado temor a perder su cargo y se apoya en un círculo cada vez más reducido de personas en las que confía.
El deterioro del estado emocional de Martin se ha hecho evidente en su conducta. A principios de julio, en un arrebato de frustración, lanzó su teléfono hacia el escritorio de un asistente junior mientras lo reprendía. Este incidente resultó en una queja formal presentada ante el departamento de recursos humanos del Comité Nacional Demócrata.
Según seis personas familiarizadas con el incidente, quienes hablaron bajo anonimato porque no estaban autorizadas a discutir asuntos internos del partido, hay discrepancias sobre la agresividad con la que fue lanzado el teléfono. Se reporta que Martin lanzó el dispositivo hacia el escritorio del asistente, no directamente hacia la persona. Ninguno de los informantes presenció el encuentro directamente.
La combinación de crisis financiera, disfunción institucional y problemas de liderazgo plantea desafíos significativos para el Partido Demócrata a medida que se aproximan las elecciones de mitad de mandato. La incapacidad de la institución para recaudar fondos al ritmo de sus competidores republicanos, junto con los problemas internos de gestión, amenaza con socavar la capacidad del partido para ejecutar una campaña efectiva en un momento en que las condiciones políticas podrían favorecer sus objetivos electorales.


