La decimoséptima epidemia de ébola registrada en la República Democrática del Congo desde 1976 enfrenta un obstáculo crítico: la desinformación masiva que ha provocado ataques incendiarios contra instalaciones médicas y la fuga de pacientes sospechosos. Tres semanas después del inicio del brote, se han confirmado 397 casos y 63 muertes en la provincia nororiental de Ituri, según los Centros Africanos para el Control y Prevención de Enfermedades de la Unión Africana, mientras rumores sobre ataúdes asesinos y conspiraciones gubernamentales obstaculizan la respuesta sanitaria en una región sin vacuna disponible para la variante Bundibugyo del virus.