Dos tercios de especies de moluscos en chimeneas hidrotermales enfrentan extinción por minería marina
La lista roja de especies amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) revela que estrategias de supervivencia desarrolladas durante millones de años resultan insuficientes contra la destrucción humana. Dos tercios de los cientos de especies de moluscos que habitan exclusivamente en chimeneas hidrotermales oceánicas profundas enfrentan riesgo de extinción debido a la minería marina, mientras que otras especies como la rana desértica de lluvia se ven amenazadas por la extracción de diamantes y la demanda del comercio de mascotas exóticas.
Las chimeneas hidrotermales, ubicadas en el fondo marino donde el agua calentada por rocas volcánicas brota desde la corteza terrestre, albergan más de 200 especies de moluscos conocidas que viven únicamente en estos ambientes extremos. Muchas de estas especies han sido descubiertas apenas en la última década, pero ya enfrentan amenazas existenciales. El agua en estas chimeneas puede alcanzar temperaturas de 450 grados Celsius (842 grados Fahrenheit), un entorno que ha permitido a estos organismos desarrollar adaptaciones biológicas extraordinarias para sobrevivir en condiciones que serían letales para la mayoría de la vida marina.
Sin embargo, la exploración y extracción de minerales en aguas profundas genera sedimentos que sofocan a estos animales. Un caracol específico, Lirapex felix, ha sido clasificado como en peligro crítico de extinción debido a actividades mineras en el océano Índico. La amenaza es tan severa que la evaluación de la UICN encontró que aproximadamente dos tercios de las cientos de especies de moluscos encontradas únicamente en chimeneas hidrotermales enfrentan riesgo de extinción.
La profesora Julia Sigwart, del Instituto de Investigación de la Naturaleza Senckenberg, socio de la UICN que coordinó la evaluación, señaló que "esta evaluación global revela que los moluscos de chimeneas hidrotermales son uno de los grupos de animales más altamente amenazados de todos". Sigwart enfatizó la importancia de estos hallazgos en el contexto de las reuniones de la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos en Jamaica durante este mes.
No obstante, más de 30 especies de chimeneas hidrotermales no enfrentan peligro inmediato porque habitan en áreas marinas protegidas donde la minería no está permitida. Entre estas se encuentra un caracol ornamentalmente conchado, Provanna exquisita, que vive únicamente en el refugio nacional de vida silvestre del Arco de Fuego de las Marianas en el océano Pacífico. Esta situación demuestra que la protección legal efectiva puede preservar estas especies extraordinarias.
Otro caso de amenaza por actividades extractivas es el de la rana desértica de lluvia, una criatura que ha evolucionado de manera única entre los anfibios. Mientras que la mayoría de las ranas dependen del agua para su supervivencia, la rana desértica de lluvia ha desarrollado la capacidad de necesitar casi ninguna. Se entierra profundamente en la arena durante el día para escapar del sol del sur de África y emerge únicamente durante la noche para cazar insectos. Sin embargo, esta especie ha sido clasificada como vulnerable debido a la minería de diamantes y la expansión de infraestructura energética en su rango de distribución a lo largo de la costa occidental de Sudáfrica y Namibia.
La presión sobre la rana desértica de lluvia se ha intensificado por la creciente demanda del comercio de mascotas exóticas, impulsada por un video viral que muestra a la especie emitiendo su llamada de angustia. Este fenómeno ilustra cómo la exposición mediática puede convertir a especies vulnerables en objetivos de captura ilegal.
En contraste con estas historias de declive, la lista roja de 2026 también registra un caso de recuperación exitosa. El numbat, un marsupial rayado que se alimenta de termitas originario de Australia, ha sido reclasificado de en peligro a casi amenazado tras décadas de trabajo de conservación. Los números de la población se han recuperado desde un mínimo de apenas 300 individuos a finales de los años setenta hasta entre 2.000 y 3.000 en la actualidad.
Esta recuperación ha sido posible mediante múltiples estrategias de conservación. La reducción del impacto de gatos ferales y zorros rojos se ha logrado mediante envenenamiento selectivo y cercas a prueba de depredadores. Además, se ha implementado reproducción en cautiverio en el zoológico de Perth y translocaciones de grupos saludables. Como resultado, se han establecido al menos cinco poblaciones autosuficientes adicionales. Sin embargo, el numbat ocupa actualmente solo el 0,04% de su rango original en el sur de Australia, lo que significa que el trabajo de conservación continuo es esencial.
El profesor John Woinarski, copresidente del grupo de la comisión de supervivencia de especies de la UICN sobre marsupiales y monotremas australianos, explicó que "la evaluación del numbat demuestra que el esfuerzo de conservación a largo plazo funciona; sin él, los gatos y zorros invasores continuarán llevando a los pequeños marsupiales y roedores nativos de Australia a la extinción". Woinarski añadió que "la gestión continua es vital no solo para mantener la línea evolutiva única del numbat como el último miembro sobreviviente de la familia Myrmecobiidae, sino también para apoyar su papel en el mantenimiento de un ecosistema saludable, ya que la excavación de termitas que consume aumenta la penetración de lluvia en el suelo, ayudando a proteger los bosques".
Sin embargo, Australia ha experimentado más de 40 extinciones de mamíferos modernos. Cinco marsupiales australianos adicionales han sido confirmados como extintos en la lista roja, sin avistamientos durante al menos 60 años. Los mulgaras de cresta, del sur, del norte y pequeño eran carnívoros del tamaño de ratas, mientras que el pequeño bettong era un marsupial saltador del tamaño de un conejo. Todos ellos probablemente cayeron presas de gatos ferales y zorros.
La Dra. Grethel Aguilar, directora general de la UICN, señaló que "la vida en la Tierra se ha adaptado para sobrevivir en los hábitats más hostiles e inusuales, pero a medida que aumentan las presiones sobre la biodiversidad en todo el planeta, incluso las criaturas con las estrategias de supervivencia más ingeniosas están bajo amenaza". Aguilar enfatizó que "existe un camino claro para salir de la crisis de biodiversidad: la conservación de la naturaleza funciona. Al proteger la asombrosa variedad de biodiversidad en este planeta, podemos preservar un ambiente acogedor para humanos y vida silvestre por igual".
En abril de este año, una actualización de la UICN declaró oficialmente a los pingüinos emperador en peligro de extinción debido al ahogamiento masivo de polluelos causado por el derretimiento del hielo marino provocado por la crisis climática.
La lista roja de la UICN incluye 175.909 especies, de las cuales 49.505 están amenazadas de extinción, aunque muchas especies aún no han sido evaluadas formalmente. Esta cifra subraya la magnitud del desafío de conservación global y la necesidad de acelerar los esfuerzos de protección antes de que más especies crucen el punto de no retorno.
La UICN votó a favor de una moratoria sobre la minería marina profunda en 2021, pero la implementación de esta medida sigue siendo un desafío en el contexto de la creciente demanda global de minerales para tecnología y energía renovable. La tensión entre la necesidad de recursos para la transición energética y la protección de ecosistemas únicos representa uno de los dilemas más complejos de la conservación contemporánea.





