Desinformación agrava epidemia de ébola en el Congo con 397 casos confirmados y ataques a centros de salud
Salud

Desinformación agrava epidemia de ébola en el Congo con 397 casos confirmados y ataques a centros de salud

La decimoséptima epidemia de ébola registrada en la República Democrática del Congo desde 1976 enfrenta un obstáculo crítico: la desinformación masiva que ha provocado ataques incendiarios contra instalaciones médicas y la fuga de pacientes sospechosos. Tres semanas después del inicio del brote, se han confirmado 397 casos y 63 muertes en la provincia nororiental de Ituri, según los Centros Africanos para el Control y Prevención de Enfermedades de la Unión Africana, mientras rumores sobre ataúdes asesinos y conspiraciones gubernamentales obstaculizan la respuesta sanitaria en una región sin vacuna disponible para la variante Bundibugyo del virus.

SALUD5 JUN 2026

La epidemia de ébola que azota actualmente la República Democrática del Congo ha registrado 397 casos confirmados, incluyendo 63 muertes confirmadas, según las cifras más recientes reportadas por los Centros Africanos para el Control y Prevención de Enfermedades de la Unión Africana. Sin embargo, la respuesta sanitaria enfrenta un desafío tan letal como el propio virus: la desinformación generalizada que ha llevado a ataques violentos contra trabajadores de salud y la desaparición de pacientes bajo observación.

"La comunidad no cree en esta enfermedad. A pesar de las muertes, la gente no cree en ella", dijo John Tumujimbe, jefe de un equipo de entierros dignos y seguros en la pequeña ciudad de Mongbwalu, según declaraciones a DW. Mongbwalu es uno de los epicentros de la epidemia de ébola en la provincia de Ituri, en el noreste del Congo.

Tumujimbe explicó el proceso que llevó a la confirmación del brote: "Inicialmente pensamos en malaria, tifoidea o enfermedades diarreicas. Pero después de tantas muertes, enviamos muestras al INRB", dijo a DW. El INRB —Instituto Nacional de Investigación Biomédica del Congo en la capital, Kinshasa— confirmó que efectivamente se trataba de casos de ébola. Esto llevó a las autoridades sanitarias a anunciar la decimoséptima epidemia de ébola registrada en el Congo desde que el virus fue descubierto por primera vez en 1976.

**Rumores letales desencadenan violencia**

Las autoridades sanitarias afirman que muchos residentes en Mongbwalu rechazaron esta respuesta científica. "Cuando hubo las primeras muertes, se habló de que los ataúdes eran un problema, que se propagaba desde allí", dijo un residente de Mongbwalu que no quiso ser identificado, según DW.

Tumujimbe también escuchó este rumor: "Así es como comenzó: la gente hablaba de un ataúd que mata personas. Y luego murieron más personas", explicó.

Otro rumor circulante afirmaba que los trabajadores humanitarios y paramédicos estaban propagando el virus a través de las antenas de sus vehículos, según reportó DW.

A finales de mayo, una multitud enfurecida se congregó en el hospital general de Mongbwalu. Exigieron que las autoridades devolvieran los cuerpos de sus fallecidos, y finalmente prendieron fuego a una carpa perteneciente a la organización humanitaria Médicos Sin Fronteras. La organización tuvo que retirar a su personal.

"Hubo un pánico", dijo a DW el director del hospital, Richard Lokudi. "Esto permitió que varios casos sospechosos escaparan. Dieciocho pacientes que estaban bajo observación han desaparecido".

Los trabajadores de salud temen que los pacientes sospechosos de ébola puedan haber transmitido la enfermedad a las personas que los estaban albergando. Todavía no existe una vacuna para la variante Bundibugyo del virus del ébola que circula actualmente, según la información disponible.

**Patrones repetidos de desinformación**

Christopher Nehring, especialista en investigación de desinformación y coautor de un informe sobre la actual epidemia de ébola para la Fundación Konrad Adenauer, dijo que rumores similares aparecen en cada emergencia sanitaria.

"Dicen que la enfermedad proviene del laboratorio como un arma biológica; que la vacunación es más dañina que el virus; que existe una cura simple que se está ocultando; que la enfermedad no es real. Se menciona a las grandes farmacéuticas como las beneficiarias de la crisis o como quienes la originaron", dijo Nehring a DW.

"Todo esto se conoce desde hace décadas. Y varía, hay 100 variaciones diferentes de estas narrativas", añadió.

Para el informe, Nehring buscó información de verificadores de hechos congoleños. Una de ellos es Ange Kasongo, fundadora de Balobaki Check, con sede en Kinshasa. En conversación con DW, recordó conversaciones que tuvo con mineros —la minería de oro es importante para la economía en la provincia de Ituri.

"Dijeron que los rumores y mitos sobre la muerte estaban circulando, pero que la gente allí no les creía", dijo Kasongo. La explicación que le dieron fue: "Si un comerciante quiere ganar o extraer mucho oro, también puede recurrir a actos místicos para eliminar a sus competidores".

Esto sugiere que la presión económica también está impidiendo que la epidemia se aborde abiertamente, según el análisis de DW.

Kasongo destacó otro rumor: mensajes privados que circulan en WhatsApp han afirmado una conspiración entre el presidente congoleño Felix Tshisekedi y el renombrado virólogo Jean-Jacques Muyembe —quien descubrió el virus hace 50 años— para eliminar a la población en el este del Congo. El equipo de Balobaki Check no pudo encontrar ninguna evidencia que respaldara esta afirmación, según reportó.

**Recortes internacionales agravan la crisis**

La comunidad global está poniendo a disposición significativamente menos dinero para medidas de ayuda de emergencia, lo que dificulta la lucha contra el ébola, según DW.

El presidente estadounidense Donald Trump retiró a Estados Unidos de la Organización Mundial de la Salud en 2025, y ordenó recortes masivos a USAID y al programa de gestión de crisis de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, según la información disponible.

Los gobiernos europeos también han recortado la financiación, en parte debido al costo de los esfuerzos de militarización tras la guerra en Ucrania, según reportó DW.

Para Nehring, esta situación también ha fomentado la propagación de noticias falsas. "Si el dinero para la ayuda sanitaria ya se ha recortado, entonces tampoco se puede hablar de presupuestos mayores para la comunicación sanitaria", dijo Nehring.

Sin embargo, Ange Kasongo señaló que las autoridades estaban haciendo todos los esfuerzos posibles para comunicarse claramente. Pero también dijo a DW que esto tenía sus límites. "¿Cómo podemos asegurar que la información se transmita oralmente, no solo en francés, no solo en los cuatro idiomas nacionales?", cuestionó.

Según Kasongo, es importante involucrar a los líderes comunitarios y darles acceso a información confiable.

**Contexto histórico y desafíos actuales**

Esta es la decimoséptima epidemia de ébola registrada en la República Democrática del Congo desde que el virus fue identificado por primera vez en 1976. La variante Bundibugyo que circula actualmente presenta un desafío adicional debido a la ausencia de una vacuna específica, a diferencia de otras variantes del virus para las cuales sí existen inmunizaciones disponibles.

La provincia de Ituri, donde se concentra el brote actual, es una región económicamente dependiente de la minería de oro, lo que añade complejidad a la respuesta sanitaria. La necesidad económica de continuar trabajando, combinada con creencias místicas sobre la competencia comercial, crea un ambiente donde los rumores prosperan y la información científica es rechazada.

La fuga de 18 pacientes bajo observación del hospital de Mongbwalu representa un riesgo epidemiológico significativo, ya que estos individuos potencialmente infectados pueden estar propagando el virus en comunidades que los albergan sin las medidas de protección adecuadas.

La retirada de Médicos Sin Fronteras tras el ataque incendiario a sus instalaciones deja un vacío crítico en la capacidad de respuesta sanitaria en uno de los epicentros del brote. La organización es frecuentemente una de las primeras en responder a emergencias sanitarias en zonas de conflicto o con infraestructura médica limitada.

**Implicaciones futuras**

La combinación de desinformación arraigada, recortes en financiamiento internacional para salud, barreras lingüísticas y presiones económicas locales crea un escenario particularmente desafiante para contener esta epidemia. Sin una vacuna disponible para la variante Bundibugyo y con pacientes sospechosos fugados, el potencial de expansión del brote permanece alto.

La experiencia de epidemias anteriores de ébola en el Congo ha demostrado que la confianza comunitaria es tan crucial como la intervención médica. El rechazo de la comunidad a las medidas sanitarias, alimentado por rumores sobre ataúdes asesinos y conspiraciones gubernamentales, replica patrones observados en crisis sanitarias previas, pero con el agravante de recursos internacionales reducidos.

La estrategia de involucrar a líderes comunitarios y adaptar la comunicación a idiomas locales más allá del francés y las cuatro lenguas nacionales del Congo representa un reconocimiento de que la batalla contra esta epidemia no se ganará únicamente con intervenciones médicas, sino también con estrategias de comunicación culturalmente apropiadas y basadas en la confianza local.

El retiro de Estados Unidos de la Organización Mundial de la Salud y los recortes europeos en ayuda sanitaria internacional señalan un cambio en las prioridades globales que podría tener consecuencias duraderas no solo para esta epidemia, sino para futuras emergencias sanitarias en regiones con sistemas de salud frágiles.

SIGUE LEYENDO
MÁS DE SALUD
ColGlobal
Desinformación agrava epidemia de ébola en el Congo con 397 casos confirmados y ataques a centros de salud
Salud

Desinformación agrava epidemia de ébola en el Congo con 397 casos confirmados y ataques a centros de salud

La decimoséptima epidemia de ébola registrada en la República Democrática del Congo desde 1976 enfrenta un obstáculo crítico: la desinformación masiva que ha provocado ataques incendiarios contra instalaciones médicas y la fuga de pacientes sospechosos. Tres semanas después del inicio del brote, se han confirmado 397 casos y 63 muertes en la provincia nororiental de Ituri, según los Centros Africanos para el Control y Prevención de Enfermedades de la Unión Africana, mientras rumores sobre ataúdes asesinos y conspiraciones gubernamentales obstaculizan la respuesta sanitaria en una región sin vacuna disponible para la variante Bundibugyo del virus.

5 jun 2026
Tamaño de texto

La epidemia de ébola que azota actualmente la República Democrática del Congo ha registrado 397 casos confirmados, incluyendo 63 muertes confirmadas, según las cifras más recientes reportadas por los Centros Africanos para el Control y Prevención de Enfermedades de la Unión Africana. Sin embargo, la respuesta sanitaria enfrenta un desafío tan letal como el propio virus: la desinformación generalizada que ha llevado a ataques violentos contra trabajadores de salud y la desaparición de pacientes bajo observación.

"La comunidad no cree en esta enfermedad. A pesar de las muertes, la gente no cree en ella", dijo John Tumujimbe, jefe de un equipo de entierros dignos y seguros en la pequeña ciudad de Mongbwalu, según declaraciones a DW. Mongbwalu es uno de los epicentros de la epidemia de ébola en la provincia de Ituri, en el noreste del Congo.

Tumujimbe explicó el proceso que llevó a la confirmación del brote: "Inicialmente pensamos en malaria, tifoidea o enfermedades diarreicas. Pero después de tantas muertes, enviamos muestras al INRB", dijo a DW. El INRB —Instituto Nacional de Investigación Biomédica del Congo en la capital, Kinshasa— confirmó que efectivamente se trataba de casos de ébola. Esto llevó a las autoridades sanitarias a anunciar la decimoséptima epidemia de ébola registrada en el Congo desde que el virus fue descubierto por primera vez en 1976.

**Rumores letales desencadenan violencia**

Las autoridades sanitarias afirman que muchos residentes en Mongbwalu rechazaron esta respuesta científica. "Cuando hubo las primeras muertes, se habló de que los ataúdes eran un problema, que se propagaba desde allí", dijo un residente de Mongbwalu que no quiso ser identificado, según DW.

Tumujimbe también escuchó este rumor: "Así es como comenzó: la gente hablaba de un ataúd que mata personas. Y luego murieron más personas", explicó.

Otro rumor circulante afirmaba que los trabajadores humanitarios y paramédicos estaban propagando el virus a través de las antenas de sus vehículos, según reportó DW.

A finales de mayo, una multitud enfurecida se congregó en el hospital general de Mongbwalu. Exigieron que las autoridades devolvieran los cuerpos de sus fallecidos, y finalmente prendieron fuego a una carpa perteneciente a la organización humanitaria Médicos Sin Fronteras. La organización tuvo que retirar a su personal.

"Hubo un pánico", dijo a DW el director del hospital, Richard Lokudi. "Esto permitió que varios casos sospechosos escaparan. Dieciocho pacientes que estaban bajo observación han desaparecido".

Los trabajadores de salud temen que los pacientes sospechosos de ébola puedan haber transmitido la enfermedad a las personas que los estaban albergando. Todavía no existe una vacuna para la variante Bundibugyo del virus del ébola que circula actualmente, según la información disponible.

**Patrones repetidos de desinformación**

Christopher Nehring, especialista en investigación de desinformación y coautor de un informe sobre la actual epidemia de ébola para la Fundación Konrad Adenauer, dijo que rumores similares aparecen en cada emergencia sanitaria.

"Dicen que la enfermedad proviene del laboratorio como un arma biológica; que la vacunación es más dañina que el virus; que existe una cura simple que se está ocultando; que la enfermedad no es real. Se menciona a las grandes farmacéuticas como las beneficiarias de la crisis o como quienes la originaron", dijo Nehring a DW.

"Todo esto se conoce desde hace décadas. Y varía, hay 100 variaciones diferentes de estas narrativas", añadió.

Para el informe, Nehring buscó información de verificadores de hechos congoleños. Una de ellos es Ange Kasongo, fundadora de Balobaki Check, con sede en Kinshasa. En conversación con DW, recordó conversaciones que tuvo con mineros —la minería de oro es importante para la economía en la provincia de Ituri.

"Dijeron que los rumores y mitos sobre la muerte estaban circulando, pero que la gente allí no les creía", dijo Kasongo. La explicación que le dieron fue: "Si un comerciante quiere ganar o extraer mucho oro, también puede recurrir a actos místicos para eliminar a sus competidores".

Esto sugiere que la presión económica también está impidiendo que la epidemia se aborde abiertamente, según el análisis de DW.

Kasongo destacó otro rumor: mensajes privados que circulan en WhatsApp han afirmado una conspiración entre el presidente congoleño Felix Tshisekedi y el renombrado virólogo Jean-Jacques Muyembe —quien descubrió el virus hace 50 años— para eliminar a la población en el este del Congo. El equipo de Balobaki Check no pudo encontrar ninguna evidencia que respaldara esta afirmación, según reportó.

**Recortes internacionales agravan la crisis**

La comunidad global está poniendo a disposición significativamente menos dinero para medidas de ayuda de emergencia, lo que dificulta la lucha contra el ébola, según DW.

El presidente estadounidense Donald Trump retiró a Estados Unidos de la Organización Mundial de la Salud en 2025, y ordenó recortes masivos a USAID y al programa de gestión de crisis de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, según la información disponible.

Los gobiernos europeos también han recortado la financiación, en parte debido al costo de los esfuerzos de militarización tras la guerra en Ucrania, según reportó DW.

Para Nehring, esta situación también ha fomentado la propagación de noticias falsas. "Si el dinero para la ayuda sanitaria ya se ha recortado, entonces tampoco se puede hablar de presupuestos mayores para la comunicación sanitaria", dijo Nehring.

Sin embargo, Ange Kasongo señaló que las autoridades estaban haciendo todos los esfuerzos posibles para comunicarse claramente. Pero también dijo a DW que esto tenía sus límites. "¿Cómo podemos asegurar que la información se transmita oralmente, no solo en francés, no solo en los cuatro idiomas nacionales?", cuestionó.

Según Kasongo, es importante involucrar a los líderes comunitarios y darles acceso a información confiable.

**Contexto histórico y desafíos actuales**

Esta es la decimoséptima epidemia de ébola registrada en la República Democrática del Congo desde que el virus fue identificado por primera vez en 1976. La variante Bundibugyo que circula actualmente presenta un desafío adicional debido a la ausencia de una vacuna específica, a diferencia de otras variantes del virus para las cuales sí existen inmunizaciones disponibles.

La provincia de Ituri, donde se concentra el brote actual, es una región económicamente dependiente de la minería de oro, lo que añade complejidad a la respuesta sanitaria. La necesidad económica de continuar trabajando, combinada con creencias místicas sobre la competencia comercial, crea un ambiente donde los rumores prosperan y la información científica es rechazada.

La fuga de 18 pacientes bajo observación del hospital de Mongbwalu representa un riesgo epidemiológico significativo, ya que estos individuos potencialmente infectados pueden estar propagando el virus en comunidades que los albergan sin las medidas de protección adecuadas.

La retirada de Médicos Sin Fronteras tras el ataque incendiario a sus instalaciones deja un vacío crítico en la capacidad de respuesta sanitaria en uno de los epicentros del brote. La organización es frecuentemente una de las primeras en responder a emergencias sanitarias en zonas de conflicto o con infraestructura médica limitada.

**Implicaciones futuras**

La combinación de desinformación arraigada, recortes en financiamiento internacional para salud, barreras lingüísticas y presiones económicas locales crea un escenario particularmente desafiante para contener esta epidemia. Sin una vacuna disponible para la variante Bundibugyo y con pacientes sospechosos fugados, el potencial de expansión del brote permanece alto.

La experiencia de epidemias anteriores de ébola en el Congo ha demostrado que la confianza comunitaria es tan crucial como la intervención médica. El rechazo de la comunidad a las medidas sanitarias, alimentado por rumores sobre ataúdes asesinos y conspiraciones gubernamentales, replica patrones observados en crisis sanitarias previas, pero con el agravante de recursos internacionales reducidos.

La estrategia de involucrar a líderes comunitarios y adaptar la comunicación a idiomas locales más allá del francés y las cuatro lenguas nacionales del Congo representa un reconocimiento de que la batalla contra esta epidemia no se ganará únicamente con intervenciones médicas, sino también con estrategias de comunicación culturalmente apropiadas y basadas en la confianza local.

El retiro de Estados Unidos de la Organización Mundial de la Salud y los recortes europeos en ayuda sanitaria internacional señalan un cambio en las prioridades globales que podría tener consecuencias duraderas no solo para esta epidemia, sino para futuras emergencias sanitarias en regiones con sistemas de salud frágiles.

FUENTES
SIGUE LEYENDO