El 40% de las provincias españolas no recupera su inversión en I+D tras la Gran Recesión
Veinte provincias españolas mantienen un gasto en investigación científica y tecnológica inferior al registrado antes de 2008, según un informe del Consejo General de Economistas de España y la Cámara de Comercio de España presentado este jueves. Los recortes acometidos entre 2010 y 2015 redujeron la inversión nacional en un 13,8%, equivalente a más de 1.500 millones de euros, una caída que cuatro de cada diez territorios aún no han compensado.
El informe "50 años de evolución económica, social, empresarial e institucional de las provincias en España" revela que la inversión en innovación no se ha recuperado de manera uniforme en el territorio español desde el estallido de la Gran Recesión. Entre 2010 y 2015, España redujo su gasto en investigación y desarrollo en un 13,8%, lo que se tradujo en más de 1.500 millones de euros menos, según el documento elaborado por el Consejo General de Economistas de España y la Cámara de Comercio de España.
En términos absolutos, Madrid y Barcelona fueron las provincias que acometieron mayores recortes en ese lustro posterior al estallido de la crisis, reduciendo su gasto en 374 y 86 millones de euros, respectivamente, según el informe. Sin embargo, entre 2015 y 2020, ambas provincias compensaron esta reducción: Madrid invirtió 772 millones de euros adicionales y Barcelona destinó 377 millones.
El caso opuesto lo representan Cantabria y Asturias, que "sufrieron recortes severos en su gasto interno en innovación, superiores al 30%, que todavía no se han compensado", destaca el estudio. Varias provincias también redujeron su inversión en más del 20%, como Albacete, Badajoz, Cáceres y Cuenca.
El informe pone especial atención en La Rioja, cuya situación califica de "especialmente preocupante". Lejos de recuperarse, esta provincia registró una nueva disminución de 6,8 millones de euros entre 2020 y 2025, agravando el retroceso de 13,7 millones sufrido en el quinquenio anterior, según el documento.
Perspectiva a largo plazo
Si se amplía el análisis a los últimos 25 años, los datos muestran un panorama más positivo. En el año 2000, las provincias españolas gastaron más de 5.700 millones de euros en investigación científica y tecnológica, mientras que en 2024 la cifra asciende a casi 24.000 millones, según el informe.
En este periodo, el crecimiento relativo ha sido especialmente intenso en territorios "tradicionalmente menos asociados a la actividad innovadora", como Melilla (332%), Ceuta (280%) y Cantabria (236%), según los datos del estudio.
Con estas cifras, Raúl Mínguez, director del Servicio de Estudios de la Cámara de Comercio de España, señaló que España "presenta un panorama competitivo y resistente, aunque aún con margen para seguir impulsando productividad e innovación".
Concentración territorial
Cuando se analiza la distribución territorial de estas inversiones respecto al PIB, se muestra un claro dominio de la Comunidad de Madrid y Cataluña. Las cinco provincias que componen estas dos autonomías concentraron más de la mitad de los gastos en investigación científica y tecnológica (51%), seguidas de Andalucía (9,7%) y País Vasco (8,8%), según el informe.
Este dominio de las dos grandes comunidades autónomas españolas muestra, para Miguel Ángel Vázquez Taín, presidente del Consejo General de Economistas de España, que "persisten aún ciertos desequilibrios territoriales y retos estructurales que condicionan las posibilidades de progreso de algunos territorios".
Retroceso empresarial
La inversión en innovación puede ser realizada tanto por las administraciones públicas como por las empresas. El estudio destaca que en el primer caso se detecta una "distribución estructural estable", pero muestra más problemas en el sector privado.
Si se compara 2024 con 2020, se detecta "un retroceso significativo" en el número de empresas científicas y tecnológicas en "plazas clave" como Madrid, País Vasco, La Rioja, Baleares y Cantabria, según el informe. Además, la tasa media anual acumulada desde 1981, que mide la relación entre el gasto empresarial en I+D y el PIB, muestra valores negativos en la mayoría de las provincias y un crecimiento medio anual del 0,2%, según el documento.
Esto se traduce, destaca el informe, en "una pérdida relativa del esfuerzo innovador en la estructura económica de los territorios".
Impacto en el empleo
El estudio también analiza el comportamiento del empleo en el sector de la investigación científica y tecnológica, incluyendo técnicos, auxiliares e investigadores, y el patrón es similar al del nivel de inversión.
Durante el periodo de la Gran Recesión (2010-2015), la mayoría de las provincias redujeron sus plantillas entre un 2% y un 26%, y solo Gipuzkoa, Lleida, Álava, Bizkaia y Málaga lograron evitar esta merma, según el informe. Si se analiza lo que se lleva de siglo XXI, el número de trabajadores creció de 174.000 a 295.000 en 2025.
Los autores vuelven a destacar el mal desempeño de La Rioja, señalando que la reducción del empleo se prolongó más allá de la recesión general: en el periodo 2015-2020, esta provincia mantuvo "la tendencia negativa", registrando una disminución adicional del 14% en su personal en actividades de I+D, según el documento.
En el caso concreto de los investigadores, el reproche se lo lleva Canarias, ya que la reducción del 6% de estos empleados es "preocupante" al no seguir la tendencia nacional, según el informe.
Resiliencia del empleo femenino
El único indicador que resiste el impacto de la crisis es el nivel de empleo femenino en este sector, que se muestra "resiliente", asegura el informe. Entre 2010 y 2015, el número de mujeres que ejercían estas profesiones creció en 6.000 personas y solo registró caídas en Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife, según el documento.
En los últimos 20 años, el empleo femenino en investigación científica y tecnológica aumentó en 33.000 personas, lo que, afirma el estudio, "pone de manifiesto que la presencia de las mujeres en este mercado de trabajo se ha normalizado".
Los datos del informe evidencian que, pese al crecimiento general en las últimas dos décadas, los recortes de la Gran Recesión dejaron cicatrices profundas en el sistema de investigación español que persisten en una parte significativa del territorio, con implicaciones para la competitividad y el desarrollo económico de estas provincias en un contexto donde la innovación se considera cada vez más crucial para el crecimiento.



