Descubren en Guatemala el nombre de un matemático maya que rivalizaba con los grandes pensadores antiguos
Investigadores han identificado por primera vez el nombre de un importante matemático-astrónomo maya gracias a una fórmula matemática inscrita en las paredes del sitio arqueológico de Xultun en Guatemala. Sak Tahn Waax, cuyo nombre significa "Zorro de Pecho Blanco", fue un erudito comparable con los gigantes matemáticos de la antigüedad, según un estudio publicado el 14 de julio en la revista Antiquity por arqueólogos de la Universidad Skidmore en Nueva York.
El descubrimiento proviene del análisis de un texto matemático hallado en una cámara del sitio de Xultun, originalmente excavada en 2011. Las paredes de esta cámara están pintadas con figuras humanas y textos jeroglíficos que incluyen cálculos matemáticos basados en calendarios astronómicos, los cuales fueron utilizados por el pueblo maya para determinar el momento de eventos importantes como las inauguraciones de reyes.
Heather Hurst, arqueóloga de la Universidad Skidmore en Saratoga Springs, Nueva York, y sus colegas sugieren que la cámara funcionaba como un espacio de trabajo para escribas que elaboraban códices a mediados del siglo VIII de nuestra era. El equipo de investigación analizó específicamente un conjunto de jeroglíficos denominado Texto 19, que contiene cálculos matemáticos que expresan las relaciones entre varios sistemas de calendario de una manera lúdica nunca antes vista en textos mayas.
"Creo que fue un alarde matemático. Alguien estaba diciendo 'tengo este patrón asombroso, y es tan bueno que necesita ser escrito'. Fue como un 'boom, micrófono caído'", explicó Hurst sobre la naturaleza del descubrimiento.
El Texto 19 es un pequeño grupo de once jeroglíficos con forma de L y una altura combinada de aproximadamente 10 centímetros. Los primeros nueve jeroglíficos del conjunto codifican el calendario maya y los ciclos astronómicos. La fórmula demuestra cómo un ciclo de 2.920 días podría dividirse en las unidades de calendario utilizadas por el pueblo maya.
Este ciclo de 2.920 días era importante porque vinculaba ciclos astronómicos clave, correspondiendo tanto a cinco ciclos de Venus (584 días cada uno) como a ocho años solares (365 días cada uno). Sin embargo, los cálculos del Texto 19 también relacionan los 2.920 días con Uinal (meses de 20 días), Tzolkin (el calendario sagrado de 260 días), Tun (un año de 360 días) y años marcianos de 780 días.
"Es simplemente matemática muy especializada", comentó Hurst. Los jeroglíficos también muestran únicamente fechas parciales, lo que los hizo difíciles de descifrar. "Están usando esta taquigrafía abreviada, así que te dan la primera mitad de una notación y la segunda mitad está implícita".
Hasta ahora, las identidades de los matemáticos-astrónomos detrás de tales cálculos habían permanecido en el misterio. Hurst y sus colegas encontraron una frase en el penúltimo jeroglífico del Texto 19 que significa "así dice". Esta frase fue seguida por el nombre Sak Tahn Waax en el jeroglífico final, sugiriendo que el escritor estaba tomando o dando crédito por el cálculo. "Sabemos que es un nombre masculino porque le falta un prefijo", señaló Hurst.
El hecho de que el escritor sea nombrado es significativo, ya que sugiere que los matemáticos fueron reconocidos en la sociedad maya tanto como lo fueron los artistas, según Gerardo Aldana, antropólogo de la Universidad de California en Santa Bárbara.
Eric Heller, arqueólogo de la Universidad del Sur de California Dornsife, destacó la importancia más amplia del hallazgo: "El descubrimiento muestra a las personas que los mayas eran gente muy inteligente, creativa e intelectualmente curiosa que enseñaba, aprendía y a veces hacía matemáticas por el simple hecho de hacerlo".
El descubrimiento de Sak Tahn Waax representa un hito en la comprensión de la civilización maya, revelando no solo la sofisticación matemática de esta cultura antigua, sino también el reconocimiento social que otorgaban a sus eruditos. La identificación del matemático maya abre nuevas perspectivas sobre cómo las sociedades prehispánicas valoraban el conocimiento intelectual y la innovación científica.





